Crónicas de una realidad pasmosa

Rosa Benito, reina de la contradicción

Diana Aller
Rosa Benito
Gtres

18 de agosto de 2016, 10:36

Lo de Rosa Benito nunca lo he entendido. Ni yo ni nadie. Benito es una cosa y su contraria; en todo, siempre… Y precisamente esta bipolaridad mediática nos tiene confundidos con respecto a la ex colaboradora de Sálvame. Veamos por qué:

-Cultiva una imagen de inocencia máxima, y a la vez resulta toda una estratega en su proyección de cara al público. De siempre se ha dicho que era ella misma quién “soplaba” la información de Villa Jurado a los periodistas, sobre todo cuando su cuñada Rocío estaba en sus últimas horas. Un detalle muy feo que a la vez le valió su contratación televisiva.

-Rosa Benito tiene un porte y una belleza de una extrema elegancia. Aunque lleve estilismos de mercadillo le sientan estupendamente; tiene un cuerpo armónico y se mueve con un inusual estilo. Es la imagen de la madurez bien llevada, de una genética maravillosa… Pero cuando habla, pierde todo este encanto y “la caga” estrepitosamente cuando se enciende y grita. Se transforma entonces en un ser pelín ordinario. Resulta increíble el tono de voz tan desagradable que puede llegar a tener.

-Se esfuerza en parecer una madre abnegada; y siempre celebra actitudes de responsabilidad de las mujeres para con sus hijos, cosa que no le exige a los varones. Sin embargo, se ha visto en la calle por segunda vez (y probablemente definitiva) a cuenta de los tejemanejes y denuncias de su hija Chayo y el marido de ésta. Ser una madre-coraje, para Rosa implica no cuestionar lo que va diciendo su hija, enfrentarse a sus compañeros de trabajo y tragar con todo. Yo ahí no veo coraje ni valentía, veo una mujer que no asume sus responsabilidades y que deja que sean los demás los que decidan por ella.

-Hay un misterio que sobrevuela a Rosa Benito: La gestión de sus finanzas. Se sabe que ha ganado mucho dinero. Mucho más de lo que podemos ganar cualquiera de nosotros. Y también que sigue pagando deudas anteriormente contraídas (básicamente por su ex marido Amador). Pero ¿Dónde ha ido todo ese dinero? ¿En qué se lo han gastado?; ¿Acaso ella no es dueña de su capital? Porque pese a haber ganado mucho, vive de una forma muy modesta.

-Necesita tener protagonismo. Hace lo que sea, por mantener los focos hacia su persona: Desde subirse a los escenarios con su hija, hasta avisar a quien corresponda de cada movimiento que realiza. Sin embargo se pasa el día pregonando que quiere una vida tranquila y que la dejen en paz. ¿Perdona?

-Vendió una imagen de mujer liberada al grito de “Es mi momento”, cuando ganó Supervivientes. Pregonaba la necesidad de tomar las riendas de su vida, y sin embargo perpetúa estereotipos caducos y machistas, cargando las tintas contra las mujeres antes que contra los hombres en temas de infidelidad y problemas de pareja. Cuestionaba a las novias de su ex por acudir a la casa que en el pasado compartió con él ¡Pero no a su propio ex maridopor invitarlas!

…Y en lugar de vivir su vida y gestionar su libertad, se ha creado una cárcel absurda, llena de creencias antiguas que no parece beneficiarle demasiado.

Rosa Benito

-Siempre se ha esforzado por ofrecer una imagen de serenidad. Hasta en el menor detalle. El otro día sufrió un bajón de tensión y una caída por la que tuvo que ser hospitalizada. En su Instagram, para tranquilidad de sus seguidores, ha colgado una cita filosófica para decir que se encuentra bien. Rosa Benito se rompió tras intentar mostrar una falsísima imagen de neutra estabilidad, y tuvo que ingresar incluso en la López Ibor. Alguien debería explicarle que no pasa nada por no tener el control de cada cosa, que no hay que catalogar y juzgar todo y que la libertad consiste en darse espacio y tiempo, a una misma y a los demás. Pero ella no parece enterarse. Una pena, la verdad,porque tiene una materia prima de bondad e inteligencia que no termina de desarrollar.

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