Alba Carrillo

3 de enero de 2017, 14:06

Empieza 2017 sin que el cambio del año augure alguna novedad en la vida social mas allá de que Alba Carrillo haya cerrado su cuenta de Instagram. Sí que lo siento, porque realmente su aportación al mundo de la imagen era impagable, como lo ha sido a lo largo del año pasado su posición como despechada número uno del reino, una vez demostrado que Chenoa no tenía ningún interés en recuperar ese puesto en el que la situó, hace más de diez años, el abandono de David Bisbal. Alba se lo ha ganado a pulso y ha demostrado cuan cierto es el aforismo que dice “De lo perdido saca lo que puedas”.

Con los meses se verá si lo de Alba Carrillo, es decir su paso por las primeras posiciones de la fama, tiene recorrido o si, a base de explotar su personaje, al final lo va a dejar seco y no va a tener más remedio que ponerse a trabajar.

Quien está a punto de volver al trabajo es Isabel Pantoja que tiene delante suyo el inicio de su gira como cantante, tras haber dejado atrás su gira como presa. Sus retoños, más tranquilos, parecen en dique seco, después de haberse demostrado que las tramas del guión de sus vidas es más plano que el encefalograma de algunos concursantes de reality. Para seguir en el negocio de vivir de una fama conquistada a golpe de tonterías hay que ser inteligente y con visión de la jugada, analizar qué pide el mercado y adecuar la oferta a la demanda y, en algunos casos, puede conseguirse, además, crear la demanda.

Kiko Rivera se ha tenido que tragar que su hermana Chabelita le robara el plano y me parece que esa es la razón en la que se sostiene sus desavenencias fraternales. Si los hermanos hubieran hecho piña, en plan Duo Pimpinela (que no olvidemos que son hermanos), a lo mejor habrían conseguido mejores éxitos en sus carreras hacia la nada, pero se pusieron a batallar para demostrar quien era el mas listo y eso era, claramente, misión imposible.

Que aprendan de las hermanas Borrego Campos, que a pesar de usar apellidos diferentes, se han unido en el intento de colocarse en un nivel superior y lo han logrado. Y que no digan que su reality no se parece al de las Kardashian que basa su éxito en sacar a la luz todos y cada uno de sus misterios y sus miserias y hasta transmitieron el cambio de sexo de Bruce Jenner, el padrastro de Kourtney, Kim y Khloe, Kardashian y padre de Kendall y Kylie Jenner, que un buen día llegó a casa y dijo que, en realidad, era una mujer, empezó a operarse y se convirtió en Caitlyn Jenner, un pedazo de hembra que no tiene nada que envidiar a los voluptuosas hijas. Dios no quiera que en las Campos, veamos también un cambio tan radical sobre todo porque a ver como disimula el bigote Edmundo Arrocet.

Ser famoso es duro y más ahora cuando los personajes qué más dan de que hablar más no se mueven ni en los platós de cine, ni en las cortes reales, ni en las fiestas de millonarios, sino en la televisión, el vivero de todo listillo que pretenda alcanzar el Olimpo colándose por la puerta de servicio. Y luego está Isabel Preysler manteniendo su trono a base de explotar su idilio con Mario Vargas Llosa, esa sí es la demostración de que, al final, lo que cuenta es alimentar a la bestia con caviar.

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