Crónicas de una realidad pasmosa

Alejandro Sanz y su ‘repre’ en guerra

Alejandro Sanz
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Cantantes famosos

9 de junio de 2016, 09:09

La noticia ha saltado hace apenas unas días. Alejandro Sanz ha roto su relación con su manager de toda la vida, Rosa Lagarrige. Lo más extraño de todo es que ha sido de repente, en mitad de una gira y la promoción del último álbum del cantante, que, por cierto, tiene el dadaísta título de “Sirope”.

No han trascendido más datos que la mera confirmación de esta separación que pretende aparentar ser amistosa pero evidentemente no lo es. Porque cuando se rompe una relación laboral, si no hay nada turbio, se comenta sin tapujos y de forma transparente. Pero no es el caso.

Comunicados, confirmaciones asépticas por parte de artista y agencia de representación y mutismo sepulcral. Eso es lo único que ha traslucido del tema.

Sin embargo, ésta y otras circunstancias nos hacen creer que algo huele a podrido en esta ruptura. Veamos:

1. Alejandro Sanz siempre ha sido muy hermético con su vida privada. Él mismo se ha encargado de que no sepamos demasiado de sus 4 hijos. Podría tener 17 más y no haber trascendido. De hecho pasa largas temporadas en un pueblo de Cáceres, que a él le parecerá súper exótico, pero no deja de ser una forma de huida de la fama. Por eso, no ha hecho declaraciones al respecto de este “divorcio laboral”.

2. Raquel Perera, actual mujer de Alejandro Sanz, era una de las eficaces trabajadoras de Rosa Lagarrigue, aunque hace años que rompió su relación laboral con RLM, la empresa de representación artística. Se está especulando ya con la posibilidad de que la esposa de Sanz, asuma ahora su management, dada su experiencia en el sector. A mi me parecería un error enorme. Mezclar negocios y pareja es jugar con el riesgo, creo yo (que no tengo ni negocios ni pareja, por otro lado).

3. Dinero, fama de agresividad, procederes no muy limpios, y cuchicheos en torno a la todopoderosa Rosa, se vuelven ahora evidencias de esta ruptura. RLM, su empresa, se postula como líder en el sector. El poder que ha llegado a acumular esta mujer frente a las discográficas, los eventos o las emisoras de radio, es del todo legendario. Ahora se va a quedar demasiado sola, y un poco más pobre y desprestigiada. Aunque tampoco es como para sentir pena.

4. Rosa Lagarrigue terminó también de golpe con su otro representado estrella: Miguel Bosé. Esto fue más fuerte si cabe, porque además eran amigos desde que ambos eran estudiantes. Y la relación que tanto éxito y dinero les había dado, se rompió de un día para otro sin que quedaran demasiado claros los motivos. Solo sabemos que de por medio hubo una auditoría para controlar el estado de las cuentas financieras. Raro ¿no?

5. Una vez me contrataron para pinchar en su casa por una fiesta de cumpleaños (Entre otras muchas cosas, soy disc-jockey a tiempo parcial) y comprobé el buen gusto y el dinero invertido en la decoración del chalé, así como lo bien relacionada que estaba Lagarrigue y su poder de convocatoria. La cantidad de famosos por metro cuadrado era alucinante. Era más que evidente el status de la representante. Catering rico, manteles de hilo, césped frondoso y bien cortado… Todo muy en su punto, algo muy difícil de encontrar en el famoso español, donde abunda la vulgaridad y la opulencia vacía.

6. Es muy posible que el resto de los representados de RLM abandonen también la agencia. Malú ha sido siempre la amadrinada oficial por Alejandro Sanz. Si él abandona, es muy probable que ella lo haga también. Ya sabemos cómo funcionan estas cosas: El efecto llamada es relativamente habitual en este tipo de abandonos.

7. Si algo hemos aprendido gracias a Belén Esteban y a Toño Sanchís es que por muy férrea que sea una relación contractual de estas características, se puede romper de repente y las consecuencias son incalculables. El efecto dominó puede hacer que los demás representados huyan también. Porque igual que el éxito llama al éxito, los famosos temen que el fracaso llame al fracaso. Pero sobre todo, que cuanto más unidos han estado representante y representado, tanto más exagerada será su separación. Toño y Belén, nos guste o no, han marcado una estela. Por supuesto no es la primera vez que ocurre algo así, pero también es verdad que ambas son rupturas de gran magnitud: tanto económica como por la repercusión mediática.

Queremos saber.

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