"La primera vez que entrevisté a Bertín Osborne estuve especialmente impertinente: necesitaba sacar algún titular para poder vender la entrevista"

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Jorge Javier Vázquez y Fabiola Martínez
Gtres

18 de abril de 2014, 07:00

Toda mi vida he estado sometido a dietas absurdas pero desde que aparecieron en mi vida los de entulínea he encontrado la paz corporal. Por fin una dieta con sentido común y que sirve para siempre.

Estoy feliz haciéndola porque no es una de esas dietas que el día que comes algo que no debes comer lo echas todo al garete. El jueves coincido con Fabiola, la mujer de Bertín Osborne, en un acto que organizan los de Entulínea y nos lo pasamos de maravilla. Fabiola es simpática, cercana, sencilla. Somos vecinos. Cuando el taxi viene a recogerme a casa a las diez de la mañana para llevarme al lugar donde se va a celebrar el acto  me dicen que antes tenemos que pasar a por ella. Entonces me muero de la vergüenza: voy en chándal, recién levantado y soy muy tímido, pensar que voy a estar con Fabiola media hora en un coche me da apuro. “Tire para Madrid”, balbuceo. Luego ella, que es cariñosa por naturaleza, me recrimina mi escapada. En medio del acto aparece Bertín y se sorprende de vernos riéndonos todo el rato: “¿Así trabajáis vosotros?”, pregunta con sorna. Mis inicios con Bertín fueron difíciles. La primera vez que le entrevisté fue hace más de veinte años en el Parque de Atracciones de Montjuïc, en Barcelona, tras una actuación. Estuve especialmente impertinente: necesitaba sacar algún titular para poder vender la entrevista. Él aguantó serenamente el chaparrón. Luego hemos tenido algún desencuentro más pero desde hace algunos años nos llevamos muy bien. ¡Tenemos hasta una cena pendiente en su casa! El Bertín que yo conozco es simpático y disfrutón. Sin dobleces. La vida le ha pegado palos pero en vez de regodearse en el sufrimiento ha preferido abonarse al optimismo. Le admiro por eso.

Por Jorge Javier Vázquez

Ya sé que no me conocéis y que nunca habéis oído hablar de mí… así que voy a aprovechar esta oportunidad para ir con frecuencia a mi archivo mental y vaciar la papelera en este blog en un intento de no colapsar mi ordenador personal, ya de por sí siempre lleno de ideas sin salida.