Corte y confección

"Ni Alba ni Feliciano pueden llevar la cabeza alta"

Mariángel Alcàzar
Feliciano y Alba

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Rupturas de famosos

23 de junio de 2016, 10:07

Alba Carrillo se está poniendo muy pesada y eso que su proceso de separación matrimonial no ha hecho más que empezar. De momento, la doliente modelo ya ha empezado a rentabilizar su ruptura postulándose para ser una de las entrevistadoras de la reedición del programa de Tele5 'Hable con ellas', una indicación que le viene que ni pintada, pues, cierto es que si los hombres hablaran más con sus mujeres y viceversa quizá se evitarían muchos malentendidos.

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No parece que Alba Carrillo hablara mucho con Feliciano López en los once meses que ha durado su matrimonio y si lo hicieron no se dijeron nada interesante. Tampoco debieron hablar mucho en la fase previa, pues de otro modo ella se hubiera dado cuenta de que por más que aspirara al estatus de señora casada, el tenista no era un buen candidato. No es por quitarle responsabilidad a Feliciano quien, sinceramente, no solo es un irresponsable sino, además, alguien de quien no conviene fiarse, un guapo sin alma que no parece tener más habilidades que la de darle a la pelota.

No es el primer caballero, es un decir, que tiene dudas ante el matrimonio y se siente atrapado en una red que algunas mujeres tejen hábilmente para que los pardillos caigan en ellas. La manera en la que los amigos, o eso dicen, de Feliciano van explicando que el pobre es una víctima de la obsesión de Alba por casarse es tan ofensiva que los define como auténticos cretinos a los que más les valía haberle aconsejado que si no estaba convencido, lo mejor era romper el compromiso y evitar la boda.

Hay cosas que han cambiado para bien y otras para, peor. En una época en la que una pareja puede decidir convivir sin montar el show de una boda es una práctica socialmente admitida, quienes deciden pasar por el trámite legal deberían tener también un poco de cabeza. Y menos mal que no han tenido hijos.

Sin conocer a fondo a las personas pero sí algo a los personajes el asunto de Feliciano y Alba es de manual y ninguno de los dos puede llevar la cabeza alta. El uno por irresponsable y pusilánime y la otra por representar el tópico de una tontita que no lo es tanto y que, a fuerza de no querer ver lo que tenía delante, acaba víctima de su propia estrategia.

Parece mentira que Alba que ya tenía experiencia con su frustrada unión con Fonsi Nieto, con hijo incluido, tuviera tanta prisa en repetir con otro deportista. No digo que no estuviera enamorada, contando con que la medida del amor no es tan universal como la del metro que para todos es la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre. Lo que para uno es amor, para otros es por el interés te quiero Andrés.

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