Corte y confección

Balada triste de los dos julianes

Mariángel Alcàzar
Los Contreras en la boda de Eva y Cayetano

17 de noviembre de 2015, 11:55

La primera vez que Julián Contreras, hijo, más conocido como Junior, salió en la tele lo hizo, con solo 6 ó 7 años, sentado junto a sus padres, Carmen Ordóñez y Julián Contreras, cuando aún eran felices viviendo en Marrakech y protagonizaron alguno de aquellos edulcorados espacios de “Corazón, corazón” (pronúnciese con s, a la manera de Cristina García Ramos). El niño era un fenómeno, seguramente superdotado, hablando como un adulto y razonando más y mejor que su padre del que parecía haber heredado el nombre y poco más.

Julián junior se quedó con su madre cuando ésta se separó del padre y decidió volver a vivir en España. Las ocasiones en las que el niño hablaba confirmaba que seguía siendo un niño muy inteligente pero cada vez su falta de inocencia daba más grima, porque coincidía con la evidencia de que era él quien, recién estrenada la adolescencia, tenía que ocuparse de su madre, una mujer que iba cayendo en el precipicio de su propia destrucción. Poco se sabe de la vida de Julián Contreras padre en los años que pasaron desde su separación matrimonial a la muerte de Carmen, unos diez años en los que ella se casó con Ernesto Neyra, que acabó siendo su peor enemigo. Julián seguía tocando la guitarra como hacía desde que se casó con Carmen sin que se le conozca ninguna actividad retribuida y su hijo, Junior, pasaba del infierno en el que caía su madre tras perderse en paraísos artificiales a un padre abúlico e inactivo. El chaval, desde luego, no lo tuvo fácil.

La muerte de Carmen Ordóñez llegó cuando su hijo pequeño tenía 18 años, mayor de edad para que legalmente nadie tuviera la obligación de ocuparse de él. Es evidente que sus hermanos mayores, Francisco y Cayetano, pudieron arroparle en sus propias casas u ocuparse de él, pero la responsabilidad directa era de su padre. Todo el mundo sabe que, en los últimos años, tanto Francisco como Cayetano han ayudado a los dos julianes cuando así lo han considerado pero una cosa es ayudar y otra mantener a dos hombres hechos y derechos que no han dado muchas muestras de querer montar su propia vida.

Ver ahora a los dos julianes llorar por las esquinas porque, según ellos, los hermanos Rivera Ordóñez les menosprecian y les humillan es penoso y, además, no cuela. Julián padre utiliza a su hijo, como utilizó a los otros hijos de Carmen y a la propia Carmen, para sacarse unos dineros que le permitan como él mismo ha confesado hacer lo que más le gusta: estar en casa tocando la guitarra.

Julián hijo, aquel niño tan inteligente y despierto que siempre pareció mayor de lo que era, parece estar volviendo atrás cual Benjamin Button y cada vez se muestra más como un niño indefenso pegado ahora a un padre que, sinceramente, nunca ha sido un buen ejemplo. Porqué Julián niño no ha estudiado, porqué no se ha puesto a trabajar, porqué a los años en los que tuvo que cuidar de su madre, olvidándose de sí mismo, le han seguido otros años en los que su padre no se ha ocupado de protegerle y encauzarle en la vida. Si lo único que sabe hacer Julián padre es alentar a Julián hijo en el campo de vivir del cuento, aunque éste tenga un argumento muy triste, dice muy poco de él.

Y pensar que ahora Kiko es el hermano preferido de Fran y Cayetano. Como buen caradura se lo pasó en grande en la boda de Eva y Cayetano,  se promocionó como DJ y tuvo su cuota de  protagonismo; mientras Julián Contreras utilizó el evento para justificar su penosa situación familiar y personal.  El joven, que pronto cumplirá 30 años, tiene un problema y más le valía dejar de hacer tándem con su padre y empezar a construir su propia vida.

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