Entrevistamos a Tamara Falcó

Tamara: "Desde que me enamoré de Jesús, no necesito a ningún hombre"

¿Y tú qué opinas?

Tamara Falcó

18 de octubre de 2013, 14:22

Cruces en los pendientes y en las pulseras. Es moda, la última colección de Folli Follie, pero cuando lo lleva Tamara Falcó esos símbolos toman más carácter. Su fe ya no es un secreto. Es más, forma parte del 'reality' que protagoniza en la televisión, desde cuando se persigna antes de tomar un 'muffin' para desayunar hasta cuando le mencionan al diablo en una sesión de 'fitness'.

No es pose. De hecho, confiesa que su nueva espiritualidad sustituye a la perfección lo que un chico pudiera darle. “Desde que me enamoré de Jesús no necesito a ningún hombre”. Por eso, no envidia a su hermana Ana a quien le une, “una amistad muy especial”, en palabras de Tamara, con el tenista Verdasco, aunque vaticina que en las próximas Navidades es posible que en la mesa de los Preysler haya un nuevo comensal.

Recién llegada de Mozambique y ahora, entre joyas.

- Las joyas me encantan y Mozambique ha sido una experiencia que me ha cambiado la vida por completo.

¿Tanto?

Sí. Mucho. Soy muy caprichosa y eso me hace sufrir mucho porque quiero cosas que no me puedo permitir, por ejemplo; sin embargo, cosas que yo aquí tiraría, a ellos les solucionaría su forma de vida durante mucho tiempo.

¿Cuánto tiempo has estado allí?

- Cinco días. En Maputo y en la zona más rural del país. Allí estuve echando una mano en un orfanato.

¿Y pudiste? ¿No te derrumbaste ante tanta pobreza?

- Hubo un momento en que me rebelé. Estuvimos en un segundo orfanato, con niñas abandonadas, albinas, enfermas, algunas con deformidades… Y hubo un momento en que sentí daño, en que no sabía por dónde empezar. No tenían nada. Nada. ¿Cómo se puede vivir asi? Pero luego me di cuenta de que con muy poco son mucho más felices que nosotros, y que quejarse y desanimarse no sirve de nada. Que ese sufrimiento y esa pobreza hay que tenerla siempre presente. Que no se puede mirar hacia otro lado. Que un boli que aquí ya no sirve a un niño, allí le arregla todo un año escolar.

¿Y ese dolor no te hace preguntarte dónde está Dios en ese momento o cómo es posible que lo permita?

- Me di cuenta de que a través de su sufrimiento ellos están más cerca de Dios que nosotros con todo lo que tenemos aquí, y también que toda la gente que está allí ayudando, los cientos de misioneros que dedican su vida a los más desfavorecidos, lo hacen gracias a su fe. Que yo fui allí con una caravana, pero el primer misionero que llegó allí, incluso antes de la guerra, lo hizo sin nada, sin un duro y no se desanimó por nada tampoco. Lo hizo por fe.

Tamara Falcó

¿Te ves de misionera?

- Eso es vocacional. No se puede decidir. Te tiene que nacer de dentro y tiene que ser una llamada.

¿Pero una temporada?

- Posiblemente un mes o dos meses, pero para aguantar 22 años como conocí a gente allí… Eso es vocacional totalmente.

¿Tus padres qué te dijeron?

- Están muy contentos. Muy orgullosos.

¿No le dio miedo a tu madre?

- Un poco, pero como a cualquier madre. Pero ella sabe que no cambiaría mi experiencia por nada.

Cambiando de tercio, ¿contenta con tu nuevo cuñado?

- (risas) Es muy pronto para llamarle nuevo cuñado. Pero si mi hermana está feliz yo estoy feliz. Y ella está muy contenta.

¿Ha habido presentación oficial en familia?

- No aún no. Pero todavía no es un noviazgo, es una amistad especial.

¿Le conocías?

- Sí. Pero de antes.

¿Y tenías constancia de esa “amistad especial” entre tu hermana y Verdasco?

- Ella me contaba un poco. Me extraña que jugara al tenis. Ella es muy de tenis, sí, pero tanto… (risas)

¿Y tú?

- Yo soy tenista, pero por el modelito.

Quiero decir que si no tienes a nadie especial.

….

¡Que se casa antes Ana que tú!

- Bueno, yo encantada con que se case cuando se tenga que casar. Yo estoy muy bien como estoy en este momento.

¿No te da envidia?

- No. Con Dios nada me falta.

¿Pero el amor divino puede sustituir completamente al terreno?

- Claro que lo puede sustituir. Lo que te da Dios no te lo da ninguna persona.

Entonces, ¿ya no crees en el amor del común de los mortales?

- Claro que sí. Estoy abierta al amor, totalmente. Es totalmente compatible el uno con el otro. Lo que pasa es que desde que me enamoré de Jesús no necesito a ningún hombre. Era un proceso que me tenía que pasar.

¿Necesitabas estar sola para encontrar tu paz espiritual, no?

- Es que todo lo que he vivido no lo habría podido vivir con otra persona. Porque es normal, cuando estás con alguien te concentras en él. Sin embargo, sola, tuve un despertar interior muy bonito y ahora estoy muy contenta sin novio.

¿Cómo está tito Miguel?

- Bien, pero es lento. El progreso el primer año fue más rapido, pero luego todo se ha ralentizado.

Se ha dicho que tuvo un retroceso.

- No, retroceso no. Es que el avance se hizo más lento. Pensábamos que sería pan comido, pero no. No es que haya sido una decepción, pero sí nos ha enseñado a tener más paciencia.

¿Y tu madre?

- A mi madre la veo fuerte. La veo contenta.

¿La has visto llorar en algun momento?

- No. No la he visto llorar. Mi madre es una persona que intenta que sus sentimientos no afloren. Lo hace especialmente para nosotras, para que no nos preocupemos. Sabe que lo importante es darnos un buen ejemplo.

Pero no pasa nada por mostrar lo que a uno le pasa.

- Por supuesto. Ha sido un año terrible para mi madre, pero ella sabe que es el pilar de la familia y que no se puede desmoronar, y ahora más que nunca tiene que demostrárnoslo.

En la próxima reunión familiar, quizás la navideña, pondréis los cubiertos para tu nuevo cuñado.

- (risas) Eso se lo tendrías que preguntar a Ana; pero, bueno, me gustaría.