Corte y confección

Athina Onassis, pobre niña rica

athina onasis

26 de mayo de 2016, 09:05

Hubo un tiempo en el que el nombre de Aristóteles Onassis era conocido en todo el mundo. No solo era uno de los hombres más de su época, sino que, a pesar de su aspecto rudo, era un gran conquistador, las mujeres caían rendidas a sus encantos. Primero se casó con Athina Livanos, hija de otro armador griego, con quien tuvo a sus hijos, Alejandro y Cristina, y tras vivir un romance con la soprano María Callas, se casó con Jackie Kennedy, viuda del que fue presidente de Estados Unidos. Una vida de película pero desgraciada también ya que, tras vivir la muerte de su heredero en un accidente aéreo, Onassis murió solo, abandonado por Jackie y llorando por María Callas.

Ahora, el nombre de Onassis solo figura en los documentos de su única nieta, Athina, de 31 años, que acaba de protagonizar la ruptura de su matrimonio con el jinete brasileño Doda Miranda, de 43. El viejo armador nunca conoció a su nieta, hija de la también malograda Cristina, la pobre niña rica, que tras cumplir con el sueño de tener un hijo y pasar por cuatro matrimonios, murió a los 38 años en una bañera, en las mismas circunstancias que su madre, Tina Livanos, a quien también encontraron muerta en casa de su tercer marido, el magnate naviero, Stavros Niarchos, cuando solo tenía 45 años. Las dos muertes fueron consideradas accidentales, pero a ambas las fueron matando poco a poco su afición a los barbitúricos y sus penas.

athina onassis

Athina tenía 4 años cuando murió su madre y se crió con su padre, Thierry Roussell, el cuarto marido de su madre, un joven que, según se explicó en su día, había firmado un contrato de boda con Cristina Onassis que le obligaba a darle hijos. Fue una relación comercial para él, pero no tanto para ella que buscaba el amor, o al menos la compañía, desesperadamente. Se había quedado sola en el mundo, sin padre, ni madre, ni hermano, sufría depresiones y continuos cambios de peso; hija de una mujer guapísima y sofisticada, Cristina había heredado los rasgos y el físico de su padre y quedó marcada para siempre por una sociedad en la que no encajaba, era un patito feo que nunca se convirtió en cisne. Solo pareció feliz cuando nació su hija, a quien llamó como su madre.

Roussell, el padre de Athina, alternó su matrimonio con Cristina Onassis con una relación con una modelo sueca, Gaby Landhage, con la que tuvo un hijo de la misma edad que Athina y con quien acabó casándose tras divorciarse de Cristina. Roussell se quedó con la custodia de su hija pero no con la gestión de su herencia que estaba encomendada a unos albaceas griegos, amigos de Onassis. El padre batalló por ese dinero pero solo recibió lo asignado para la educación y manutención de la pequeña y hay que reconocer que fuera lo que fuera lo que movía a Roussell, Athina vivió su infancia y juventud junto a sus hermanos y tuvo en Gaby una segunda madre alejándose poco a poco de la maldición de los Onassis.

Cuando Athina tenía 17 años conoció, en Bruselas, donde entrenaba como amazona, a un jinete brasileño 12 años mayor que ella con quien se fue a vivir al cumplir los 18 y acceder al control de parte de su fortuna. Álvaro de Miranda, más conocido como Doda, estaba separado de la modelo Cibele Dorsa con quien había tenido una hija, Viviana, que vivía con él. Athina Onassis se fue a vivir a Sao Paulo y en 2005 se casó con Doda, vestida de Valentino. Parecía que su vida era feliz, aunque también la tragedia tocó de nuevo a la pareja, ya que en 2011, Cibele Dorsa se tiró por el mismo balcón por el que dos meses antes se había arrojado su nueva pareja, Gilberto Scarpa. En su nota de suicidio, Cibele lanzó una maldición contra Doda, asegurando que Athina nunca sería feliz junto a él. Pobre niña rica.

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