"Mi sueño era ser cantante, pero al final me quedé en presentador"

¿Y tú qué opinas?

6 de febrero de 2014, 10:08

 

De pequeño no hacía ninguna extraescolar porque no existían y las que se ofrecían eran muy precarias. Los gimnasios eran un nido de macarras y jamás osé pedirle a mi padre que me apuntara a alguna actividad relacionada con el mundo artístico, que era lo que me tiraba, porque del disgusto lo hubiera enviado al otro barrio.

En un principio yo quería ser actor, pero me faltó valor para mudarme a Madrid y buscarme la vida. Además, no me entraba en la cabeza que tuviera que estudiar para eso. Era tan tímido que pretendía que alguien me descubriera y me lanzada al estrellato sin pasar por ninguna academia. Mi sueño fue luego ser cantante pero al final me quedé en presentador: pura pedrea. Ahora, liberado de prejuicios,  me apunto a un bombardeo. Los martes me llevo a mi escuela a  Mila, Menchu, Muro, Maeso y Valldeperas  y nos metemos hasta las once en un taller de interpretación. Hacemos el gato, caminamos de mil y una maneras por el aula y luego destrozamos cualquier texto que se nos ponga por delante. Mr. Sáiz, nuestro profe, pretendía que los chicos nos luciéramos con el monólogo de Tom de El zoo de cristal pero nos  negamos en redondo porque preferíamos hacer de Doña Rosita la soltera con las chicas. Después del taller cenamos –perdición, hemos descubierto las margaritas de un mejicano próximo a la escuela- y  tras evaluar la clase y repasar la agenda cultural de la semana acabamos hablando de Rosa Benito. Hago deporte con Gina cuatro veces a la semana, una hora de piano con Carlos, tres de canto con Alicia  –estoy cabreado con Sergio Dalma, me deja sin clases una semana porque se la lleva de gira- y una hora de baile con Víctor González. A la clase también viene Menchu y Mila está a punto de caramelo. Yo llego en plan artista: gafas de sol, abrigo indiscreto, pañuelo al cuello y el peinado que todavía aguanta después de haber grabado el día anterior “Hay una cosa que te quiero decir” y que a mí se me antoja muy parecido al que luce Gloria Serra justo después de haber salido de la peluquería. Ahora que lo pienso, P. no se queja de que tenga una agenda tan repleta de actividades. Se conoce que opina que cuando más me canse por el día, menos cansino estaré por la noche.

Adiós a Pedro J.

Estoy suscrito a El País y El Mundo. Me considero un hombre medianamente informado pero ¿te puedes creer que a pesar de leerme todos los días los dos periódicos no sabría decirte a ciencia cierta por qué se ha ido Pedro J.? Todavía no sé si se lo ha cargado Rajoy o si sus jefazos italianos se lo han quitado de encima por haber arruinado el periódico. Semana turbulenta: desaparece Ramírez y Letizia vuelve a estar en boca de todo Dios –lleva años sin dejar de estarlo, dicho sea de paso- por los altibajos de su matrimonio. Como la princesa tiene carácter los que se dedican a comentar sus avatares vitales le han adjudicado el papel de verdugo: ella es la mala de la película. Me gusta Letizia aunque tiene las de perder: es mucho más fácil darle hostias a la recién llegada que al Príncipe, al que además le ayuda un físico que le hace parecer buena persona. Por si no tuviéramos bastante con lo de Pedro J. y Letizia reaparece Darek con una frase presuntamente lapidaria: sin movérsele una pestaña asegura que no cree en el amor. No me extraña. Si yo tuviera su físico sólo creería en el deseo.

Por Jorge Javier Vázquez

Ya sé que no me conocéis y que nunca habéis oído hablar de mí… así que voy a aprovechar esta oportunidad para ir con frecuencia a mi archivo mental y vaciar la papelera en este blog en un intento de no colapsar mi ordenador personal, ya de por sí siempre lleno de ideas sin salida.

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