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"El talento de Pilar Rubio está absolutamente desperdiciado"

Pilar Rubio
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El Hormiguero

5 de febrero de 2016, 10:39

¿Les cuento algo que me ocurrió la otra noche? Animado por la presencia de Jordi Évole decidí pasar un rato por 'El Hormiguero', programa al que solo acudo si me interesa mínimamente el invitado -y, aun así, suelo salir escaldado-. Tampoco es que siga a Évole hasta el fin del mundo, pero imaginé que la audiencia iba a acompañarle, y, de hecho, así fue. Que si un poco de entrevista, que si las hormigas, que si unas risas y, entonces, llegó Pilar Rubio. La pobre llevaba una semana practicando globoflexia, lo de hacer muñequitos con globos largos, y quería demostrar su arte. El problema era que tanto Motos como Évole no estaban muy por la labor. Visiblemente incómoda, Rubio trató de que siguieran sus pasos pero éstos prefirieron hacer hincapié en unas bromas un tanto chuscas acerca de Sergio Ramos, novio de la susodicha, que no le sentaron demasiado bien. Terminó el numerito, recogió sus bártulos y se fue sin despedirse de ninguno de los dos.

Justo en ese momento, me levanté del sofá y le grité a la televisión: 'Pilar, hija, ¿pero qué haces ahí?'. Me niego a pensar que la única cosa a la que pueda aspirar la presentadora sea a hacer el tonto durante diez minutos bajo la sombra de Pablo Motos. Puede que Pilar Rubio no haya tenido suerte en su carrera profesional, puede incluso que una pequeña sección le venga bien para poder conciliar, esa utopía a la que parece que solo tienen que enfrentarse las mujeres, pero espero que estén conmigo en que su talento está absolutamente desperdiciado. ¿Qué aporta Pilar Rubio a 'El Hormiguero'? O peor, ¿qué le aporta 'El Hormiguero' a Pilar Rubio? Nada, ya se lo adelanto yo. Ni su perfil es el adecuado para participar en el programa, ni las secciones que encabeza son relevantes, ni consigue implicar a invitados y presentador. Vamos, un drama en toda regla.

Pilar Rubio fue víctima de las malas decisiones de una cadena y, a diferencia de otros muchos, lo está pagando. De reportera saltó a presentadora de 'Más que baile', concurso ideado para que Belén Esteban se convirtiese en ganadora y donde todo lo demás importaba poco. Puede que estuviera más tensa de lo habitual, pero no menos que casi cualquier presentador en las primeras galas de un programa. La audiencia no fue mal, así que la pasaron a 'Operación triunfo', una bomba a punto de estallar que acabó con su carrera. ¿Fue culpa de Pilar? Para nada. Ni el formato interesaba, ni los concursantes tenían gancho, ni el público estaba dispuesto a ver lo mismo que había visto hacía diez años. Fracaso total, cancelación apresurada y Pilar Rubio al banquillo. Todas las miradas se posaron en ella, ¡cómo si los demás no hubiesen hecho nada! ¿No ven la injusticia?

Ahora, uno de los rostros más populares de la televisión, uno de los que más vende en las revistas, tiene que conformarse con ponerse el chándal e intentar que Pablo Motos haga ejercicio después de cenar. Bueno, o peor, ya que como no puede moverse mucho por el parto, tiene que aprenderse vídeos chorra de youtube e imitarlos delante del público. ¿Pero no se dan cuenta que no es la persona idónea para esto? ¿Dónde está Ana Morgade cuando se la necesita? Deberíamos entender que Pilar Rubio no es Cristina Pedroche ni falta que le hace. Cada uno tiene su propia tolerancia a hacer el payaso. No pasa nada por no querer entrar en el juego y dejar que sean los demás los que lo hagan. Aunque, claro, también deberíamos entender que igual 'El Hormiguero' no es el mejor sitio para trabajar en esas condiciones...

Pilar, búscate un nuevo programa, uno a tu medida, y deja salir todo tu magnetismo. Pablo Motos no te necesita. Y tú a él, menos.

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