Sus problemas de dinero y su rocambolesca historia

Rappel, el vidente de la 'jet', no puede jubilarse

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Gran Hermano Vip

3 de febrero de 2016, 07:00

Durante años fue el vidente de la jet set de nuestro país. Uno de los futurólogos estrella de los años 80 y 90, que triunfó en televisión y llegó a predecir momentos clave de la crónica social como la muerte de Paquirri. Entre sus clientes se contaron grandes personalidades que deseaban conocer lo que les deparaba el futuro y sin duda son muchos los secretos que Rappel, Rafael Payá Pinilla (70), sigue guardando hoy. Su profesionalidad, su carácter afable y su exquisita educación le llevaron a ganarse la amistad y el reconocimiento de todos los que se cruzaron en su camino. Era el vidente de moda. Hoy, en la casa de ‘GH VIP’, Rappel, convertido en el concursante más conciliador, demuestra que sigue conservando las cualidades que le llevaron a ser uno de los más grandes en su profesión. Una profesión que no ejerció siempre. La vida de Rappel, desde niño, parecía destinada a ir por otro camino.

La moda, una tradición familiar

Rafael Payá nació en agosto de 1945 en el seno de una familia de modistos. Tiene dos hermanas menores: Carmen y Eulalia. Sus padres tenían una tienda de confección en la conocida calle Ayala de Madrid, en el prestigioso barrio de Salamanca. De niño estudió en los jesuitas, en el Liceo Francés y obtuvo el título de profesor de este idioma en la universidad parisina de La Sorbona, pero nunca ejerció. De lo que sí trabajó es de modisto, tras obtener el título de diseño y patronaje, y montó un taller sobre la tienda de sus padres. Entre sus muchas clientas se encontraba lo mejorcito de la alta sociedad madrileña: desde Carmen Polo a la mismísima exemperatriz Soraya –segunda esposa del Sha de Persia que, tras ser repudiada por este, se instaló en España–. Suyo es también el vestido de crepé amarillo que la condesa de Barcelona, madre del rey Juan Carlos, lució en la abdicación de su esposo don Juan. Doña María de las Mercedes le llamaba ‘Rappelito’. Y mientras vestía a sus clientas, les predecía el futuro en la bola de cristal o les tiraba las cartas.

Predijo la muerte de su propio hijo

Su habilidad para vaticinar qué iba a pasar pronto corrió de boca en boca por todo Madrid. Hasta Franco le consultó en un par de ocasiones, preocupado por la salud de su nieto Francis...

Podrás leer el reportaje completo en la revista Lecturas.

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