Crónicas de una realidad pasmosa

Mariah Carey, más allá de la parodia

Diana Aller
Mariah Carey

2 de enero de 2017, 15:23

Mariah Carey montó un bochornoso show en Nochevieja. Su actuación en Times Square del tradicional festejo televisado de Nueva York, resultó un auténtico desastre. Una serie de contratiempos técnicos, evidenciaron que la diva estaba cantando en playback uno de sus grandes éxitos, Emotions. El público y las redes sociales se le echaron encima, y al día siguiente ella en twitter declaró algo así como “Estas mierdas pasan. Que todos tengan un feliz y saludable año nuevo. Seguiré dando más titulares en 2017”.

Pero a estas alturas, la imagen de Mariah Carey lleva ya mucho tiempo siendo carne de parodia. Queda gente que la sigue “en serio”; pero un cada vez mayor pelotón de fans, lo son (lo somos) precisamente porque el personaje es un chiste. Carey es fabulosamente fascinante gracias a sus catetas excentricidades. Cosas como éstas:

- Las exigencias de Carey en los camerinos incluyen baños de agua mineral, cremas para hacerse peelings caseros con componentes del Mar Muerto y asientos y tapas de wc sin estrenar.

- Su gusto por la ropa embutida es ya legendario. Es evidente que le gusta ir vestida salchicha peleona por la vida. Dicen que en una ocasión la vio con unos vaqueros anchos. Eso dicen…

- Para acceder al escenario del Caesar’s Palace de Las Vegas, donde actuaba, fue incapaz de colocar un pie y después otro (lo que viene siendo andar). Utilizó una silla mecánica, porque eso de caminar, resultaba demasiado mundano para ella.

- Su ex, el rapero Nick Cannon declaró que para hacer el amor, Mariah ponía sus propias canciones de fondo. Al parecer su favorita era “Hero”. ¿Tiene nombre esta bonita parafilia sexual? ¿Careymanía?

- Está obsesionada con la seguridad. Tiene una decena de guardaespaldas en nómina. ¡Qué dineral debe ser alimentar y pagar a toda esa gente!

- Es adicta al photoshop, y no duda en lucirlo en sus redes sociales, entrevistas y fotos promocionales a lo loco (y a veces de forma muy tosca) para desinflar su redondeada figura.

- Tal y como mostró en un programa de MTV, su vestidor es como cualquiera de nuestras casas multiplicada por cinco, y tiene unos banquitos muy prácticos para subir cada pie y que alguien de su servicio personal, le ponga los zapatos. Porque ella no está dispuesta a agacharse para acometer tan mundana tarea.

- No permite que en los hoteles en los que se hospeda suene otra cosa que no sea Mariah Carey.

- Su gusto por ir en ropa interior y camisoncitos minúsculos es conocido en el planeta entero. Además dice ser adicta a los zapatos de tacón. Mariah se siente sensual y erótica en todo momento, y eso nos encanta por lo ridículo que resulta.

- Ella se toma muy en serio. Y esto es algo maravilloso. Porque sólo se puede ser diva si se entiende el mundo de una forma egocéntrica y absurda, sin grandes inquietudes y con mucha tontería.

Lo que ha ocurrido en el show de año nuevo de Times Square no es más que un ridículo más a acumular en su historia, porque Mariah es así, es una Terelu de voz prodigiosa, una diva mimada, incapaz de controlar su vagancia, su dieta o sus caprichos. Y por eso nos gusta.

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