El espectador

"En España ya no se pueden contar chistes de mariquitas"

El hombre confuso
Bertin y Arevalo

8 de abril de 2016, 10:44

Amanece el viernes con una noticia dando vueltas por twitter. Sí, a primera hora de la mañana y ya hay estamos con los trending topic -¿pero aquí no duerme nadie?-. Bertín Osborne y Arévalo, con motivo de su vuelta a los escenarios en Barcelona, conceden una entrevista al periódico 'La Vanguardia' con un titular que, desgraciadamente, ya les hemos oÍdo en otras ocasiones: “En España ya no se pueden contar chistes de mariquitas”. Y por si esto no fuese suficiente, en el texto ahondan en su lamento asegurando que “¡pero si hay ya series de televisión con mariquitas y mariconeando!”. Se quejan estos dos veteranos que España ha cambiado, que ahora ya no se pueden reír de nadie y que parece que estemos en Alemania, un país, suponemos, donde tampoco se pueden hacer chistes de mariquitas. Claro, con esto, ¿cómo no iba a escribir yo hoy de Bertín?

El presentador y su fiel compañero humorista ya nos ofrecieron la misma reivindicación cuando el segundo visitó el programa que Osborne tenía en Televisión Española. De hecho, ofrecieron el mismo titular y casi repitieron el mismo argumento. Que si no están ofendiendo a nadie, que si el humor es así, que si se ríen hasta de ellos mismos. Les faltó añadir un 'yo tengo muchos amigos gays' para completar la serie de tópicos. Y lo peor de todo es que, probablemente, los tengan. Y seguro que incluso se ríen de sus 'chistes de mariquitas'. Son las cosas de la amistad, que a veces nos hacen perdonar extremos que, en otros casos, no tragaríamos. Como quien asegura que Isabel Pantoja delinquió por amor, mientras que los políticos lo hacen por codicia.

Lo que no entienden Bertín y Arévalo -y parece que nunca van a entender- es que regodearse en los estereotipos que la sociedad ha creado de determinados colectivos no contribuye a crear una sociedad mejor. Que puede haber gente -mucha, de hecho- que se sienta ofendida por estos aparentemente inofensivos 'chistes de mariquitas'. Gente que ha tenido que escucharlos durante años, incluso esbozar una sonrisa para no, por ejemplo, perder su puesto de trabajo cuando el que contaba la graciosa broma era su jefe. Gente que recibe insultos por su condición sexual, gente que tiene miedo a acudir a una comisaría para denunciar agresiones por las repercusiones que eso pueda tener, gente que ha pensado en el suicidio ante el acoso recibido, por ejemplo, en el instituto. A toda esa gente puede que los 'chistes de mariquitas' no les hagan mucha gracia.

Y sí, todos entendemos que el humor es humor y que sus límites siempre son controvertidos. Y damos por hecho que ni Bertín, ni Arévalo, ni nadie que se suba a un escenario, tiene intención de ofender, ni de molestar, ni mucho menos de denigrar. Pero hay veces que perpetuar la misma broma no hace más que profundizar en el estigma, por mucho que la intención tan solo sea 'echar unas risas'. Escudarse en que, en la televisión, hay 'mariquitas mariconeando', evidencia la poca noción que alguien tiene al respecto -ellos, en la entrevista, consideran que son los otros los que no tienen ni idea-. La sociedad, afortunadamente, se ha vuelto mucho más sensible en determinados temas, por mucho que eso nos haga pensar que somos menos divertidos que antes. ¿Verdad que a nadie se le ocurriría quejarse de que ya no se puedan hacer chistes de hombres que pegan a sus mujeres?

Bertín Osborne es un hombre de éxito arrollador y no se da cuenta de la trascendencia que tienen sus palabras. Tiene una oportunidad de oro en sus manos para normalizar situaciones que hace mucho que deberían estar normalizadas y no la está aprovechando. Claro que hay personajes gays en la televisión, como los hay en la vida real. Y claro que esto contribuye a hacer una sociedad más equitativa y justa. Ambos humoristas, trabajadores incansables, lo saben bien. Ahora solo nos falta actuar en consecuencia y avanzar. Preguntarnos si en Alemania, país que ponen como ejemplo de lo que se ha convertido España, son menos divertidos por no contar 'chistes de mariquitas' o más respetuosos por darse cuenta de lo que supone para los afectados.

¿Creen que peco de ilusión si pienso que en su nueva etapa en Telecinco el presentador va a dejar estas salidas de tono en el cajón? Al menos, no las pagaremos con los impuestos, que algo es algo. Confío en que le éxito le siga como lo ha hecho hasta ahora y aprenda de la última entrevista que hizo en TVE a Bibiana Fernández. Ese sí es el ejemplo que todos necesitamos. Aunque, claro, es que Bibiana es mucha Bibiana...

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