Corte y confección

Alba Carrillo no descansa y Carlos Lozano, tampoco

Alba Carrillo Carlos Lozano
Alba y Carlos

3 de diciembre de 2016, 11:34

Alba Carrillo ha explicado tantas versiones de su ruptura con Feliciano López que me he perdido. Ya lo decía el poeta Pablo Neruda: “Es tan corto el amor y tan largo el olvido” y solo recordando esos versos puede aguantarse que la ex del tenista siga, seis meses después del anuncio de su separación matrimonial, intentando sacar provecho de sus escasos once meses como casada.

Al principio dijo que se quedó paralizada cuando Feliciano, sin verlo, ni olerlo, dio por finalizado su matrimonio y la instó a salir de la casa, propiedad del tenista, que habían compartido. Con la cara descompuesta y dando muestras de un dolor cuya intensidad era parecida a la que se siente con el pinchazo de un alfiler, Alba Carrillo pasó del desconsuelo a la ira en décimas de segundo, como pudo comprobarse en sus intervenciones en el programa 'Hable con ellas', donde apareció una mujer resentida y algo locuela que empezó a cambiar su versión de la ruptura incluyendo una buena ración de cuernos, argumento que ha logrado incluso llevar al juzgado donde estos días se dirimen los términos de la separación matrimonial. Alba quiere que Feliciano reconozca que tuvo amantes y que le pida perdón, incluso lo dijo ante el juez como si ese fuera un argumento legal (que no lo es), que decantara al tribunal para dictar una sentencia que incluya una buena compensación económica por los once meses de convivencia. No sabe Alba, o no quiere saber, que los jueces no juzgan sentimientos, ni hacen juicios morales, solo tienen en cuenta si con la separación se han vulnerado los derechos de alguno de los cónyuges.

Pero da igual, porque para enredar aún más el asunto, Alba, que en su momento dijo que no había notado nada, que el suyo era un matrimonio idílico, ahora dice que tuvo que medicarse desde el mismo momento en el que salió de la iglesia para aguantar la presión y la tensión y no me extraña porque el banquete de bodas se celebró en el Alcázar de Toledo, marco que ya anunciaba un ambiente guerrero. Dice Alba que la familia de Feliciano se metió en el matrimonio (aunque el otro lado atribuye a la madre de ella, el papel de enredadora) y hasta incluye entre los damnificados por la ruptura matrimonial al pequeño Lucas, el hijo que Alba tuvo con Fonsi Nieto. Muchacha, no te líes más. Pasara lo que pasara, a Feliciano le hubiera podido sacar mucho más si, una vez casada, hubiera actuando como la chica encantadora que debió ser durante el noviazgo. Si sigue estirando el chicle, cambiando de versión y mostrándose tal como es, lo va a tener difícil para encontrar otro novio y, aún menos, otro marido.

Para que no digan que hay que ver lo que una mujer dice de otra, aunque no sé que tiene que ver el tocino con la velocidad, también hay que tener en cuenta que Feli, muy guapo, muy buen deportista, y quizá muy bien dotado, tanto anatómica como económicamente, no parece tener mucho criterio, más allá de la pista. Se deja querer, acepta casarse y luego se echa atrás, ya tuvo enredada a María José Suárez que esa sí le aguantó de todo y luego, por aburrimiento o por dejarse llevar, acabó casado con Alba. Menudo elemento.

Si Alba, como en su día hizo María José, se hubiera retirado dignamente podía haberse convertido en una heroína y haberse blanqueado de cara a la caza y captura de otro mirlo, pero siguiendo machacando con su rollo de mujer abandonada, no es más que una cansina de primera que ahuyenta a los hombres y hasta a las mujeres.

Y hablando de cansinos. Dice Carlos Lozano antes de someterse al polígrafo de Sálvame DeLuxe: “Yo soy una persona que si me tratan bien, hago el bien, pero si me tratan mal, ¡ay!, entonces hago el mal”. No haré comentarios, porque he sabido que el presentador me busca por los pasillos de Telecino, para decirme cuatro cosas, y no tengo muy claro si le hago el bien o le hago el mal expresando mi opinión acerca de que todo su problema es que no ha aceptado que, aunque tuvo un gran éxito en su momento gracias al buen guión y dirección de las primeras ediciones de 'Operación Triunfo', su tiempo en la televisión ya ha pasado y que mejor le iría reconduciendo su carrera hacía espacios menos públicos. Hay que ver la piel tan fina que tienen algunos, y no digo nada de la susceptibilidad de algunas algunos/as, acostumbradas a la loa permanente de sus corifeos y respondiendo a las opiniones contrarias a sus personas con un “y tú, más”. Pues nada, lo hacemos al revés, yo me dedico a ir de tele en tele y de portada en portada contando tonterías y aprovechando una fama basada en la nadería y ellos/as que escriban y digan de mí lo que quieran.

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