Entrevistamos en su casa a Maribel, la concursante de 'Masterchef'

"Quiero que Juan Manuel gane Masterchef"

Cerrar galeríaDesplegar galería
1 / 21
Una gran artista

1 / 21Una gran artista

Maribel en un rincón de su preciosa cocina en la que ha colgado uno de los cuadros de punto de cruz que más le gusta. Le encantan las gallinas y las manualidades y el cuadro recoge así dos de sus grandes pasiones. La exconcursante de 'MasterChef' da clases de manualidades cada día en un taller de Benicarló.

FOTO: Alfredo Garófano

Pasión por la cocina

2 / 21Pasión por la cocina

Todo lo que tenga que ver con la cocina la vuelve loca. Cada detalle de la suya lo ha cuidado con minuciosidad. Maribel está muy orgullosa de cada rincón de su cocina. "Cuando veas mi cocina entenderás que me guste cocinar", nos dijo al llegar a su casa... Y lo entendimos.

FOTO: Alfredo Garófano

A lo 'MasterChef'

3 / 21A lo 'MasterChef'

Maribel con su delantal de 'MasterChef' en su cocina. Le encantan las gallinas y las hay por todas partes. Sobre la nevera y el horno vemos algunas de trapo que ha hecho ella misma.

FOTO: Alfredo Garófano

Una casa llena de luz

4 / 21Una casa llena de luz

Maribel con su marido, Juan, en el salón del precioso piso que tienen en Benicarló. Situado en primera línea de mar y con grandes ventanales, el de Maribel es un piso lleno de luz.

FOTO: Alfredo Garófano

Un hogar repleto de recuerdos

5 / 21Un hogar repleto de recuerdos

Maribel y Juan viven rodeados de recuerdos. Su hogar está lleno de fotografías de sus viajes –les encanta viajar y van mucho a Panamá, donde vive su hijo, Juan– de sus hijos, Juan y María y sobre todo del pequeño de la familia, su nieto, Arich, que vive en Panamá.

FOTO: Alfredo Garófano

Un matrimonio feliz

6 / 21Un matrimonio feliz

Maribel y Juan se casaron hace 37 años y hasta que ella entró en 'MasterChef' no se habían separado ni un día. Juan, que se confiesa un admirador de la cocina de su mujer, no veía claro que Maribel se fuera de casa tres meses, pero ahora está muy orgulloso del cariño que se ha ganado su mujer.

FOTO: Alfredo Garófano

Un rincón especial

7 / 21Un rincón especial

La exconcursante de 'MasterChef' nos enseña su rincón preferido. Una pared azul recubierta de grandes fotografías de momentos inolvidables. Entre ellos, la celebración de su 40 cumpleaños y un gran retrato de su nieto, Arich.

FOTO: Alfredo Garófano

Una estrella televisiva

8 / 21Una estrella televisiva

Maribel delante de su televisor recuerda su experiencia ante las cámaras. No podía imaginar que iba a hacerse tan famosa pero le encanta. "Me sentía como si mi madre hubiera sido artista y yo hubiese vivido siempre entre cámaras", asegura.

FOTO: Alfredo Garófano

En su terraza

9 / 21En su terraza

Con el Mediterráneo enfrente y el sol de Benicarló acompañándola, Maribel suele descansar a menudo en la colorida hamaca que tiene en la terraza de su casa.

FOTO: Alfredo Garófano

Todo vitalidad

10 / 21Todo vitalidad

Maribel relajada en un rincón de su casa. Una imagen poco habitual en ella que es todo vitalidad. Le encantan las manualidades, cocinar y disfrutar de la gente. Maribel participa siempre en todas las actividades que se organizan en su pueblo, Benicarló. "Estoy en todas las asociaciones del pueblo y no me pierdo nunca las jornadas gastronómicas".

FOTO: Alfredo Garófano

Embajadora de Benicarló

11 / 21Embajadora de Benicarló

Maribel, que con su paso por 'MasterChef' se ha convertido en la mejor embajadora de su pueblo, nos enseña las preciosas vistas que tiene desde su terraza.

FOTO: Alfredo Garófano

Grandes recuerdos de 'MasterChef'

12 / 21Grandes recuerdos de 'MasterChef'

Maribel en el comedor de su casa. Al fondo, en uno de los muebles de su cocina, la exconcursante de 'MasterChef' ha colgado unos divertidos dibujos que le hicieron los hijos de Samantha Vallejo-Nágera, con la que ha hecho una buena amistad. "Me encantan sus niños", dice Maribel.

FOTO: Alfredo Garófano

Muy detallista

13 / 21Muy detallista

Maribel, que cuida cada detalle de su hogar, en otro de los  acogedores rincones de su casa. Le encantan las flores y las tiene por todas partes.

FOTO: Alfredo Garófano

Un recuerdo de Samantha

14 / 21Un recuerdo de Samantha

Maribel nos muestra la divertida pulsera con forma de tenedor que le regaló su amiga Samantha-Vallejo Nágera.

FOTO: Alfredo Garófano

Miss Alcachofa

15 / 21Miss Alcachofa

Después de haber demostrado su buen hacer culinario con la alcachofa, Maribel se ha ganado a pulso el título de Miss Alcachofa que lleva con honor. La exconcursante de 'MasterChef' posa orgullosa frente a la estatua de José A. Caldés que en honor a la alcachofa se colocó frente al Ayuntamiento de Benicarló.

FOTO: Alfredo Garófano

Con el alcalde de Benicarló

16 / 21Con el alcalde de Benicarló

Maribel junto al alcalde de Benicarló, Marcelino Dominogo, que además de ser admirador suyo es también un gran amigo.

FOTO: Alfredo Garófano

Muy querida en Benicarló

17 / 21Muy querida en Benicarló

'MasterChef' no la ha cambiado, Maribel ha sido siempre una persona muy cercana y muy querida en Benicarló, donde tiene muchos amigos. En la foto con Celia, una de las enfermeras que cuida a su madre en la residencia en la que vive. "Mi madre tuvo un Ictus hace cinco años y está muy bien cuidada, en la residencia no le falta de nada y tiene dos chicas que la atienden en todo momento. La veo cada día", nos explicó.

FOTO: Alfredo Garófano

Amiga de sus amigos

18 / 21Amiga de sus amigos

Maribel no puede dar un paso por Benicarló sin que todos la saluden. En la foto, la exconcursante de 'MasterChef' con tres de sus mejores amigos, Encarna, Maria de los Ángeles y Mateo. "Son como de la familia", nos dice.

FOTO: Alfredo Garófano

Con su gran amiga, Rosabel

19 / 21Con su gran amiga, Rosabel

Rosabel, –junto a Maribel con pantalón blanco–, es una de las mejores amigas de la exconcursante de 'MasterChef', Y quiso fotografiarse con ella, su madre, su hermana y su sobrina en la bonita casa que Rosabel tiene en Benicarló.

FOTO: Alfredo Garófano

La mujer de blanco

20 / 21La mujer de blanco

El blanco es su color y Maribel intenta siempre lucirlo. Aquí la vemos, estupenda junto a la piscina de su amiga Rosabel, con un 'total look' blanco que le sienta de maravilla.

FOTO: Alfredo Garófano

Más Sobre...
Televisión Entrevistas a famosos

29 de junio de 2013, 12:15

Es todo vitalidad. Parlanchina incansable, alegre, amable, cercana y un nervio de mujer, Maribel no puede dar un paso por su pueblo, por su adorado Benicarló, sin que todo el que se cruce la salude, la felicite y le de las gracias. "Chiqueta... Has puesto a Benicarló en el mapa", le dicen.

Ella sigue sonriendo -porque nunca deja de hacerlo- y asiente.

Desde que salió de 'MasterChef' solo siente el cariño de la gente y le gusta. Tiene 59 años, un marido que la adora, dos hijos, Juan y María, que la admiran y un nieto de 4 años, Arich, que vive en Panamá y que disfruta viendo a la abuela por la tele.

Le gustaba la vida que llevaba, no quería ganar, buscaba aprender, divertirse y vivir una nueva experiencia. Se apuntó a 'MasterChef' y hoy, tras demostrar su buen hacer culinario con esta hortaliza típica de su tierra, es ‘Miss Alcachofa’. Está encantada.

¿Quién te animó a participar en esta aventura?

-Fue mi hija, María. Ella me empujó. Vive en Barcelona y un fin de semana que vino a casa me dijo que tenía que presentarme, que era el momento. Las que somos amas de casa puras y duras tenemos obligaciones, porque los hijos trabajan y nos cargan a los abuelos con los nietos. Volvemos a ser entonces esclavas de los hijos, a gusto, pero esclavas. Y a mí eso no me pasa porque mi hijo vive en Panamá y mi nieto está lejos. Mis amigas saben que las envidio porque a mí también me gustaría poder ir a buscar al cole a mi nieto. Pero lo que no es bueno para una cosa es bueno para otra. Y a mí el no tener esa obligación me permitía presentarme a un programa como 'MasterChef'.

¿Y qué te dijo tu marido?

-Mi marido no lo tenía claro. Me dijo que si realmente era necesario complicarme la vida con esto. Recuerdo que mi hija le decía que no fuera egoísta, que lo que quería era tenerme en casa. Pero en realidad Juan es un pedazo de pan bendito. Nos llevamos muy bien. Hice el casting, pero cuando me pusieron el delantal blanco conforme me habían seleccionado, Juan se quedó de piedra. Llevamos 37 años sin separarnos ni un día y de repente me iba a ir de casa durante tres meses en los que no íbamos a vernos.

¿Dudaste?

-Estuve a punto de no entrar, de no aceptar. Me preocupaba no dejar las cosas organizadas. Tengo a mi madre, que le dio un ictus hace cinco años, en un centro con dos chicas que la cuidan, pero yo la veo cada día y también pensaba en Juan solo en casa, él que cuando llega a casa está acostumbrado a encontrarlo todo hecho. Finalmente lo organicé todo y decidimos juntos que entraría.

Y acertaste. ¿Cómo ha sido la experiencia?

-Muy buena. Aunque cuando llegué, enseguida me presentaron como la más mayor. A mí no me importa decir la edad, pero es que me han puesto como la abuela de España (risas) y vamos a ver, también estaba José Luis, que tenía pocos meses menos que yo y Santiaga que tenía solo cinco años menos, vaya que cuando ella nació yo aún no bebía whisky. Los otros sí eran más jóvenes.

Y te llevaste de maravilla con todos.

-Sí, me he sentido muy bien porque soy una persona fácil. Enseguida vi de qué iba el asunto. No teníamos reloj, ni televisión, ni radio, ni prensa. Pensé: "tú aquí tienes que hacer tu vida porque estos son todos muy críos y hablan otro idioma". Yo me llevé mis labores, mi ganchillo, me metí en mi habitación y me puse a lo mío. Hice una bufanda y una chaqueta para una chica de aquí de Benicarló.

¿Les añoras?

-No, no añoro a ninguno. No les puedo añorar porque solo han sido tres meses juntos. Pero he hecho amistad. Me acuerdo de ellos, tengo sus teléfonos y me he visto con alguno. Con Clara, con Paloma. He tenido muy buena relación con Juan Manuel, con Fabián y lloré mucho cuando echaron a Nati, con la que tenía mucha afinidad, o a Efrén, que era todo un caballero.

Y con José David ¿cómo ha sido vuestra relación?

-José David es un tío con mucho talento, muy preparado, que nos daba setenta vueltas a todos, pero no supo gestionar bien todo lo que sabía. Él sabe y así se lo dije que no le perdonaré nunca lo que hizo de rechazarme y cambiarme por Efrén cuando me tenía en su equipo. Había hecho un pacto y fue tan falso... No se lo perdonaré.

Tuviste una ‘coqueteo muy especial' con Pepe Rodriguez, del jurado.

-Pensé que no hacía ningún daño a nadie, ni a su familia ni a la mía, era como un juego, una cosa muy respetuosa. Siempre he dicho que para mí Pepe es el que tiene el papel más difícil. Él es el que tiene que decirte que te vas y no es fácil.

¿Y Jordi y Samantha?

-La verdad es que fuera del plató nuestra relación con Pepe, Jordi y Samantha no existía. Jordi es un tío durísimo, más que Pepe. Te pegaba unas broncas que te dejaba planchada. Para mí Samantha no era tan dura.

¿A quién temías más?

-A mí me daba más miedo Pepe. Te confieso que el otro día fui con mi marido a comer al restaurante de Pepe y aún lo miraba con miedo, y eso que sabía que ya no podía hacerme nada. Al contrario, era yo la que entonces podía decirle si algo no me gustaba de su restaurante (risas).

¿Te han hecho sufrir?

-No, no. A mí no me ha supuesto ningún trauma el programa, porque yo estaba allí para pasarlo bien, no quería ganar, me sentía como si mi madre hubiera sido artista y yo hubiese vivido siempre entre cámaras, ni las veía. Me preocupaba el momento de llegar ante el jurado y oír lo que me tenían que decir. Yo ya les dije: "A mí no me maltratéis porque me quito el delantal y me largo. Yo vivo en un pueblo en el que todo el mundo me conoce y quiero ser feliz como antes, a ver si ahora me vais a pegar un broncón y no voy a poder entrar en mi pueblo o voy a ser la mofa de todos".

Lo que han hecho es valorar tu trabajo y convertirte en ‘Miss -Alcachofa’. ¿Cómo se lleva el título?

-Estoy encantada. Es un honor. Con lo que he luchado yo en Benicarló por las alcachofas. En mi pueblo formo parte de todas las asociaciones, me implico mucho en todo y en el tema de las alcachofas también he participado siempre en las jornadas gastronómicas. Con una amiga mía que tiene un bar y me deja experimentar en su cocina ganamos el segundo premio con un pincho de alcachofa que fue un éxito.

Y llega un día en que ‘Miss Alcachofa’ tiene que colgar el delantal, ¿ha sido ese tu peor momento en 'MasterChef'?

-Sí, que me pusieran la esferificación como prueba eliminatoria fue una jugada. Ellos sabían que me quería ir, porque sabía que los dos programas que quedaban iban a ser muy duros, pruebas que yo no quería pasar, de mucha competitividad. Me he ido en el momento que quería irme, pero hubiese querido irme mejor. Después de haber hecho el menú de la alcachofa que me quedó tan bien, me supo mal irme así, llorando porque no sabía hacer las esferas. Luego pensé: "¡serás burra!". No debería haber sido tan transparente, debería haber dicho que sabía hacerlo y que no me salieran bien. Pero ahora ya está.

Se acaba tu paso por 'MasterChef' vuelves a Benicarló y eres recibida como un auténtica heroína, ¿sorprendida?

-Sí, muchísimo. La noche que llegué, eran más de las once y tenía en la puerta de casa 30 o 40 niños esperándome. Había uno de unos 12 años que lloraba, yo creía que se había caído y me dijo: "estoy emocionado", no podía creerlo. Yo aquí en Benicarló soy más famosa que la Charito (risas), pero ya lo era. A mí 'MasterChef' en mi pueblo no me ha descubierto, yo ya estaba superdescubierta. Aunque ahora me conocen en todas partes.

¿Cómo llevas la fama?

-Bien. Tengo los pies en el suelo y los tengo bien pegados. Me sorprende y me gusta que la gente me quiera tanto y que sea tan respetuosa conmigo. Pero yo no voy a cambiar, sigo siendo la misma, tal como se me ha visto en el programa. Lo único es que ahora tengo ‘facebook’, me lo lleva mi hija porque yo no tengo ni idea, pero creo que en dos semanas ya tenía 4000 seguidores. Y en la página web de televisión en media hora tuve más de 500 preguntas. Gente que me escribía de Brasil, de Nueva York, de Bruselas...

¿Y tu nieto desde Panamá, qué te dice?

-Tiene solo cuatro añitos pero me ha seguido y dice: "mira la abuela". Este año con el programa no he podido ir a verle, pero este verano viene a Benicarló.

Tu marido estará encantado de volver a tenerte en casa. ¿Es el mayor fan de tu cocina?

-A Juan le encanta todo lo que hago, todo le gusta. Y si a veces hay algo que no le acaba de gustar le digo que lo he visto por televisión y que es lo último y se lo come. En la cocina le engaño como quiero.

¿Cocina él alguna vez?

-No, no sabe ni encender la vitrocerámica y tampoco quiere aprender. Pero él pone la mesa con todo detalle, las copas, las flores, las velas. Cuando yo llego al mediodía de estar con mis amigas él ha puesto la mesa y está haciendo la siesta esperándome. Entonces comemos.

¿Cocinas mejor que antes de irte?

-En 'MasterChef' he aprendido mucho, pero yo soy una mujer tradicional y no he cambiado. Sigo con mis arroces, que me encantan, con mi cocina mediterránea y con mis alcachofas. La cocina es mi hobby.

Y me han dicho que también eres aficionada a seguir la actualidad del corazón.

-Sí que sigo vuestra revista, pero no soy fan de nadie. Me encanta y me interesa la vida de Ana Belén, porque tiene mi edad y me gusta como es. Siempre pienso qué maja, qué bien se conserva. También me gustan Carmen Posadas o Nieves Álvarez.

¿Para cuál de ellas te gustaría cocinar?

-Me encantaría que viniera Ana Belén a mi casa, le haría una  paella fantástica y a Víctor Manuel también. Sí, sí les haría una paella que no veas.

Confiésanos, queda ya poco, ¿sigues queriendo que gane Juan Manuel?

-Sí, por encima de todo quiero que gane Juan Manuel, si no gana no pasa nada. Pero si yo tuviera a mi hijo ahí a mí me gustaría que ganara mi hijo y yo como a Juan Manuel lo consideraba como un hijo, postizo pero como un hijo, pues quiero que gane él. Aunque Eva también es una tía muy competente.

Noticias relacionadas

Loading...