Vidas propias

"El Diego atormentado que yo conocía ha dado paso a un tío que se ríe, más suelto. Incluso más atractivo, un pelín golfillo"

Jorge Javier Vázquez
Diego Matamoros

11 de febrero de 2016, 08:00

Se hace un polígrafo Francisco Nicolás y queda mejor de lo previsto. La duda es saber qué hará a partir de ahora. O seguir contando cosas –estoy convencido de que todavía se guarda algún chisme suculento- o ponerse a estudiar: no olvidemos que el pipiolo no tiene más que veintiún añitos. Absolutamente descacharrante cuando contó que a Aznar lo llamaba “Jose” –sí, como Rocío Jurado a Ortega Cano- o la de hilos de los que llegó a tirar –obispo incluido- para que a las monjas de su colegio se les ablandara el corazón y lo pasaran de curso. Diego Matamoros –que según P. tiene pinta de estrella de Hollywood- va por la vida de hombre duro pero luego escarbas un poco y hasta tiene una risa contagiosa. Le aconsejé que le diera un poco de cancha a su padre porque lo iba a matar de un disgusto pero no sé si estaba mucho por la labor. El Diego atormentado que yo conocía ha dado paso a un tío que se ríe, más suelto. Incluso más atractivo, un pelín golfillo. Al final va a resultar terapéutico contar tus dramas en la tele y en las revistas. Y para terapéutica, la filosofía de vida de Aless Gijaba. Cuando lo descubrí, a través de youtube, me pregunté qué clase de tarado era capaz de hacer y decir semejantes chorradas delante de una cámara. Pero el viernes, después de estar con él más de media hora, me di cuenta de que todavía queda gente buena en el mundo. Y lista. Porque Aless, no lo olvidemos, es más listo que el hambre. A golpe de su “Hola bebés” se ha labrado un futuro tan prometedor como divertido.

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