"La televisión de aquella época era más gamberra y transgresora"

¿Y tú qué opinas?

Ana María Polo

5 de septiembre de 2014, 07:30

Llegar a casa después de las vacaciones tiene mucho de engaño. Mitificas la vuelta pero a los diez minutos, cuando ya has deshecho la maleta, no te importaría volver a subirte a un avión.

 



P. viene a buscarme al aeropuerto y el trayecto a casa se me hace interminable. Estoy deseando abrazar a los perros. Es lo primero que hago al llegar: abrazarlos, besarlos, hablarles como si fueran niños. Lo segundo, subirme a mi báscula. Después de hacerlo, parece que no tengo de qué preocuparme: he conseguido mantener mi peso tras un mes y medio de vacaciones.

 

Por la tarde, lucho contra el jet lag enganchándome a un programa que emite La 2 sobre algunas de las cómicas de nuestro país. Aparecen muchísimos extractos de Rosa María Sardá y su mítico ‘Ahí te quiero ver’, programa que se emitió en TVE a finales de los ochenta. Sí, aquel en el que aparecía Enric Pous interpretando al recordado Honorato.

 

Moraleja: la televisión que se hacía en aquella época era mucho más gamberra y transgresora que la de ahora, por mucho que algunos piensen que lo de ahora raya con la delincuencia.

 

De las cosas que voy a echar de menos de Los Ángeles es ver el programa ‘Caso Cerrado’, un programa como nuestro ‘De buena ley’ –el de Sandra Barneda– y que allí lo veía presentado por Ana María Polo. La tal Polo me ha enganchado. Es una profesional de mediana edad con una asombrosa capacidad comunicativa que siempre despide sus programas con las siguientes palabras: “Sea cortés, ande con cuidado, edúquese lo más que pueda, respete para que lo respeten y que Dios les ampare”. Ya me veo yo diciéndole eso a más de uno de mis invitados del ‘Deluxe’.

 

Por Jorge Javier Vázquez

Ya sé que no me conocéis y que nunca habéis oído hablar de mí… así que voy a aprovechar esta oportunidad para ir con frecuencia a mi archivo mental y vaciar la papelera en este blog en un intento de no colapsar mi ordenador personal, ya de por sí siempre lleno de ideas sin salida.