El espectador

"Bertín es el pícaro bonachón que vive como un auténtico marajá y se gana la confianza de los demás con chascarrillos y carcajadas"

El hombre confuso
Bertín y Pablo Motos

4 de diciembre de 2015, 12:04

¿Huelen ya los aromas navideños en el aire? ¿Han desempolvado los adornos del árbol y se han dado cuenta de que están todos rotos? ¿Les han obligado a comprar una participación de lotería en la panadería? Sí, nuestra peor pesadilla ya ha llegado. Dentro de pocas semanas tendremos que asistir a los mil y un refritos navideños con lo mejor del año, a las interminables galas presentadas por Paz Padilla y a las campanadas de la Pedroche, con o sin ropa interior, todavía no lo sabemos -ya les advierto que yo lo pienso ver con Marta Torné y los chicos de 'Cámbiame'-. Pero si algo nos da auténtico terror, un miedo atroz que nos recorre el cuerpo, es Bertín Osborne. ¿Qué estará tramando TVE con el hombre del momento? ¿Un recital de grandes éxitos para la noche de Nochebuena? ¿Las pre-uvas en casa del 'latin lover' con todos los invitados de su programa? ¿Un especial de chistes con Arévalo para el día de Reyes? Si la cadena pública deja pasar la oportunidad, deberían rodar cabezas.

Sin darnos cuenta ni saber muy bien por qué, Bertín Osborne se ha convertido en la estrella revelación del año. Bueno, revelación si olvidamos los treinta años que lleva luciendo torso de escenario en escenario, claro. Lo que prometía ser un fracaso más de Televisión Española, un programa de entrevistas casposas con invitados más propios de otros tiempos, ha terminado siendo lo más visto del miércoles y casi de la semana. Todavía no salimos de nuestro asombro, debemos reconocerlo. ¿Cómo es posible que el olor a rancio que desprende 'En la tuya o en la mía' haya arrasado de esta forma? ¿Se había cansado ya la audiencia del mal rollo constante de los últimos 'Deluxe'? El programa de Bertín tiene algo que te obliga a seguir viéndolo a pesar de que ni el invitado te caiga bien, ni te interese demasiado lo que está contando. Es la misma curiosidad morbosa que te lleva a ralentizar tu coche cuando pasas por un accidente. No quieres verlo pero no puedes evitarlo. En esto, Bertín es un genio.

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El cantante consigue que sus invitados se relajen, que crean que están, de verdad, en el salón de su casa -lo de las cámaras y el equipo debe ser como en 'Gran Hermano', se olvida con el tiempo- y respondan a todo como si no pasara nada. '¿Tu abuelo era bisexual?', le preguntó a Carmen Martínez-Bordiu. ¡Qué risas! ¡Qué divertido! Llega a formular la misma pregunta Jorge Javier Vázquez en el plató de 'Sálvame' y las redes sociales todavía estarían pidiendo su cabeza. Pero Bertín es Bertín. Es campechano, es espontáneo, se hace el ingenuo -aunque de tonto no tiene un pelo- y ofrece jamón a sus invitados. ¿Quién no respondería a cuatro preguntas por un buen plato de jamón? Yo, sin duda, estoy esperando ya la llamada. Sé que no me recibirá, como tampoco lo ha hecho con Pablo Iglesias -se supone que porque no le han dejado-, pero oye, todo es intentarlo. Alguien debería abrir una petición en change.org para ayudarme.

'En la tuya o en la mía' no es mi programa favorito. De hecho, encabeza la lista de todo aquello que me saca de quicio. Es demasiado bondadoso con los entrevistados, tira de tópicos de una forma casi bochornosa, encadena chistes que solo hacen gracia después de dos copas de vino y devuelve la televisión a unos tiempos que ya deberíamos haber superado. Pero eso no quita que cualquiera con dos dedos de frente tenga que rendirse a la maestría de Bertín Osborne -y a la magnífica realización del programa, capaz de colar una canción de Katy Perry con Mariano Rajoy de fondo-. El presentador ha conseguido ocupar un hueco que se encontraba vacío desde la abdicación del rey Juan Carlos. El del pícaro bonachón que vive como un auténtico marajá y se gana la confianza de los demás con chascarrillos y carcajadas. ¿Cómo íbamos a tolerar si no que alguien nos hable desde 'el pueblo' viviendo en un chalé con decenas de metros de jardín? ¡Si es que es un genio! ¡Larga vida a Bertín I, el campechano!

Por cierto, ¿se han fijado que todos los invitados que acuden a la casa de Bertín acaban muy acaramelados en el sofá mientras se tapan la entrepierna con un cojín amarillo? Debe ser eso lo que llaman encanto arrebatador. ¿Les dará un agua entre invitado e invitado? Ay, no me hagan mucho caso que el viernes me tiene...

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