El espectador

"Jorge Javier sabía que hiciese lo que hiciese, iba a recibir críticas constantes"

Jorge Javier Vázquez
Jorge Javier

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Gran Hermano

23 de diciembre de 2016, 09:58

Españoles, 'Gran Hermano' ha terminado. No más nominaciones, no más gritos -¡sinvergüenza!-, no más histerismos, no más 'reventados', no más muebles -¡un besi Rodri!-, no más pruebas semanales, no más 'conectamos con la casa', no más expulsiones y sí, no más galas de la edición número diecisiete. ¡Qué pena! ¿Qué haremos ahora los jueves por la noche? ¿Charlar con la familia? Menos mal que en cosa de pocos días arranca la segunda temporada de 'Las Campos' y ya tendremos entretenimiento navideño. ¡Terelu, te necesitamos! Posiblemente, 'GH 17' ha pecado de tener uno de los peores castings de los últimos tiempos y la audiencia, claro, lo ha notado. Personajes que prometían mucho en sus vídeos de presentación pero que han terminado quedándose en nada. Ni un Suso, ni una Maite Galdeano, ni un Han, ni un Aritz. Tan solo hemos tenido los celos de Adara y así no se aguanta una edición.

Los cortos de miras se apresurarán a señalar a Jorge Javier como culpable de todos los males. Llevan haciéndolo desde antes incluso de estrenarse como presentador del formato. Como si los programas no pudiesen evolucionar y cambiar, adaptarse a nuevas circunstancias, también fracasar si se da la ocasión. Total, no es más que un show televisivo, ¿a qué viene tanto drama? La tarea que asumió Jorge Javier al ponerse al frente de 'GH' era tremendamente complicada. Ya ocurrió con Pepe Navarro y por aquel entonces Mercedes Milá tan solo había presentado dos ediciones. Llenar los zapatos de un monstruo televisivo del calibre de la Milá es imposible. Igualar su entrega, su sentido del espectáculo, su complicidad con los fans labrada año tras años, también. Pero pensar que Jorge Javier no ha estado a la altura es un error. Es no querer ver la realidad.

Como hizo con 'Supervivientes', el presentador ha hecho suyo el formato. Se ha implicado -al principio, con más timidez que su predecesora-, se ha salido del guión -¡y menos mal!-, se ha enfrentado a familiares y amigos, ha opinado, se ha mojado y también ha reconocido sus errores. ¿Qué más podemos pedirle? Lidiar con una horda de usuarios de twitter enfurecidos debería entrar también en el sueldo. Igual lo hace, que los tiempos que corren son tremendamente convulsos. Sabía Jorge Javier que hiciese lo que hiciese, iba a recibir críticas constantes. No ser Mercedes Milá era motivo suficiente. Con todo, se lanzó a la piscina, echándose todos los comentarios a la espalda. Tampoco es algo nuevo. En estos trances, el presentador está más que curtido. Ojalá le exigiésemos tanto a los que nos gobiernan. Ahí sí que debería irnos la vida en ello.

Seguro que más de uno debe estar pensando que esto no es más que una loa hacia el bloguer estrella de 'Lecturas'. Ya imagino los tweets incendiarios: '¡Le hacen la pelota porque trabaja ahí!'. Ay, ¡qué poco me conocen! 'GH 17' no ha sido una edición brillante. Le ha faltado ritmo, tramas y ganchos para el público. Los concursantes han repetido perfiles que hemos visto mil veces y no han conseguido colarse en las conversaciones cotidianas de los espectadores. En dos días, ya nadie recordará sus nombres -¿Bea? ¿Quién es Bea?-. Es triste, pero real. De haber acertado con el casting, otro gallo nos hubiese cantado. ¡Imaginen a Jorge Javier lidiando con la relación entre Han y Artiz! ¡O con Maite! Gloria bendita. Ojalá el pequeño descalabro de share de las últimas galas sirva para ponerse las pilas de cara a la próxima edición. Ya no podemos imaginar una vida sin 'Gran Hermano'. Esa casa es nuestra casa. ¡Nos lo deben!

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