El espectador

"No es que Julián llame a la mala suerte, es que ha hecho de la desgracia su modo de vida"

Julián Contreras Jr Carlos Lozano Fran el pequeño Nicolás
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Gran Hermano Vip

4 de marzo de 2016, 10:56

No hay nada más triste que Julián Contreras Jr. Cada vez que el hijo menor de Carmina aparece en pantalla, me entran unas ganas irrefrenables de darle un abrazo, taparle con una mantita y ofrecerle una infusión bien caliente. Es un pobre niño desvalido encerrado en el fornido cuerpo de un hombre de treinta. Julián, como muchos, no ha sabido encontrar su hueco y ha tirado la toalla. El problema es que lo ha hecho delante de todos nosotros y eso siempre es más difícil. Quiso ser escritor, se aventuró a intentarlo y no acabó de funcionar -o, al menos, no como él parecía esperar-. Quiso ser un personaje televisivo y tuvo tan poca visión que aterrizó en 'Mujeres y Hombres y Viceversa', el formato que menos va con su carácter. Quiso ser empresario y se arruinó con sus inversiones. No es que Julián llame a la mala suerte, es que ha hecho de la desgracia su modo de vida.

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Siendo un joven atractivo, alto, fuerte, culto, inteligente y, por lo que hemos podido descubrir, bien dotado en todos los sentidos, nos entristece ver como deja pasar los años sin hacer nada. Julián ha entrado en una espiral de la que es difícil salir. Ha dejado que la resignación coja el timón de su vida y no parece dispuesto a plantarse cara. Cree que su papel es el de oveja negra, el marginado que se ve obligado a vender sus desdichas para llevarse un trozo de pan a la boca. Se ha instalado a la sombra de sus hermanos, a los que pide cariño a gritos pero no duda en cuestionar cuando hay una cámara delante. Así no hay forma de hacer nada. Y no es que sea reprochable ganar dinero para pagar deudas, pero uno debe saber en qué mundo se mueve y qué quiere sacar de ello. Y a Julián le vemos demasiado perdido para llevarlo con templanza.

Su entrada en la casa de 'GH VIP' no podía haber terminado de una forma distinta. Encerrarse con desconocidos con ganas de tener muchos minutos de televisión es ya todo un reto, pero si, además, tu estado de ánimo no pasa por un buen momento, el cóctel es explosivo. Julián está para que le cuiden, no para enfrentarse con Carlos Lozano. Es un blanco fácil para buscar polémicas y llenar vídeos. Todos se han dado cuenta menos él. Y claro, al final, ha tenido que abandonar antes de que el asunto se le fuese de las manos. Ha hecho bien. Lo que menos necesita es quedarse una semana más con el pequeño Nicolás ejerciendo de justiciero y con el expresentador de 'Operación triunfo' sacándole de sus casillas. Ay, ¿no les entran ganas de adoptarle?

Julián tendría que aprender de la experiencia y ponerse el mundo por montera. Hablar con los magníficos fotógrafos de esta revista y organizar un reportaje sexy-sexy. Quitarse la camisa, lucir músculos, poner sonrisa picarona y entregarse de pleno, que uno solo tiene 30 años una vez en la vida. Dejar los problemas en un segundo plano y centrarse en su propia felicidad. Ni Fran, ni Cayetano, ni su propio padre, ni los platós, ni nada. Ya basta de vivir pensando en los demás, en el qué dirán, en si se enfadarán, en si no lo harán. ¿Acaso ellos no tienen su propia existencia? ¿Acaso ellos no hacen lo que les apetece sin pensar en nadie más? ¡Pues que cunda el ejemplo! Cuando Julián consiga librarse de todas esas losas que cree que debe seguir cargando renacerá como una persona nueva. ¡Y hasta le veremos reír!

Desde aquí nos ofrecemos para lo que haga falta. Dinero no tenemos, eso que quede claro, pero a buena voluntad no nos gana nadie. Si necesita que vayamos a jalearle, que le busquemos un par de citas, que nos lo llevemos de marcha una noche, ahí estaremos. Pero ya vale de derrotismos, de agachar la cabeza y hablar con sensatez. Queremos ver a Julián Contreras Jr. desmelenándose, viviendo la vida que le corresponde por edad. ¿Verdad que no es mucho pedir? Pues a ver si lo conseguimos pronto. Y ya que estamos, deshagámosnos de Carlos Lozano de una vez por todas. Qué pesadez de hombre... Y qué pesadez de Mónica Hoyos también.

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