El espectador

"El abandono sería una cura de humildad para Mila"

El hombre confuso
mila ya no puede mas en supervivientes

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Supervivientes

29 de abril de 2016, 09:09

¡Menudo disgusto llevo! Reconozco que era algo que podía haber previsto, que, de hecho, nos habían ido anunciando a lo largo de los últimos días, pero ni así me había hecho a la idea. Yo que vivía feliz y despreocupado, yo que pensaba que todo el monte era orégano -adoro esta expresión-, me he dado de bruces con la peor de las realidades. Mila Ximénez quiere abandonar 'Supervivientes'. ¡Oh, no! La mejor baza del concurso ha asegurado que no puede más y que prefiere recoger sus bártulos y volver a España. Pero, ¿por qué nos hace esto? ¿No se da cuenta de que nuestros sueños están depositados en sus hombros? ¿No ve que nos quedan muchos meses por delante y que no sabemos qué vamos a hacer sin sus croquetas por la arena? Como ven, estoy desolado.

Pensaba Mila que 'Supervivientes' era un paseo. Un poquito de sol por aquí, unos pececitos por allá y revolcarse por el barro cada jueves en la gala. Debe ser que, pese a haber sido comentarista de todo tipo de realities, no se había percatado que la cosa iba en serio. Pocos concursos debe haber más duros que este de la isla. El hambre, los insectos, el esfuerzo físico y, sobre todo, el mental. Hay poco que hacer en una playa diminuta y los concursantes tienen muchísimo tiempo para pensar y volverse locos -acuérdense de Nacho Vidal en la última edición, que tuvo que retirarse unos días para recuperar la cordura-. Pero si consiguen superar los primeros días -esa 'gripe' de la que habló Jorge Javier-, la cosa mejora exponencialmente. De querer irse corriendo pasan a integrarse en la isla y no querer volver nunca más a la civilización.

Mila está muy tocada. Ha decidido que el arroz está pasado y no le gusta -a Oriana tampoco le gustaba el coco y tuvo que marcharse-, que dormir todos juntos le da claustrofobia -en un espacio abierto-, que sus compañeros son insoportables -igual ahí tiene razón- y que no le queda más remedio que abandonar. “No soy tan fuerte como pensaba”, repetía entre lágrimas. “Soy una mierda”. Su desidia evidente durante toda la gala y el mal humor reinante hicieron que no pudiese ni completar un sencillo puzzle. Ella, la que sacó mejor nota en el test de inteligencia que les hicieron en 'Sálvame'. Incomprensible. ¡Si hasta el mister podía haberlo hecho mejor! Claro, cuando se dio cuenta, era demasiado tarde -señora-.

El abandono sería una cura de humildad para Mila. Por fin aprendería a valorar el esfuerzo que hizo Rosa Benito como ganadora de su edición. Por fin tendría la oportunidad de recapacitar y enmendar su injusta conducta hacia exconcursantes como Bibiana Fernández. Por fin probaría en carne propia las burlas hacia las lágrimas de, por ejemplo, Anabel Pantoja. ¡Si es que desde el plató todo se ve muy fácil! A la colaboradora le ha bastado una semana para darse cuenta que dormir al raso cada noche no es precisamente un placer. Y eso que ha tenido la enorme suerte de caer en una isla repleta de comida, hamacas y hasta una ducha. Si con eso ha querido rendirse, en cuando llegué al infierno de las tarántulas y los escorpiones, le da un parraque.

Por amor propio, Mila debería continuar en el concurso. Tragarse sus palabras y ponerse las pilas, como ha hecho Yurena, que después de ser expulsada se puso a construir una cabaña como si no hubiese un mañana -ay, ¡espero que triunfe el amor con su coach nativo!-. Ojalá haya tenido tiempo de recapacitar y de serenarse. Que se olvide de todo y disfrute la aventura. Y si le fallan las fuerzas, que piense en la cara de Makoke celebrando su abandono. Seguro que eso le da fuerzas para continuar. Venga, ¡qué arda Cantora!

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