Se defiende de las acusaciones de plagio

Paula Echevarría: "No soy una it girl"

¿Y tú qué opinas?

Paula Echevarría
Pedro Pernía

5 de febrero de 2014, 12:41

Niega que sea una it girl. Se ríe de quién se lo dice y hasta le da un poco de rabia. “Yo soy actriz. Yo me visto para mi vida, no me visto para un blog”. A punto de estrenar Galerías Velvet y de volver a rodar nuevos capítulos, Paula Echevarría no sólo es conocida por sus trabajos en cine y televisión, por la publicidad de Pantene o por ser la mujer de David Bustamente, Paula escribe un blog, que es referencia para cientos de chicas, y también es un icono estético. Crea tendencia. Sin embargo, hay quien dice por ahí que lo de Paula no es algo casual, que su estilo no es propio, es más, que copia ademanes, poses, instantáneas y looks completos de blogeras internacionales. Y si no fuera poco enfrentarse a estos rumores que la ponen en tela de juicio, vuelven los que apuntan un distanciamiento en la pareja. De todo habló con LECTURAS durante la presentación de un nuevo producto de la firma capilar de la que es imagen.

Lo tuyo con Bustamente es…

Una historia de amor, con mucho cariño, años y dedicación. Y ahí estamos los dos regando todos los días un poquito ese jardín.

¿Cómo lo hacéis? ¿Con mimos?

Uy, David es muy muy mimoso. Demanda muchos mimos. Yo… no tanto. Pero al final se los tengo que dar a él porque él los demanda. David es como que necesita que estén pendientes de él. Yo soy más independiente. Voy más a mi bola. David es de “ven aquí y siéntate conmigo”, “No vayas a eso y quédate aquí”.

Es un poco empalagoso…

Sí, empalagoso, a lo mejor, pero en el buen sentido de la palabra. Cuando eres como yo que vas a tu bola, que pasas de todo, es necesario encontrarte con alguien, con una persona, que esté más encima, que te centre.

Oye, ¿y por qué viajáis tanto a Londres?

Me encanta Londres. Es mi ciudad favorita. Nueva York, la de David. Cuando terminé de estudiar, un curso de azafata de vuelo, estuve un año allí, trabajando en lo que pude, en tiendas de ropa, aprendiendo el idioma… Y la tengo mucho cariño. Estuve en el 99, creo, con veintipocos y no sé, cuando tienes una ciudad tan bonita, que conoces tan bien, cerca, en la que hay tantas cosas que ver...

¡Y que comprar!

Sí, que comprar. Es muy fácil ir. Y tenía muchas ganas de ir con mi hija y con mis padres porque hablé tantas veces con ellos de allí, ellos hicieron tanto esfuerzo por mandarme allí, porque yo aprendiera, les conté tantas cosas de mi experiencia, que sentía que era una asignatura pendiente, que tenía que llevarles un día.

Y así también David y tú supongo escapáis de la rutina del día a día, de los peligros del matrimonio...

Ay sí, que el matrimonio está lleno de peligros (risas).

La rutina dicen que es uno...

Nosotros en cambio no tenemos rutina. David podría estar viniendo a casa un día de cada cinco cuando está de gira a estar en casa desde julio sin salir como ahora. Yo tan pronto estar con él como tener que salir a rodar una temporada. En realidad nuestra vida es de todo menos rutinaria.

¿De donde salen los rumores de separación entre vosotros?

Eso quisiera saber yo. Pero, mira, esos rumores se caen por su propio peso. Con el tiempo todos ven que seguimos juntos. Y si discutimos en casa, nadie está en mi casa para saber si lo hacemos o no. Pero esto es como el juego del teléfono escacharrado, que de una cosa que puedo decir a cuando se cuenta por ahí se ha distorsionado, se ha tergiversado, llega tarde… Lo nuestro es una vida muy normal. Yo voy a trabajar y vuelvo a casa. David va a trabajar y vuelve a casa.

A alguien le debe molestar tanta normalidad, ¿no?

No sé. Quizás sea el hecho de que como no damos ningún escándalo gordo ni nada por el estilo que seamos aburridos para ciertas personas.

Entonces la llama del amor sigue encendida. ¿Cómo hacéis para mantenerla? ¿Viajando como me contabas?

No hay trucos. Y viajando no, porque si no te llevas bien en casa, lo llevas claro. El desamor es una cosa que está presente y lo que tienes que pensar es en que no te toque. Tú tienes que estar bien y también mirar por la familia, por la unión, por el encontrar tiempos juntos. Ese es el alimento. Y si eso molesta, yo no sé por qué.

Hablando de esas cosas que se dicen, aseguran que copias tu estilo...

Me lo acaban de contar. Yo no había visto esas críticas. Pero yo no he visto ninguna copia entre lo que yo me pongo y las chicas a las que dicen que copio. Un abrigo de Zara no lo tenemos solo dos chicas.

Entonces, ¿es fruto de la casualidad?

No, no es premeditado. Lo mío al menos no, lo que están diciendo por ahí, ahí no sé si es o no premeditado. Yo soy actriz. soy una actriz que tiene un blog, un blog que no es de moda. Eso lo han denominado así, pero no.

Ya, pero tú en tu blog te fotografías con looks, ¿no?

Pero porque gusta. Al final una hace lo que la gente demanda.

¿Este tema te enfada?

Es que yo no soy blogger. Lo digo siempre. El otro día me decían “cómo es que dices que te ríes cuando te llaman it girl?”. Pero cómo no me va a dar la risa. Yo soy una tía normal. Una actriz que se levanta a las 5 de la mañana, que sale de su casa a las 6 y si ese día tocan botas de pelo, leggins y una sudadera es porque toca. Y si voy a un evento y tocan unos tacones y un vestidito, pues toca. Yo me visto para lo que toca en mi vida. No me visto para un blog. Yo no salgo con un fotógrafo profesional a buscar una localización y con un vestuario del tipo de no llevo medias a 5 grados y tacones. Esa no es mi vida. Eso no soy yo. Mi blog es 'Sígueme la Pista'. Mi día a día. Que un día tengo un making de fotos, que otro he encontrado una camiseta monísima para Daniela, otro una crema para mí que es la pera… Pero la mayoría de días, porque yo no me dedico a esto profesionalmente, y porque no tengo tiempo y no puedo estar escribiendo post maravillosos, cuelgo fotos de mis looks que llevo. Ya está. Pero también es la ley de la oferta y la demanda. Las chicas, mis seguidoras, quiren ver mis looks. Me dicen "porfa, cuelga tu foto en tal fiesta", "cuelga lo que llevabas tal día"… Y tú te adaptas también a lo que la gente te pide.

¿Nada de it girl?

Nada. Yo nunca me he considerado una. Además, ¿qué es una it girl? Todo está inventado. Los bloggers se preparan sus looks, sus conjuntos, yo no tengo tiempo.

Imagino que la crítica subyacente es que serías una creadora de tendencia pero sin arriesgar.

Es que yo no tengo que arriesgar con mis looks. Es que yo me visto para vivir. Y si voy con mi hija a hacer la compra de la mano, no puedo arriesgar.

Pero arriesgando o no, el blog, tu estilo te reporta beneficios, ¿no?

Yo no cobro por el blog. Yo cobro por las series que hago. Por ser la imagen de la marca. Lo que escribo lo hago prácticamente gratis. Pero es una cuestión de que me guste hacerlos y de que la gente quiera que yo cuelgue mis cosas.

¿Y la serie?

La serie estupenda. De estreno y de grabación. Todo junto. Super bien. A tope.

¿Y ya tienes comprador para tu casa?

Al final no la vendo. Hemos decidido cambiar de chip y reformarla porque en estos tiempos no se vende, la gente te ofrece la mitad de lo que vale y no es momento. Además, Daniela ha crecido y ya no se quiere ir. Ni de la casa, ni de su cole ni de sus amiguitos. Es lo más inteligente.

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