Vidas propias

"Conforme van pasando los años el final del verano se vive con una tristeza diferente"

Jorge Javier Vázquez
Jorge Javier Vázquez

2 de septiembre de 2014, 07:30

Se van acabando las vacaciones. El sábado sale mi avión y tengo ya casi la cabeza más en Madrid que en Los Ángeles. Hoy ha empezado bien el día: al decirle al taxista dónde iba me ha preguntado si era de Nueva York y se me ha hinchado el ego en cuestión de segundos.

 



Quizás porque me halagaba que me viera pinta de tener un apartamento en Manhattan o porque mi inglés fuera tan americano que no podía ser de otro lugar que no fuera la Gran Manzana. Animado, he iniciado conversación con él. Era ruso y hablaba un inglés peor que el mío, que ya es decir. A tomar por saco mis ilusiones.

 

El final de unas vacaciones siempre produce sentimientos encontrados: ganas de llegar a casa, ganas también de volver al trabajo, pena por dejar atrás la época de sol y playa. Pero conforme van pasando los años el final del verano se vive con una tristeza diferente, con un ligero sabor amargo. Quizás porque eres consciente de que los veranos pasan cada vez más deprisa.

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