Las imágenes filtradas menos comentadas

¿Por qué tan poco interés por las fotos de Kim Kardashian desnuda?

¿Y tú qué opinas?

Kim Kardashian, el extremo
Instagram

24 de septiembre de 2014, 18:00

¿Quién no se ha hecho, alguna vez, una foto desnudo con el teléfono móvil? No hace falta que respondan, daremos por bueno cualquier gesto. Los famosos selfies delante del espejo ya no son patrimonio de las 'chonis'. Ahora todo el mundo aprovecha la intimidad del cuarto de baño -o de cualquier sitio con un espejo de cuerpo entero- para quitarse toda la ropa y fotografiarse en las posturas más sensuales. Pero tengan cuidado, lo que ustedes piensan que no va a ver la luz, puede acabar recorriendo las redes sociales como la pólvora. Debido a la pericia -y mala fe- de algunos informáticos y a la aparente facilidad de inmiscuirse en la intimidad ajena, decenas de famosas han visto como sus instantáneas más íntimas acababan expuestas a la opinión pública. Y ya se sabe, todo lo que huele a sexo y celebrities se convierte en un fenómeno global.

 

Este #CelebGate al que nos hemos enfrentado desde hace varias semanas no para de generar noticias. Tras las primeras reacciones de las celebrities afectadas y el inicio de la investigación por parte del FBI, el mundo volvía a revolucionarse con una segunda remesa de filtraciones de famosas, entre las que se encontraban las actrices Amber Heard y Vanessa Hudgens y la socialité Kim Kardashian. No obstante, el interés despertado por estas nuevas incursiones caía en picado. ¿Nos hemos cansado de fotos de matiz sexual? ¿El gancho de las famosas desnudas ha perdido fuerza? ¿O es que las fotos sin ropa de Kim Kardashian ya no interesan a nadie? En comparación con el revuelo que causaron las de Jennifer Lawrence, las de la mujer de Kanye West han pasado muy desapercibidas -mientras que la actriz generó más de 600.000 tweets diarios por sus fotos, la socialité no llegó ni a los 100.000, según fuentes de Twitter-, pero, ¿por qué? ¿Cuál es el motivo de esta indiferencia? Tenemos varias teorías:

 

1ª. Ya nadie quiere ver a Kim Kardashian ni en pintura. La exposición mediática de Kim Kardashian es tan brutal que, posiblemente, no quede nadie en el planeta que no la conozca. Ya no solo son sus varias temporadas de realities, sino que la socialité ha posado para todas las revistas, ha asistido a todas las fiestas y ha acudido a todos los platós de televisión. Y no contenta con ello, acumula seguidores en su Instagram y se deja fotografiar en los perfiles de los demás -como en el de su amigo, el diseñador Riccardo Tisci-. ¿Cuánta información puede soportar la sociedad sobre Kim Kardashian? ¿La filtración de sus fotos ha sido la gota que ha colmado el vaso? Puede ser.

 

2ª. El público se ha cansado de los selfies. El número de celebrities que han sido víctimas de estas filtraciones masivas supera el centenar. No queda nadie en Hollywood que no haya sufrido la invasión de los hackers en sus propias carnes y puede que los potenciales curiosos ya hayan satisfecho todas sus ganas de ver selfies eróticos. Tras una primera remesa, el público ha perdido el interés y ya no quiere saber nada de las nuevas filtraciones. O al menos, no de todas, porque ya saben que lo poco gusta y lo mucho cansa. ¿Hay un límite de selfies que puede apreciar el ojo humano?

 

3ª. No hay nadie que pueda con Jennifer Lawrence. Sin duda alguna, Jennifer Lawrence es la mujer del momento. No hay película en la que aparezca que no se convierta en un éxito de taquilla y, claro, esto hace que el interés hacia su persona se incremente de forma exponencial. ¿Qué les faltaba a los americanos para disfrutar de su nueva novia? Pues unas fotos subidas de tono. El boom del #Celebgate ha sido, básicamente, el boom de Jennifer Lawrence. Y contra eso no puede luchar nadie, ni Kim Kardashian.

 

4ª. Se ha desnudado tantas veces que no queda ningún misterio. Pero la razón que resulta más verosímil es que Kim ya no tiene nada más que enseñar. Contando que su fama se debe a un vídeo erótico, que ha posado desnuda para diversas publicaciones, entre las que destaca Playboy, y que en su propio reality tampoco tiene mucho problema para quitarse la ropa -aunque luego se pixele para su emisión-, el público ya lo ha visto todo sobre Kim Kardashian. De hecho, seguro que se conocen mejor la anatomía de la socialité que la suya propia. Entonces, ¿a quién le interesan unas nuevas fotos? Pues a nadie. De hecho, Kim debería quedarse tranquila con esto. Total, ella misma es la que enseña todos sus movimientos. No hay mejor defensa que el ataque -¿o es al revés?-, así que si no quieren filtraciones, sean generosos con sus selfies. El mundo se lo agradecerá.

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