Corte y confección

Álvaro Muñoz Escassi vende su libertad

Álvaro Muñoz Escassi
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Bodas famosos

5 de enero de 2017, 10:32

Después de saber que el autodenominado príncipe Frederick von Anhalt, último de los nueve maridos de Zsa Zsa Gabor, transportó la urna con las cenizas de la difunta en una bolsa portamascotas de Louis Vuitton, ya nadie duda de que el glamour haya muerto. La fallecida, que fue sobre todo coleccionista de maridos ricos y actriz ocasional, tenía 99 años y ya nadie se acordaba de ella ni de sus hermanas, Magda y Eva, pero las tres ocuparon las primeras páginas de las revistas de sociedad y fueron, en los años 40 y 50, más famosas de lo que nunca jamás lo será nadie solo a base de lucir su belleza y utilizar su capacidad de seducción. Judías y nacidas en Hungría, huyeron a Estados Unidos con lo puesto y gracias a sus encantos consiguieron que los hombres que se encontraron en su camino les pagaran todos los caprichos.

Mujeres que venden su hermosura a un marido o amante a cambio de una buena posición han existido siempre y también hombres en pos del braguetazo, así que, aunque no digo que sea el caso, a quién le extraña que nuestro galán Álvaro Muñoz Escassi haya decidido, por fin, casarse y justamente lo haya hecho con una millonaria venezolana llamada Raquel Bernal. No ha sido mal negocio para ella, porque a la nueva señora Muñoz Escassi, como a toda, o casi toda, latinoamericana nueva rica, lo que más le puede gustar del mundo es saberse famosa en España. Qué más le da ser consciente de que si existieran campeonatos de hombres de los que no fiarte un pelo, Alvarito, el jinete, ganaría todos los premios. Y no por lo poco que le han durado las novias, todas convencidas de que ellas serían capaces de cambiarlo y todas decepcionadas, sino por el lío que le organizó a una de sus primeras conquistas, Mercedes Barrachina, la profesora de equitación con la que tuvo una hija, Anna, a la que, una vez reconocida, veinte años después, apartó de su madre.

Mercedes Barrachina, casada con otro, se quedó embarazada de Álvaro y tuvo una niña que se crió como hija de su marido. Con los años, la madre quiso que el jinete conociera a Anna y regularizar la situación familiar pero no contó con las ansias de notoriedad de Álvaro quien sacó a la luz a su hija secreta en una exclusiva antes de que la madre se lo contara a su marido y todo acabó explotando. Vale, tampoco Mercedes Barrachina actuó bien ocultando el secreto tantos años pero en su pecado lleva la penitencia, porque, al final, el seductor Muñoz Escassi después de años de ignorar a su hija, logró camelar a la niña (que ya no lo es tanto), apartarla de su madre y del que creía su padre y, de paso, lógicamente romper ese matrimonio.

Es por ese historial tan poco amable con las mujeres, por lo que Raquel Bernal se ha convertido a ojos de todos en una potencial víctima de Álvaro, aunque eso quizá sería subestimarla porque a lo mejor la venezolana sabe perfectamente que se ha casado con un guaperas caradura que le sirve para lo que le sirve. Cansado de vender exclusivas, Álvaro ha acabado vendiendo lo único que le quedaba: su libertad.

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