Corte y confección

Álvaro Múñoz Escassi, la vida padre

Mariángel Alcàzar
alvaro muñoz escassi y su hija

27 de agosto de 2015, 09:33

El jinete Álvaro Muñoz Escassi llegó a nuestras vidas gracias a sus habilidades amatorias. Polista en Sotogrande, el caballero (por los caballos, claro) saltó a la fama gracias a sus dotes para ligarse a famosas y famosillas, incautas ellas que, a pesar de conocer su inconstancia en el amor, caían en sus redes convencidas de ser, cada una de ellas, las que le reconvertirían en un amante fiel. Todas fracasaron desde Vicky Martín Berrocal hasta Sonia Ferrer, pasando por Lara Dibildos, que fue un poco más allá e incluso tuvo un hijo, Álvaro, con él. El consumado conquistador era, como todo buen don Juan, un reincidente, lo suyo no eran infidelidades sino crimen organizado. Apasionado cazador, cuando hacía suya la presa perdía todo el interés. Un depredador de manual, adornado, además, por su estilo de señorito andaluz con el que, al parecer, las desarmaba para, después, matarlas bien muertas.

Ahora, el jinete, cansado quizá de su papel de conquistador, ha decidido dar un giro a su vida y presentarse como padre arrepentido de no haberlo sido en su día y se ha sacado de la manga una hija secreta con la que ha relanzado su carrera. Cazado con una chica que podría ser su hija, nadie sospechó que los arrumacos que ambos se dedicaban fueran fruto de una relación paterno-filial hasta que el jinete confesó que su nueva acompañante no era una más de sus conquistas sino el fruto de su relación con una instructora hípica. Veinte años después de sus encuentros íntimos con Mercedes Barrachina, española residente en Alemania, Muñoz Escassi ha sacado a la luz el fruto de aquellos amoríos, una muchacha llamada Anna que pretende convertirse en modelo.

Más allá de las explicaciones rocambolescas que ha dado el jinete, asegurando que durante estas dos décadas ha mantenido, en condición de amigo de la familia, una relación intermitente con la niña, resulta absolutamente obscena la escenificación que ha hecho de su reencuentro con la joven. Las fotos que se les han hecho al padre y a la hija, algunas robadas, otras posadas y también las que la chica ha colgado en las redes no son precisamente las de un padre y una hija; no diría que parecen una pareja, Dios, me libre, pero, desde luego, carecen de naturalidad. Si como dice el jinete, la joven supo quien era su padre biológico hace solo unos meses, puede entenderse que esté encantada de aparecer con él, tan guapo y apuesto, pero no es aceptable que Muñoz Escassi luzca a su hija como haría con una nueva conquista. Acostumbrado a utilizar a las incautas mujeres que se cruzan en su vida, no parece conocer otros métodos para relacionarse con las personas que le quieren.

De todas las historias que protagonizan los considerados famosos, la de Álvaro Muñoz Escassi es de las más turbias, por las evidentes contradicciones de una historia que no acaba de ser creíble. Mercedes Barrachina tenía 34 años, estaba casada y tenía una hija cuando se quedó embarazada tras una relación fugaz con Álvaro, que solo tenía 20 años, y parece lógico que quisiera seguir su vida y con su marido con quien tuvo un tercer hijo. Durante todo este tiempo, la niña se crió como hija del marido de su madre, independientemente de que este fuera o no conocedor de los hechos. Pensar que ahora, a la madre de la chica le han entrado los remordimientos y ha decidido contar a Ana, y a todo el mundo, la verdad y que, al mismo tiempo, Álvaro ha aceptado la responsabilidad de ser padre es una broma. Las pruebas de paternidad parecen acreditar que Álvaro es el padre biológico pero solo demuestran que eran suyos los espermatozoides que fecundaron el óvulo de la madre de Ana. Todo lo demás lejos de ser una historia de amor, más parece un cuento para seguir dándose la vida padre.

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