El espectador

"¿Alguien me puede explicar por qué el público quiere que Aritz gane Gran Hermano 16?"

Gran Hermano 16 Aritz

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Televisión Gran Hermano Telecinco

18 de diciembre de 2015, 12:01

No pensaba escribir hoy sobre 'Gran Hermano', debo reconocerlo. Tantas semanas de concurso nos tienen a todos un poco fritos y estamos ya deseando que echen el cierre a la edición y empiece la nueva con famosos. ¿Se imaginan a Rosa Benito entrando en la casa y reencontrándose con Montalvo? Pues eso va a pasar. Pongo a Mercedes Milá -Dios en los asuntos relacionados con 'GH'- por testigo que pasará. Pero no me entretengo en ensoñaciones que hay mucha tela que cortar. Cuando ya tenía pensando el tema de hoy, cuando, de hecho, ya lo tenía escrito, un nuevo dato me ha trastocado todos los planes y me ha obligado a redirigir la entrada. No puedo dejar pasar el momento de preguntarme -y preguntarles- una cuestión fundamental, de vida o muerte, de esas que no te dejan dormir por la noche. ¿Alguien me puede explicar por qué el público quiere que Aritz gane 'Gran Hermano 16'?

No se lo tomen a broma que llevo ya dos tilas dobles para intentar calmar los nervios que tengo dentro. Les pongo en situación, si es que queda alguien en España que no esté pegado a la pantalla esperando la gran final de la edición. Desde la última expulsión, la casa ha estado más aburrida que nunca -es lo que pasa cuando dejamos un concurso en manos de muebles y electrodomésticos-. Sofía se ha quedado sin hombres de fuertes musculosos para interactuar con ellos y se pasa los días tumbada en el sofá poniendo cara de pez. Niedziela no ha abierto la boca desde el primer día que puso los pies en la casa y, claro, no va a cambiar su estrategia a estas alturas. Y Han y Aritz, los únicos con trama propia, han ahondado en su eterno círculo de broncas y reconciliaciones, pero, eso sí, con tocamientos ya debajo del edredón, que los pobres debían tener las hormonas ya por las nubes. Como ven, un panorama desolador. Oh, gran Maite, diosa del autobús, ojalá estuvieses tú en la final...

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Entonces, llegó la última gala de los jueves. Por fin un concursante -el menos votado- iba a recoger sus bártulos dirección Telecinco y se iban a quedar ya los tres finalistas definitivos. ¡Por fin! Viendo la participación de los cuatro en estos largos meses de concurso, parecía evidente que Niedziela, la chica del circo, iba a ser la menos votada. Lógica aplastante. ¿Quién levanta el teléfono para darle su apoyo -y sus euros- a una concursante que lo más que ha hecho ha sido decirle que no a Vera y montar en monociclo? Nadie. Pues nos equivocamos de pleno. La audiencia, ese ente soberano, salvó a la pobre Niedziela y mando a su casa a Han. ¿A Han? Sí, sí, a Han. Pero, a ver, ¿qué está ocurriendo? ¿Qué extrañas conexiones guían los cerebros de los votantes de 'GH'? ¿Qué complot paranoico estamos viviendo? ¿Quién maneja la barca y a la deriva nos lleva? Como ven, aquí hay uno que no se tomó demasiado bien la expulsión de ayer.

Entiendo que el voto indeciso, ese que ha apoyado a concursantes sin alma como Ivy o Marina, ha derivado hacia Niedziela. Una chica tranquila, maja, simpática, que no se mete con nadie y que no ha querido caer en el edredoning fácil. De acuerdo. Comprendo que Sofía tiene todas las de ganar la edición. Es el prototipo perfecto de concursante de 'GH' y, de paso, de tronista de 'Mujeres y Hombres y Viceversa'. Se ha vuelto loca por amor, su amante se ha largado con otra a la primera de cambio y tiene a Maite de madre, que solo por eso ya merece el premio. Un triángulo parecido le funcionó a la perfección a Paula en la edición pasada del concurso y se quedó el maletín con los miles de euros. Pero, ¿y Aritz? ¿En serio estamos ante un potencial ganador? Compréndanme, no entiendo nada.

El vasco ha ejercido de mano que mece la cuna dentro de la casa. Ha sabido perfectamente y en todo momento dónde se encontraba y ha actuado en consecuencia. Ha movido los hilos de los demás concursantes, se ha posicionado con quién ha pensado que no podía hacerle sombra y ha jugado la baza de su relación con Han de una forma magistral. Sí, puede que por todo ello tenga un puesto más que merecido en la final, claro, pero me sorprende que el público le pueda hacer ganador. Me cuesta entender que Aritz pueda despertar la simpatía suficiente entre los espectadores como para levantar el teléfono. Y no digo -bueno, escribo- que no se lo merezca, pero siempre he pensado que es más fácil identificarse con aquél que ha sufrido por amor -véase Sofía- que con el que ha hecho sufrir. Porque aunque el vasco quiera hacernos creer que su relación con Han le ha provocado enormes quebraderos de cabeza, en la pantalla, al menos, no han quedado reflejados.

Los espectadores de 'Gran Hermano' se han encontrado en esta edición con algo que no esperaban. Dos personas desconocidas que no son pareja ni posiblemente lo vayan a ser nunca pero que sienten una atracción innegable y, pese a tratar -sobre todo una de las partes- de no llegar a más, acaban dando rienda suelta a los instintos animales y se encuentran debajo del edredón. Lo hemos visto en todas y cada una de las ediciones, pero, claro, esta vez los integrantes eran hombres. Parece que ese pequeño e insignificante detalle no ha podido ser digerido con la rapidez que una sociedad moderna necesita. Tan solo tienen que ver los extensos debates en televisión y redes sociales para ponerle una etiqueta aceptable a la relación. ¿Son novios? ¿Son amigos? ¿Son compañeros de edredón? Todo excusas. ¿Por qué nadie se pregunta sobre el trío formado por Sofía, Suso y Ricky y sí sobre estos dos pobres chicos?

Aritz ha llevado a Han hacia donde él ha querido. Le ha repudiado cuando ha considerado y le ha pedido que durmiese con él cuando le ha convenido. Le ha acusado de meterle mano, de contarle sus intimidades al resto de concursantes, de hacerse la víctima y jugar con él y cuando ha visto que el terreno estaba despejado de tramas y la final estaba ya muy cerca, se ha ofrecido con los brazos abiertos. “Le he cascao un beso a un tío”, corrió a contar en el confesionario. Como si no lo hubiésemos visto. Por si no lo hubiésemos visto. Comprendo que la sumisión de Han a los designios de Aritz le ha colocado de patitas en la calle, pero, ¿y el vasco? ¿De verdad alguien ha visto un ápice de veracidad en su paso por el concurso? A veces pienso que he estado viendo otro 'Gran Hermano'... No sé, el de México por ejemplo.

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