hace balance de sus 35 años de profesión

Nina: "Deseo saber envejecer con mis arrugas"

La primera directora de la academia de ‘OT’, nos habla de Amaia, la revelación de ‘OT 2017’. "Es talento en estado puro", dice

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Nina 05. Llenando los teatros

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Nina 04. En forma

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Nina 01. Diversificándose

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Nina 03. El hombre de su vida

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Nina. Primera directora de la Academia

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Nina 02. Fan de 'OT 2017'

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Nina 06. Elogios para Noemí Galera

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Amaia ot. De otro planeta

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Entrevistas a famosos Cantantes famosos OT Operación Triunfo

10 de enero de 2018, 16:29 | Actualizado a

Ha cumplido 51 años y aunque confiesa que se quedaría en ellos “un buen rato” Nina, la flamante primera directora de la academia de ‘Operación Triunfo’, mira al futuro ilusionada. Por el momento las cosas no podrían ir mejor. En el amor, su pareja, Toni, le regala a diario serenidad, y siente muy cerca y con fuerza el cariño de su madre, a la que adora. En lo profesional triunfa en el teatro de La Latina de Madrid con el musical ‘Casi normales’ en el que da vida a Diana, una madre con trastorno bipolar. Un trabajo intenso que la llena. De Toni, de su madre, de Diana y por supuesto, de la última edición de ‘OT’, que no ha querido perderse, habla sincera en Lecturas.

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Desde el 15 de diciembre llenando La Latina con ‘Casi normales’, una obra que ya desde su estreno en Broadway han definido como un musical valiente que va directo al corazón.

’Casi normales’ habla de temas nada habituales en un musical. La muerte, el dolor y cómo nos enfrentamos a él cuando perdemos a un ser querido o la incapacidad del ser humano de gestionar las adversidades, afrontarlas y aceptarlas. Y todo eso contado con sencillez, verdad e incluso sentido del humor. Durante dos horas, desde el escenario se escuchan carcajadas pero te aseguro que se escuchan también llantos. Es un musical que te sacude. Al salir del teatro, el público no para de dar las gracias por “hacerme sentir vivo”.

¿Crees que el tema que trata, el de las enfermedades mentales, es algo que nos toca a todos de cerca?

Sí, por supuesto. Y aunque no tengamos ningún caso cercano o conocido, todos debemos contribuir a desterrar el estigma que incomprensiblemente aún acompaña a las personas que sufren un trastorno mental. En ese sentido, me enorgullece que sea el teatro musical el género cultural que se haya atrevido a hablar de ello sin complejos, con solvencia, sinceridad, ternura y respeto.

¿Cómo es la respuesta del público?

Después de ‘¡Mamma mía!’ pensé que nunca más volvería a ver una platea en pie aplaudiendo. Me equivoqué. Impresiona ver noche tras noche al público en pie, con un gesto inequívoco en sus aplausos que denota un “gracias por hacer esto en un escenario”.

¿Crees que un musical puede ser terapéutico?

‘Casi normales’ es sin duda terapéutico para cualquiera de nosotros excepto, a mi entender, para las personas que sufren trastorno bipolar. Aunque ya me he encontrado con más de un caso de alguien afectado que ha ido a verlo y se ha ido llorando y dando las gracias por haber podido ver esto. Pero la verdad es que los psiquiatras no lo recomiendan.

¿Qué significa ser ‘normal’ hoy en día para ti?

Ser quién quiero ser. Vivir la vida como me apetece. Levantarme cada día con la certeza de que hago lo que quiero hacer. Ser capaz de aceptar y admitir mis defectos y carencias y, sobre todo, reírme de ello.

Has dicho en alguna ocasión que la gente sale del teatro con ganas de seguir luchando. ¿Qué es lo que hace seguir luchando a Nina?

La vida ha sido muy generosa conmigo, de modo que más que luchar me ha bastado simplemente trabajar en lo que me apasiona. Además, tengo salud, algo esencial para ser feliz. Una pareja extraordinaria y una madre que acaba de cumplir 80 años y está ‘¡on fire!’ ¡Tiene menos arrugas que yo! Me alimento de los retos y el esfuerzo para conseguirlos. Eso me da vida. Me alienta estudiar, crecer, prepararme para hacer cada vez mejor lo que hago. Ser más precisa, más sutil en mi trabajo. Eso me llena. Me hace feliz. No significa ninguna lucha. Al contrario. Lo vivo como un regalo. Y no puedo hacer otra cosa que dar gracias constantemente por tanto.

¿Has aprendido de tu madre?

Mi madre me ha enseñado algo sencillo pero fundamental en la vida: hacer las cosas bien hechas. Llevo en los genes su exigencia y su rigor y me alegro de ello, porque sin estos valores es complicado hacer este oficio. Uno debe aspirar siempre a la excelencia, ya sea para coser un botón o para subirse a un escenario.

¿Es ella tu ejemplo a seguir?

Mi madre, además de un ejemplo, es mi puntal. Nada de cuanto he hecho hubiera sido posible sin su apoyo y su amor incondicionales. Es una mujer fuerte, con carácter, que subió sola a sus tres hijas y se desvivió por ellas. Es la persona más importante en mi vida.

Has pasado ya la barrera de los 50, has cumplido 51, ¿cómo te sientes?

¡Uf! Me siento bien porque físicamente estoy en forma pero me cuesta quitar el ojo a la pendiente que se avecina. Es una mezcla extraña. De un lado, no cambiaría por nada el bienestar, la paz y la sabiduría de los 51. Por otro, francamente, me quedaría en ellos un buen rato. Pero parece ser que no es posible. Deseo saber envejecer con mis arrugas y cultivar la belleza interior que te da una alimentación sana, el ejercicio físico y la actividad mental e intelectual.

¿Te quedan sueños por cumplir?

Mis sueños se van cumpliendo año tras año y, por lo pronto, en pocas semanas veré realizado el más importante, quizás, de mi vida. En este 2018 doy inicio a mi trayectoria como profesora en la Universitat Oberta de Catalunya. La misma universidad donde estudié y en la que ahora impartiré la asignatura de Educación Vocal en el grado de Logopedia.

¿Te preocupa el paso de los años?

Más que preocuparme me ocupo de llegar físicamente bien a la vejez. Cada vez me cuido más porque el cuerpo me pide que así lo haga. No tiene secreto: cuidar la alimentación, nadar cada día 45 minutos, caminar una hora diaria, dormir mucho y bien, y tomártelo todo con sentido del humor.

¿Sigue siendo el amor el motor de tu vida?

El amor es la energía que mueve al mundo. Sin amor estamos perdidos.

¿Cuál es la mayor locura que has hecho por amor?

¡Aquello que hacemos por amor no son locuras!

Pero, ¿qué estarías dispuesta a hacer?

Todo cuanto hiciera feliz a mi pareja y a mí. Cuando conocí a Toni pensé que mi vida se trasladaría a Mallorca [él es de la isla balear]. Finalmente no fue así y nos quedamos en Barcelona, pero me habría ido sin pensarlo dos veces para estar a su lado. Aunque eso de locura tiene poco, es de lo más cuerdo.

¿Qué ha supuesto tener a Toni a tu lado 15 años?

Cuando alguien lo es todo para ti en la vida, cuesta definir con palabras los sentimientos. Él disfruta viéndome en el escenario. Sabe que ese es mi lugar y me apoya en todo. “Si tú estás bien, yo estoy bien”, me dice siempre. Vivimos mucho tiempo separados pero eso no impide que nos sintamos siempre muy cerca.

¿Crees que sin él no hubieras logrado lo que has logrado?

Sin duda. En el aspecto personal a él le debo la serenidad y la paz que siento y la capacidad de relativizar y de ponerle sentido del humor a todo. Esos aspectos me han ayudado en los últimos años a afrontar retos profesionales importantes para los cuales hay que estar personalmente preparado si no quieres perder los nervios y la salud. Combino mi actividad artística con la docente y la empresarial, y si hoy soy capaz de hacerlo es gracias a lo que de él he aprendido en estos años.

Quince años hace justo también de una de las etapas que más te marcó profesionalmente, ‘Operación Triunfo’. ¿Estás siguiendo esta última edición?

Por supuesto y me parece maravillosa. Han conseguido recobrar el espíritu y la esencia de ‘OT’. Han sabido encontrar no solo buenas voces sino la autenticidad de unos concursantes que, sin duda, provoca que millones de personas nos enganchemos al programa.

¿Te habría gustado volver a ser la directora?

No me lo propusieron pero me hubiera encantado. Volver a TVE significaba regresar al canal que vio nacer el formato y lo cuidó como se merecía. Pero a la vez me alegro de que el programa se haya renovado. Los cambios siempre son positivos. Noemí es fantástica. Nadie mejor que ella para dirigir la academia. Como profesional es exigente y tierna a la vez. Y tiene un sentido del humor y una excelencia al trabajar que hace fácil lo difícil.

En la primera edición surgió la pareja Bisbal-Chenoa y en esta Alfred-Amaia. ¿Crees que el hecho de que se formen parejas en la academia puede ser negativo?

No. En absoluto. Y me parece hermoso cómo lo llevan y que no se escondan. No tienen por qué hacerlo. Es hermoso verles y además hacen muy buena pareja.

¿Qué opinas de Amaia?

Amaia es de otro planeta. Es talento en estado puro. Está por encima de ‘OT’. Si es capaz de coger las riendas de su carrera llegará muy alto. Se lo deseo de todo corazón.

¿Aceptarías regresar en una próxima edición?

Por supuesto. Amo ‘OT’.

Este 2018 celebras tus 35 años de carrera. ¿Satisfecha?

Profundamente satisfecha. Ni en el mejor de los sueños hubiera imaginado todo cuanto me ha ocurrido en la vida.

¿Qué cambiarías?

-Nada. Ni siquiera los malos momentos, que los ha habido. Gracias a esos momentos soy la mujer que soy, fuerte, segura y con las cosas claras. Es probable que no siempre sepa lo que quiero, pero en todo momento sé muy bien lo que no quiero.

Mira hacia delante. ¿Qué ves?

-Vivo con la certeza de que lo mejor está por venir. Tengo muchos proyectos y los vivo como una niña pequeña que disfruta descubriendo el mundo. Quizá lo viva así porque sé que me queda poco tiempo en el escenario. El día que el cuerpo y la voz no estén en la forma óptima necesaria para hacer ocho funciones semanales, no subiré a un escenario. Al público no hay que hacerle sufrir, sino disfrutar.

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