Corte y confección

Ana Obregón, por fin, al descubierto

Mariángel Alcàzar
Ana Obregón

18 de octubre de 2016, 14:17

No hay que ser demasiado duros con Ana Obregón, pues de la baja audiencia del estreno de su reality 'Algo pasa con Ana' tiene más responsabilidad su programación en la cadena DKiss TV, escondida en una maraña de canales, que las tonterías propias del programa que, de puro absurdo, fue muy revelador ya que, por fin, se pudo ver a la verdadera Ana. Realmente, el programa debía haberse titulado 'Tu cara me suena', pues la señora recauchutada que aparece en casi todas las escenas imita de maravilla a aquella gran presentadora y actriz conocida en el siglo pasado como Ana Obregón.

Nos quejábamos del desayuno de las Campos en 'Las Campos', pero ríete tú de la docena y media de croissants que aparecieron en la mesa donde toman el primer refrigerio del día doña Ana y su hijito Alex, tan serio y tan trajeado que parecía de poliéster. La escenita del desayuno en el porche más parecía montada para enseñar la magnitud de la mansión, una promoción de la empresa constructora propiedad de la familia García Obregón y de la que, por encima de sus promocionados y a veces inventados trabajos artísticos, vive Anita Obregón. En la casa de Ana, emulando escenas de ese ahora revalorizado programa protagonizado por María Teresa y Terelu Campos, también aparece una fámula llamada Romina a la que la presentadora tiene que recurrir hasta para trinchar un ajo. ¿No habíamos quedado en que la presentadora le hizo una paella a Steven Spielberg? Qué hambre debió pasar el pobre, aunque la realidad es que esa es una recreación de una historia, también fantástica, que Ana copió de la gran Sara Montiel que durante toda su vida sostuvo que le había hecho dos huevos fritos a Marlon Brando, aunque en ocasiones cambiaba de galán y los mismos huevos eran para James Dean o para Burt Lancaster. Hasta para fabular hay que tener gracia; Sara la tenía y Ana, no.

Hace solo unas semanas se estrenó en el cine la película 'Florence Foster,' en la que Meryl Streep interpreta a una rica heredera neoyorquina que a principios del siglo XX se empeñó en convertirse en cantante de ópera, reto que logró, pese a su absoluta falta de condiciones, a base de financiar sus espectáculos y regalar las entradas, hasta hacer creer a todo el mundo que era una gran artista porque llenaba los teatros. Ana Obregón no ha llegado a tanto pero a no ser por la fortuna familiar difícilmente hubiera podido mantener su ritmo de vida con sus trabajos como actriz y presentadora, al menos en los últimos 25 años, tiempo en el que ha ido desperdiciando poco a poco los réditos de su época gloriosa, que la tuvo.

La primera entrega de 'Algo pasa con Ana' fue tan patética que no se puede ni comparar con otro programa de ese estilo y menos con el de 'Las Campos', en el que había ideas y talento y unas protagonistas dispuestas a mostrar su realidad corriendo todos los riegos, incluido el de resultar odiosas. Lo de Ana no tiene nombre y la pregunta es si, como Florence Foster, se habrá pagado ese programa convencida de que canta 'La Traviata' mejor que María Callas.

Noticias relacionadas

Te puede interesar...

Más Sobre...

Loading...