Crónicas de una realidad pasmosa

Rociíto y Rociíito

Antonio David Flores
Rocío Carrasco y David Flores

9 de noviembre de 2015, 16:36

Una de mis ex-parejas favoritas es la de Rocío Carrasco (en mi corazón siempre será Rociíto) y Antonio David. Qué maravilla tan de azulejo y geranio, tan de ortopedia glamourosa, tan cercana y mal adinerada… Aquella boda trashy, aquel amor loco de juventud de aspirante a modelo y guardia civil… Memoria de España en estado puro.

La distancia, el silencio y el mal rollo se instaló entre la peculiar pareja y desde aquél 1999 en que se separaron, Antonio David Flores y Rocío Carrasco no se tragan.

Últimamente sus desavenencias vuelven a salir a la luz; sobre todo por la nula relación entre Rocío (Rociíto) y Rocío Flores (la que sería Rociiíto), madre e hija. Antonio David hace declaraciones al respecto y no ayuda en la fluidez de la relación madre e hija.Desconociendo los pormenores de lo que ocurre, y sin exculpar de nada a la madre; sé que lo está pasando mal. ¿Cómo no lo va a pasar mal cuando su hija la ignora y el padre de éste carga contra ella a la mínima? Por muy mala que sea la relación -estas cosas pasan, y desgraciadamente de forma habitual- no puedo evitar ponerme en la piel de Rocío Carrasco. Imagino la impotencia, el arrepentimiento, las dudas, el dolor… la separación de una hija. Mientras su ex aprovecha a la mínima para calificarla de “mala madre” (un estigma que rara vez se aplica a los padres), ella guarda un sepulcral silencio, tal vez esperando el momento de hablar con su hija, esperando que ella se acerque, porque en estas situaciones, intentar un acercamiento podría interpretarse como una afrenta hacia Antonio David, y hacer públicos sus sentimientos, un mayor alejamiento.

Rocío Flores Carrasco

Lo tiene difícil Rocío Carrasco, replegada en su vida íntima, asomando de forma madura y seria en televisión. Ya no es la joven deslumbrada por la popularidad, la alocada garrulilla con hambre de tele, la divertida y desprejuiciada Rociíto. Ahora es una mujer muy atractiva (Me sorprendió su encanto natural cuando coincidí con ella en el programa 'Hable con ellas') que carga a sus espaldas una orfandad famosa, una vida televisada, una saga archiconocida, una juventud inconsciente, un ex marido incisivo, y una hija que no le habla. Demasiado coherente me parece a mi Rocío Carrasco. ¿Verdad que resulta fácil entender su impotencia, su silencio?

Ojalá la rebeldía de Rocío Flores -heredada sin duda de las de sus padres- amaine con un acercamiento hacia Rocío Carrasco. Puede que no sea perfecta, que no haga las cosas bien, pero al fin y al cabo es su madre. Y ojalá Rociíito nos pudiera dar tan buenos ratos de prensa rosa como nos dieron su madre y su abuela. Podría comenzar por ejemplo, por un acercamiento a su madre. ¿A que estaría muy bien?

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