"Si hay una persona a la que siempre acudo cuando tengo una duda -laboral, emocional e incluso sentimental- es Carmen Rigalt"

¿Y tú qué opinas?

19 de marzo de 2014, 10:04

Llevo más de un mes con este diario y todavía no he hablado de Carmen Rigalt. Nos vemos poquísimo pero suplimos el contacto carnal con el teléfono.

Si hay una persona a la que siempre acudo cuando tengo una duda –laboral, emocional e incluso sentimental– es ella. Me ha consolado con mis decepciones amorosas, me ha llamado la atención cuando he metido la pata en el trabajo o me ha puesto verde cuando me he colocado determinada ropa. A ella se lo permito todo. Cuando comencé a presentar ‘Sálvame Deluxe’ me dijo que yo no servía para eso, que lo hacía mucho mejor Cantizano en ‘DEC’. El día del estreno de ‘Hay una cosa que te quiero decir’ estaba yo hecho un manojo de nervios en casa y sonó el teléfono. Era ella: “No, ese no es tu programa. Tú no tienes el registro para conducirlo, deberías dominar el terreno del melodrama, saber controlar los tiempos”. “Bueno, no sé, quizás le coja el tranquillo”, creo que acerté a balbucear. Pero una de sus actuaciones más antológicas fue el día de la monumental bronca que le monté a Olvido Hormigos en ‘Sálvame Deluxe’. Inmediatamente después de echarla con cajas destempladas del plató me sonó el móvil. Mensaje de la Rigalt. Tuve miedo de leerlo porque intuí que me iba a caer la del pulpo y con el respeto que me produce todo lo que me dice podía venirme abajo y fastidiar el resto del programa. Pero al abrirlo me encontré con el siguiente texto: “Te llevo observando durante largo tiempo y notaba algo raro. Al final he caído: ese corte de pelo no te favorece nada, te hace la cara todavía más redonda”. La tía había sido capaz de abstraerse del dos de mayo que tenía montado en el programa y centrarse en lo verdaderamente importante: en mi pelo. Así es ella. Por eso, y por un montón de cosas más que ya iré contando, la adoro.

Por Jorge Javier Vázquez

Ya sé que no me conocéis y que nunca habéis oído hablar de mí… así que voy a aprovechar esta oportunidad para ir con frecuencia a mi archivo mental y vaciar la papelera en este blog en un intento de no colapsar mi ordenador personal, ya de por sí siempre lleno de ideas sin salida.