Crónicas de una realidad pasmosa

"La moda se nos ha ido de las manos"

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Estilo de los famosos

3 de febrero de 2016, 10:34

En estos días se estrena la secuela de 'Zoolander', la parodia de la moda que ya arrasó en en 2001. Será un exitazo, seguro. Primero porque el humor es algo siempre muy agradecido. Y segundo porque en estos 15 años, una de las industrias que más han crecido, y que más abarca es la moda.

Las revistas lucen moda; los actores y sobre todo las actrices, venden moda; las celebrities se dedican a la moda; y una de las aspiraciones más habituales entre la juventud es la moda. Como pasatiempo, como trabajo, como mera pose…

Ben Stiller (director de Zoolander 1 y 2) sabe lo que hace. Es un visionario. Meter el dedo en la moda es como meterlo en el culo de la fama. Todos ríen y nadie se da por aludido. Pero de un tiempo a esta parte, las mejor vestidas, las peor vestidas, las que recogen premios en las galas, las que envejecen en casa esperando que las llamen… Todas las celebs (femeninas en su práctica mayoría) penden de la moda.

“Las niñas ya no quieren ser princesas” cantaba Sabina. Y no, ahora quieren ser bloggers, estilistas y diseñadoras. Como Gloria Camila, Chabelita o Paula Echevarría. La moda está de moda. Y ocurre como con todo, que cuando traspasa la fina frontera de la preocupación estética, se convierte en un elemento estandarizador, en un aborregamiento inútil, que -one more time- sirve para juzgar a las mujeres. Se hacen listas de “las mejor”, “las peor” conforme a unos criterios que dictan tendencias efímeras. Se cosifican y mercantilizan los cuerpos según cómo vayan cubiertos. Es una auténtica locura.

Esa absurda línea divisoria dice que “bien” es el look bloggera, y deja de lado a mujeres con estilo y formas propias, aplicando otro rasero durísimo sobre ellas. Estas son algunas de las mujeres a las que se ataca por no ir uniformadas, y sin embargo tienen una gracia muy particular y elogiable:

Elena Bonham Carter: Siempre a medio camino entre una novela de Dickens y un un futuro “asalvajao”.

Adriana Ozores: Fruncidos, brillos y mucha descompensación, hacen de ella un maravilloso icono de la rebeldía.

Miley Cyrus: Siempre es extrema, con atuendos lokis, que nadie sabe defender tan bien.

Björk: A ojos de la gente normal, que viste en grandes superficies, la islandesa va muy rara. Pero en realidad viste acorde con ella misma, que es como debe ser, y no con PRIMARK.

Massiel: Muestra una personalidad arrolladora superponiendo prendas y pañuelos que le hacen tener un aire “muy Massiel” siempre.

Rossy de Palma: Su fuerte son los complementos, que unidos al color negro, al que está abonada, hacen de sus looks auténticas obras de arte.

Willow Smith: Es coherente y cambiante a la vez. Combina todo, es maximalista y elegante, aunque nos cueste entenderla a veces.

Alaska: Es la antítesis de lo que la moda bienpensante y cateta entiende por elegancia. Va siempre embutida, artificial y exagerada. Y es una opción maravillosa, la verdad.

Nos vamos a reír mucho viendo Zoolander 2. Y de verdad espero que eso sirva para no reírnos de quienes desafían las convenciones impuestas, incluso para desafiarlas nosotros. La moda, es una expresión que tiene más que ver con el arte que con el juicio a las mujeres. ¡Empecemos a disfrutar de ella en lugar de sufrir!

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