El espectador

"El comportamiento de Fernando merecía un reproche más explícito, sobre todo en unos tiempos tan difíciles para el colectivo LGTB"

Gran Hermano

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4 de noviembre de 2016, 14:20

'Gran Hermano' ha dejado pasar una nueva oportunidad de oro. Una más. Y, desgraciadamente, ya llevamos unas cuantas. La misma organización que ha actuado con contundencia y rapidez -a criterio propio o por petición popular- ante determinados comportamientos fuera de tono de algunos concursante, ha preferido desviar la mirada y primar el buen desarrollo del reality, pensando más en las tramas de dentro de la casa que en la repercusión externa de las declaraciones de los participantes. Si en este blog fuésemos un tanto malpensados -¡a veces lo somos!-, nos dejaríamos llevar por la conspiración y creeríamos que se trata de una maniobra para reflotar una audiencia que no acaba de cuajar. Pero, claro, igual es cosa nuestra que vemos más de lo que hay... O igual no.

Durante la estancia en el apartamento, esperando a que el público se pronunciase acerca de la repesca, asistimos a un espectáculo vergonzoso protagonizado por Fernando, uno de los concursantes más guerrilleros de la temporada. Acompañado de otros tres expulsados, se dedicó a promover tópicos y clichés afirmando que “un gay no suele ser alguien que sea muy reservado, de hecho suelen ser más liberales”, en referencia a la promiscuidad de los hombres homosexuales -sí, 2016 y seguimos con las mismas-, y terminó rematando, entre carcajadas, que él tenía “un primo gay... que se suicidó”. Las redes sociales, como no, ardieron con el comentario y no tardaron en organizar una petición en una plataforma virtual para solicitar su expulsión del formato.

Pensar que a Fernando le hace gracia la muerte de su primo es una estupidez. Nadie que haya pasado por un trance así lo revive con diversión. Parece mucho más razonable achacar la inoportuna risa a la tensión del momento, a la situación o al estado de crispación constante en el que viven los concursantes de realities, especialmente de éste -tal ha sido el nivel de broncas y conflictos que la organización ha decidido nominarles a todos de forma disciplinaria-. Con todo, semejante despropósito no debía quedar impune. El comportamiento de Fernando merecía un reproche más explícito, sobre todo en unos tiempos tan difíciles para el colectivo LGTB. Bullying en los colegios, agresiones violentas prácticamente cada día y un repunte preocupante de la homofobia entre los más jóvenes. Cada gesto cuenta, y más cuando hablamos de un programa que ven millones de personas.

'Gran Hermano' sí actuó en el reciente caso de los comentarios machistas y sobre el maltrato animal que otro concursante, Álvaro, realizó en esta misma edición. ¿Por qué entonces se le expulsó disciplinariamente y cuando se trata de homofobia la cosa cambia? ¿Por qué son tan estrictos para unas cosas y tan laxos para otras? Entenderán, por supuesto, que pongamos el grito en el cielo. Tan solo pedimos el mismo trato. ¡Si fueron ellos los que abrieron la puerta! Indhira y el vaso de agua, Argi y la broma sobre ETA, y sí, también Los Chunguitos en la edición vip con sus comentarios homófobos, aunque con reticencias y tras una intensísima campaña en redes sociales y medios que no podía quedar en el aire. O todos, o nadie. Parece que en este caso han apostado por nadie.

Si la organización pensaba que las declaraciones de Fernando no merecían una expulsión, al menos, deberían haberle dado el derecho de réplica. Explicarse en un confesionario. Calmar las aguas. Pero ni eso hemos tenido. ¡Cuánto nos cuesta aprender de los errores! La televisión no ha venido aquí a educarnos, pero tampoco desaprovechemos las ocasiones que nos brinda. Ésta era una oportunidad muy buena. Lástima que la hayamos perdido. Ale, ya me han fastidiado el viernes...

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