quería ser como Brad Pitt

Reid Ewing, de 'Modern Family', atormentado por su adicción al quirófano

"Lo que yo necesitaba era un diagnóstico psiquiátrico y no tantas operaciones"

Reid Ewing

20 de noviembre de 2015, 15:39

El actor de 27 años Reid Ewing, más conocido por su papel de Dylan en 'Modern Family', ha confesado en una carta dirigida a un medio norteamericano su adicción a las operaciones de cirugía estética y los múltiples problemas que le han ocasionado. “Cuando tenía 19 años, acudí a mi primera cita con el cirujano plástico. Estaba convencido de que con una sola operación lograría parecerme a Brad Pitt”.
 
Pero el joven descubrió que los resultados estaban muy lejos de lo que había esperado. “Me desperté gritando de dolor, sin poder contener las lágrimas”. Reid descubrió que tenía que llevar una máscara facial durante dos semanas, y decidió enclaustrarse en un hotel para esquivar las miradas de sorpresa que su cara inflamada provocaba. De esa época data su adicción a la hidrocodona, un potente analgésico derivado de la codeína.
 
Comenzó entonces su calvario, yendo de quirófano en quirófano para tratar de resolver los problemas que cada nueva intervención le ocasionaba. Reid llegó a tener los pómulos huecos por culpa de los implantes, y una prótesis en la barbilla que no se quedaba en su sitio y se movía constantemente. Durante el rodaje de Modern Family, Reid seguía obsesionado con su aspecto y decidió experimentar con inyecciones de grasa. “Ninguna de esas intervenciones dura demasiado y no compensan el dinero que cuestan.”
 
Detrás de esos múltiples problemas estaba un complejo de autoestima que le perseguía desde la adolescencia. “Nadie se merece ser tan feo, es inaceptable” se decía cuando comenzaba su carrera como actor. Denuncia que en los centros de estética no sometan a sus pacientes a un chequeo psicológico y que ignoraron sus cuadros depresivos y su historial de trastornos alimenticios. “Ninguno de los doctores sugirió que consultara a un psicólogo cuando estaba claro que se trataba de un problema psicológico más que cosmético, ni me advirtieron del riesgo de adicción”.
 
Reid afirma ahora sentirse a gusto con su aspecto, y decidido a luchar por darle visibilidad al trastorno dismórfico corporal para ayudar a otros que se encuentren ahora en la situación en la que él estuvo antes de que sea demasiado tarde. “Ojalá pudiera retroceder y deshacer todas mis operaciones”.

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