"El cambio de Belén Esteban es un regalo para ella y para los que la rodeamos"

¿Y tú qué opinas?

Belén Esteban Jorge Javier Vázquez

24 de diciembre de 2014, 08:00

No me canso de pensarlo, de escribirlo o de contárselo a mis directores/amigos cada vez que puedo. El cambio de Belén es un auténtico regalo para ella misma pero también para todos los que la rodeamos.



 

Desde que ha vuelto recuperada no recuerdo ni un solo día en el que se haya quejado de algo. Nada que ver con aquella época en la que venía a televisión maldiciendo su suerte y su existencia. Belén es ahora otra mujer: divertida, ocurrente, optimista y profundamente feliz.

 

Si antes era capaz de armar un dos de mayo porque se le había roto un botón de la camisa ahora relativiza y hasta le saca punta a cualquier aspecto de su existencia que pueda venirle en su contra. Hace pandilla con sus compañeros, se preocupa por los demás, se toma muy en serio su trabajo y ha aprendido a dejar de nadar en charcos que no le corresponden.

 

Antes estaba tan desubicada que en cuanto había un poco de gresca en el programa metía la zarpa y se zambullía en el barullo. Ahora no. Se moja cuando le toca y sabe colocarse en un segundo plano cuando la feria no va con ella. Es imposible no quererla.

 

El jueves por la noche, mientras grabábamos el anuncio de Navidad, la observaba desde la distancia y me sentía muy orgulloso. En su época mala hubiera sido impensable que aguantara tres horas de grabación con ese frío que hacía y repitiendo cada dos por tres las mismas acciones. Se reía, interactuaba con sus compañeros y estaba por la labor porque sabía que la grabación era importante para el equipo.

 

Queremos mucho a Belén y estamos muy orgullosos de ella. Sé que le gusta que se lo digamos pero es que a nosotros nos gusta repetirlo porque llegamos a un punto que nos costaba mucho creer que fuera capaz de salir del atolladero.

 

Por Jorge Javier Vázquez

Ya sé que no me conocéis y que nunca habéis oído hablar de mí… así que voy a aprovechar esta oportunidad para ir con frecuencia a mi archivo mental y vaciar la papelera en este blog en un intento de no colapsar mi ordenador personal, ya de por sí siempre lleno de ideas sin salida.