La representante de España ya está de vuelta

Ruth Lorenzo: "Habrá dueto con Conchita. Ella con barba y yo sin ella"

¿Y tú qué opinas?

Ruth Lorenzo
Gtres

12 de mayo de 2014, 18:02

Un dúo con Conchita, 79 puntos, un honroso décimo puesto, una audiencia en España de cerca de 6 millones y medio de telespectadores, entrar en las listas de ventas de treinta países, críticas internacionales excelentes… Todo eso se ha traído Ruth Lorenzo de Eurovisión; pero lo primero, ese dueto que se prometieron al pie del escenario del B&W Hallerne Arena. La representante y ganadora austriaca, Conchita Wurst, fue la primera en felicitarla. “Te veo y siempre he querido ser como tú”, dice la murciana que le confesó, a lo que Ruth contestó. “Pero si llevamos casi el mismo vestido, nena, si somos iguales. Sólo que a mí me falta la barba”. Le habría gustado ganar, esperaba ganar, como buena competidora que es, pero señala que su amiga Conchita era quien tenía que hacerlo. “Me hizo tan feliz que ganara… Tan feliz”, afirma esta mujer que en tres años, repetiría. Sobre todo, por su mensaje: “nadie debe ni tiene por qué condenar a nadie porque lleve el pelo largo y barba”.

¿Feliz?

Muy feliz.

Hace dos días, estabas ahí cantando y ya estás en casa…

No me lo creo. No me creo que haya ido a Eurovisión… ¡Y que haya terminado todo ya! Lo decía cuando veníamos para TVE. Oye, ¡en tres años, repito! Me lo he pasado tan, tan bien…

La audiencia te ha respaldado…

Era un objetivo. Que Eurovisión volviera a resurgir. Que nos lo tomáramos como una obra de arte, que así ha sido… Y mucho cuidado, el año que viene, el que venga me tiene que superar. Y no lo digo como una marca, sino que tiene que ser un acicate, que me supere. Tenemos que ser siempre los mejores, da igual el puesto en que quedemos, como si somos los últimos, pero que Europa vea cómo trabajamos aquí y los artistas que hay en España.

¿Has sentido ese apoyo?

Sí. Mucho. Doy las gracias a TVE porque me han aguantado. Que he sido muy difícil… Tengo un carácter… Pero la experiencia ha sido buenísima para todos. Me han tenido siempre en palmitas y sin rechistar (risas). Y el apoyo español ha sido impresionante. En el Hallerne Arena no te haces ni idea de las tantas y tantas banderas españolas que había. De la gente cantando ‘Dancing in the rain’. Esa ilusión… Todo eso te lo hace fácil como artista.

Pero no pudo ser…

Sí. Yo quería ganar, pero Eurovisión es un concurso. Un concurso musical y, oye, me hizo tan feliz que ganara Conchita… Tan feliz… Jo, cuando terminé de cantar, ella fue la primera que vino a felicitarme y me dijo “te veo y yo siempre he querido ser como tú”. Yo le contesté: “Pero si llevamos casi el mismo vestido, nena, si somos iguales. Sólo que a mí me falta la barba”.

Pero Conchita no es solo una barba.

En absoluto. Conchita es un mensaje; es decir al mundo aquí somos libres, tenemos libertad para expresarnos, tenemos libertad para amar, libertad para hacer lo que nos dé la gana, libertad para que nadie nos diga qué tenemos que hacer, que nadie debe ni tiene por qué condenar a nadie porque lleve el pelo largo y barba.

¿Qué opinas de los comentarios que dicen que si Conchita no hubiera llevado ese look, no habría sido lo mismo?

Vamos a ver, yo tampoco canté con un vaquero, una camiseta y un plano fijo. Un actuación es espectáculo y tiene que haber un equilibrio entre lo que ofreces musicalmente y lo demás. No se valora una cosa y luego otra. A mí, físicamente Conchita me parece preciosa. Y musicalmente, grande. La balanza de la ganadora es perfecta.

Acabamos de ver tu actuación. ¿Cómo te ves?

Muy bonito todo. Que el fondo no nos come. Que el efecto mojado del pelo daba la sensación de que llovía de verdad… Jo, qué bien la realización, ¿no?

¿Nada de lo que te arrepientas? ¿Fue tal cual lo habías diseñado?

Dos pasos. Dos paso que di, que tenía que dar, pero que di demasiado grandes y la luz no daba como debía dar sobre el vestido. Sólo eso cambiaría.

Es sorprendente que eso no les moviera a los portugueses a votarnos…

Eso me da igual. Qué importa eso. Qué importa quién votó a quién… bueno, menos el Reino Unido (risas). Es alucinante. Estamos en toda la prensa británica, las críticas son fabulosas. Ya he dicho, cuando vuelva, se van a enterar…

A lo mejor, dentro de tres años, cuando vuelvas, habrá que dejarse barba…

(Risas) No lo creo. Mi barba, como la canción, “tiene tres pelos”… Dudo que me salga. Y además, quien quiera que vaya tiene que ser uno mismo. Creer en sí mismo y tener un mensaje.

¿Y en qué ha quedado tu amistad con Conchita?

En que habrá un dueto. Nos los prometimos. Ella con barba y yo sin ella.

Conchita ha dicho que su objetivo ahora son los Grammy.

Pues vamos por el mismo camino. El mío, los Grammy Latinos. Ahora, dentro de nada, volaré para Los Ángeles para grabar mi disco, Planeta Azul. Quiero sacarlo a la venta, comenzar una gira, compartir mi música…

¿Cuáles crees que fueron las claves de la victoria de Conchita?

Las claves fueron un montón de circunstancias. Primero estaba el dilema de los derechos, pero estaba también lo original que ella es. Todo el mundo la va a recordar. Todo el mundo sabe quién es. Mira, en la situación en la que estábamos era la ganadora, era quien tenía que ganar.

¿Y quién te sorprendió más?

Me ha sorprendido el puesto del Reino Unido. Molly estuvo espectacular, perfecta. Tenía hasta juegos pirotécnicos. Y lo de Francia también increíble. ¿Cuántos puntos tuvo? ¿2? Muy fuerte.

¿Cómo se vivieron los abucheos a las intérpretes rusas?

¿A ti te han abucheado alguna vez? A mí aún no, nunca. Debe de ser terrible. En cuanto a la vertiente política, de las ideologías, lo veo bien. Yo abucheo que no haya libertad en Rusia. Pero las hermanas no tenían la culpa de nada, con esa sonrisita, las pobres. Me dieron mucha pena. Pero a Rusia la abucheo yo también.

Metidos en harina, con la mano en el pecho, tras ver ese paseíllo, ese redoble para España, tu actuación, ¿no te dio el pálpito de que ganabas tú?

Esperaba ganar, sí. Evidentemente, no me sabía ganadora, si lo hubiera sentido así habría pisado de otra forma, pero sí que cuando hice el paseíllo y me hicieron el primer plano, dije “toma ahí”. Olé. Lo hice loca de gusto. Pero mi sueño en ese momento era poder cantar ante millones de personas. Y si no me he traído el premio, lo siento por vosotros, por España, y por mi madre, que a mi madre le habría encantado que me lo trajera p’acá.

¿Entiendes las reticencias a participar en Eurovisión o los prejuicios que se ciernen sobre el festival?

Para un artista, lo que se vive en Eurovisión a nivel espectáculo solo lo puedes vivir en la Superbowl y en Eurovisión. Tan grande, no lo hay. Yo no sé si algún día cantaré en la Superbowl, pero lo que me he llevado actuando en Eurovisión solo lo sabe quien canta allí. No entiendo. No sé ese miedo o ese estigma que se cierne sobre Eurovisión. Es un programa impresionante y al que venga detrás de mí, que trabaje, trabaje y trabaje, que es recompensado.

¿A quién verías en el escenario de Viena?

A Mónica Naranjo. Lo haría tan bien… Le animo desde aquí a que lo haga. O a Malú con esa garra tan española que se le ve a la legua. Marta (Sánchez) también lo haría bien. Todo mujeres… O Xuso Jones. Él es genial y muy internacional.

¿Y ahora qué? Estás en la listas de ventas de 30 países…

Ahora el disco y a seguir sorprendiéndome… Pienso en todo lo que ha pasado desde que me vine de Londres y empezamos de 0 y veo el ahora y me da mucho, mucho vértigo.

Adelántame algo del dueto con Conchita.

Va a ser perfecto. Ya está todo pensado. Dos morenas…

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No, no, algo más añejo, más como las de antes. Si ya te digo, está todo pensado.

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