El espectador

"Cazamariposas' se ha convertido, contra todo pronóstico, en el heredero de los mejores tiempos de 'Aquí hay tomate"

los cazamariposas de fiesta

13 de mayo de 2016, 11:40

Llevaba mucho tiempo queriendo hablar de 'Cazamariposas'. Ya saben, el programa de Divinity que ha conseguido colarse en lo más visto de la TDT. Un éxito de audiencia que, parece, nadie había previsto -así de despistadas están las mentes pensantes de la televisión-. Sus claves son bien sencillas: apostar por el humor, conectar con el lenguaje de su público potencial e idear secciones cada vez más locas y desenfrenadas. Todo ello aderezado con un plantel de colaboradores y comentaristas que se han integrado tan bien en el formato que parece que no hayan hecho otra cosa en su vida -¿alguien me puede asegurar que Rebeca 'Duro de pelar' no duerme en el mismo plató?-. Una fórmula que parece fácil, pero que ha tardado su tiempo en cuajar y encontrar su identidad.

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Muchos temimos, con el lanzamiento del programa, que el espíritu 'Enemigos íntimos' volviese a aparecer en parrilla. Que todo acabase siendo una nueva y modesta filial de 'Sálvame' dispuesta a tensar las cuerdas con el espacio de Jorge Javier y retroalimentar los contenidos para poder llenar las muchas horas de directo. Y miren, por ahí no. Todavía tengo pesadillas con aquel universo malrollero que crearon Santi Acosta y sus permanentemente enfadados colaboradores -todos muy deseosos de cantarle las cuarenta a Belén Esteban-. ¡Qué aburrimiento! Si hay algo que no debe volver a televisión, es eso. Menos mal que la sensación tan solo duró un momento.

Con el paso de los meses y la respuesta del público, el programa ha ido encontrando cómodamente su sitio y su tono. Nando y Nuria, las cabezas visibles de 'Cazamariposas', han aparcado sus timideces iniciales y se lanzan a la piscina cada vez que la escaleta lo requiere -últimamente les ha dado por cantar en ¿homenaje? a 'Levántate All Stars'-. Son rápidos, ingeniosos y no pierden ocasión para potenciar el lado más 'millenial' de la televisión. Reconozco que, además, tengo cierta debilidad por las locuciones de Germán, las apariciones -siempre estelares- de Eli Martins y los reportajes de Sergio Silva. Y espero que a la pobre Adriana Dorronsoro le paguen un plus por recorrerse todos los eventos habidos y por haber, incluso a nivel mundial. No hay tacones que lo aguanten.

'Cazamariposas' se ha convertido, contra todo pronóstico, en el heredero de los mejores tiempos de 'Aquí hay tomate', en el espacio que ha sabido potenciar el humor que ha perdido 'Sálvame', en una versión maxi del mítico vídeo de Eva Zaldívar y 'la puerta' -pinchen aquí para verlo y llorar de risa-. Justo esto era lo que nos hacía falta a los que vivimos rodeados de crónica social y estamos un poco cansados de tomárnoslo todo tan a la tremenda, tan en serio. Soplos de aire fresco como las 'Pantonews' o el culebrón al estilo venezolano de la vida de Belén Esteban nos devuelven la fe en la televisión, en que otra forma de apelar al espectador es posible. Basta ya de tanta lágrima fácil y tanta historia de superación emocional para engatusar a la audiencia. Aquí hemos venido para pasárnoslo bien, ¡hombre ya!

Por cierto, puestos a pedir, ¿para cuándo nuevas incorporaciones en la bolsa de colaboradores? Seguro que aquí, mi compañera de piso bloguer en Lecturas, Diana Aller, estaría encantada de acudir. Pocos hay que sepan más de televisión y realities que ella. Ahí lo dejo.

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