"Venía dispuesto a dejar bien claro lo cruel que había sido la prensa con María José Campanario"

¿Y tú qué opinas?

Jorge javier jesulín

3 de febrero de 2015, 09:26

Aparece en el plató de ‘Hay una cosa que te quiero decir’ sonriente, haciéndonos recordar a aquel Jesulín que años atrás salía sin parar en programas de televisión, revistas del corazón y en todo lo que se le ponía por delante. Pero no es el mismo, claro. Han pasado años y muchas cosas en su vida. Ahora tiene cuarenta y un años, está casado, tiene tres hijos y vive semiretirado en el Sur. Aparentemente feliz o al menos esa es la impresión que me dio mientras charlaba con él.

 

Apareció sonriente, digo, pero venía con la escopetita bien cargada. Dispuesto a dejar bien claro lo cruel que había sido la prensa con María José Campanario y con su matrimonio. Y a dejar dicho de una vez por todas que Belén Esteban no es más que un recuerdo en su vida, una relación pasada a la que no fue capaz de dedicarle un solo adjetivo agradable cuando le pregunté por ella. Creo que Belén va a sufrir una gran decepción cuando escuche a Jesulín hablar con tantísima frialdad. Para la Esteban, Jesulín fue un gran amor mientras que para el torero, a tenor de cómo se manifestó en el programa, la princesa del pueblo no es más que una mosca cojonera que aparece en su vida demasiado a menudo dispuesta a turbar la paz de su placentera vida andaluza.

 

Telecinco está a media de hora de Paracuellos, el pueblo donde vive su hija Andrea. Toño Sanchís, representante de Belén, dijo en ‘Sálvame’ que no aprovechó para ir a verla. Después de entrevistar a Jesulín durante más de media hora me quedó la impresión de que es de los que no da puntada sin hilo. Intuyo que va a esperar que Andrea cumpla los dieciocho para reaparecer en su vida sin la sombra de Belén.

 

Por Jorge Javier Vázquez

Ya sé que no me conocéis y que nunca habéis oído hablar de mí… así que voy a aprovechar esta oportunidad para ir con frecuencia a mi archivo mental y vaciar la papelera en este blog en un intento de no colapsar mi ordenador personal, ya de por sí siempre lleno de ideas sin salida.