Máxima, primera reina de una generación de princesas sin sangre azul

Máxima, reina de Holanda

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Máxima, con su padre

1 / 20Máxima, con su padre

Jorge Zorreguieta fue secretario de Agricultura y Ganadería desde 1979 hasta 1981, en plena dictadura argentina de Jorge Videla. Aquí, Máxima, con diez años, acompañando a su padre a una feria rural cerca de Buenos Aires.

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Una boda por amor

2 / 20Una boda por amor

El 2 de febrero de 2002, Máxima se convertía en princesa de Holanda al casarse con el heredero a la corona, el príncipe Guillermo Alejandro de Orange. Máxima estaba radiante con un diseño de Valentino.

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Primer paseo como princesa

3 / 20Primer paseo como princesa

La pareja de recién casados recorrió las calles de Amsterdam en una espectacular calesa dorada. Máxima tenía entonces 30 años y Guillermo, 35.

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En la boda de Marta Luisa de Noruega

4 / 20En la boda de Marta Luisa de Noruega

Máxima y Guillermo, apenas tres meses después de su boda, asistieron al enlace matrimonial de Marta Luisa de Noruega y Ari Behn. En la imagen, la pareja a su llegada al ayuntamiento de Trondheim, donde se celebró la fiesta previa a la boda.

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De gala

5 / 20De gala

A Máxima le encantan los sombreros y los tocados. En esta ocasión, la vemos en 2007, en la solemne apertura del Parlamento holandés, con un original sombrero.

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Sus tres princesitas

6 / 20Sus tres princesitas

Máxima y Guillermo han tenido tres hijas: Amelia, heredera al trono, nacida el 7 de diciembre de 2003; Alexia, nacida el 26 de junio de 2005; y Ariana, que nació el 10 de abril de 2007.

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Apoyo a las artes

7 / 20Apoyo a las artes

Máxima se ganó a los holandeses desde el primer momento. Aquí la vemos en 2008 en la reapertura de un teatro en el distrito de Haarlem.

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Fue una profesional de las finanzas

8 / 20Fue una profesional de las finanzas

Antes de su boda con Guillermo, la reina Máxima trabajó en Nueva York y Bruselas en diversas entidades financieras. Por su experiencia en este campo, Máxima fue una de las asesoras de la ONU en el apartado de los microcréditos.

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Con Beatriz de Holanda

9 / 20Con Beatriz de Holanda

Para Máxima el ejemplo de la princesa Beatriz ha sido fundamental. Aquí vemos a los actuales reyes cuando aún eran príncipes, en una visita de Estado a Omán, en enero de 2012, con la entonces reina Beatriz.

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Innata elegancia

10 / 20Innata elegancia

Máxima siempre destaca por su elegancia. En la cena de gala previa a la boda de Guillermo de Luxemburgo y Stéphanie de Lannoy, en octubre de 2012, lució un espectacular traje en granate y plata, con un chal que simulaba un pompón de tul, de Jan Taminiau.

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Boda en Luxemburgo

11 / 20Boda en Luxemburgo

El tocado de plumas que lució en la ceremonia religiosa del enlace de Guillermo de Luxemburgo llamó mucho la atención.

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Un matrimonio deportista

12 / 20Un matrimonio deportista

Máxima y Guillermo, durante unas vacaciones invernales en la estación austríaca de Lech, en febrero de 2011.

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Premios Erasmus

13 / 20Premios Erasmus

Los reyes Guillermo y Máxima asisten, en noviembre de 2012, a la ceremonia de entrega de los premios que concede la Erasmianum Foundation, institución que preside el rey y que reconoce a aquellas personas o entidades que aportan una contribución relevante a la construcción de Europa.

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Una reina del siglo XXI

14 / 20Una reina del siglo XXI

La imagen de Máxima es la de una mujer profesional, moderna y cercana, atributos imprescindibles para una soberana de este siglo.

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Holandesa y argentina

15 / 20Holandesa y argentina

Máxima. con sus tres hijas, en verano de 2012. La reina de Holanda quiere que las niñas conozcan sus orígenes y, además de holandés e inglés, aprenden castellano. Por este motivo, Máxima contrató en 2009 una niñera argentina.

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Siempre con los 'orange'

16 / 20Siempre con los 'orange'

La familia al completo anima a los deportistas holandeses durante la celebración de los Juegos Olímpicos de Londres, en julio de 2012.

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Apertura del Parlamento

17 / 20Apertura del Parlamento

Máxima desciende de la carroza real, ayudada por su marido, el día de la apertura del Parlamento de Holanda, en octubre de 2012.

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La pareja perfecta

18 / 20La pareja perfecta

Guillermo de Orange, que de soltero había recibido muchas críticas por su comportamiento un tanto frívolo, encontró en Máxima a su media naranja. Aquí les vemos durante unas vacaciones en Villa Angostura, Argentina, en diciembre de 2012.

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Solidaria

19 / 20Solidaria

En una de sus últimas apariciones como princesa, en marzo de 2013, Máxima acompañó a Guillermo en el Día del Voluntariado y no dudó en calzarse los zapatos y jugar una partida a los bolos en un centro de acogida para personas sin hogar, en Utrech.

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Casas Reales Coronación Holanda Coronación de Máxima

28 de febrero de 2013, 12:16

Máxima es la primera reina del siglo XXI. La economista argentina que enamoró al heredero holandés se convirtió en reina consorte desde el 30 de abril de 2013, día elegido por la reina Beatriz para pasar el trono a su primogénito Guillermo Alejandro de Orange-Nassau.

El lunes 28 de enero, tres días antes de su 75 cumpleaños, Beatriz de Holanda anunció su abdicación, una decisión que ya tomó su madre, la reina Juliana, en 1980, y su abuela, la reina Guillermina, en 1948. La monarquía holandesa se renueva dando paso a la nueva generación representada por los actuales príncipes herederos Guillermo y Máxima.

Una pareja muy popular

El príncipe Guillermo, nacido el 27 de abril de 1967, será el primero, entre sus homólogos europeos de su generación, en alcanzar el trono y lo hará de la mano de su reina, la economista argentina, nacida el 17 de mayo de 1971, que conquistó su corazón y el de todos los holandeses. La popularidad de la pareja no ha hecho más que crecer desde que se anunció su compromiso matrimonial en 2001. Habían pasado dos años desde su primer encuentro que tuvo lugar en España. Sevilla tuvo que ser, como diría la canción, donde en plena feria de abril, al son de las sevillanas, el influjo de la luna y el aroma del azahar, Guillermo encontró a Máxima. La joven economista argentina, que trabajaba en Nueva York, acudió a la capital andaluza invitada por una amiga española que también había invitado al heredero holandés. Guillermo se había enamorado de Sevilla, a donde acudió en 1995 para asistir a la boda de la infanta Elena con Jaime de Marichalar y había prometido volver.

Amor a primera vista

Lo hizo unos años más tarde y allí estaba Máxima, con su alegría desbordante y una presencia impactante. Fue, según confesaron, amor a primera vista. Tras los días de miel en Sevilla, el príncipe holandés viajó en varias ocasiones a Nueva York para ver a su amada y juntos, también, se refugiaron en Argentina en donde fueron descubiertos. El noviazgo, como todos los reales, se desarrolló en secreto y con no pocas dificultades. Máxima tardó en tomar la decisión de dejar su vida e independencia para convertirse en princesa, pero cuentan que el príncipe Guillermo lo tuvo claro desde el principio.

Cuando llegó el momento, la reina Beatriz, cuyo marido Claus von Amsberg atravesaba una depresión que marcó su vida, no pudo negarse a la felicidad de su hijo pero había un problema: el padre de Máxima había sido ministro en el gobierno del dictador argentino Jorge Videla. La reina Beatriz sabía por propia experiencia que la sociedad holandesa, implacable con los regimenes totalitarios, había rechazado, en principio, su boda con Von Amsberg quien, en su adolescencia había pertenecido a las juventudes hitlerianas y no se equivocaba con la reacción que tendrían con su futura nuera. Holanda cuestionó a Máxima, no por ella misma, sino por el papel de su padre y hasta el parlamento holandés pidió a la aspirante a princesa que se apartara de su padre y rechazara formalmente el régimen de Videla. Fue el primer sacrificio de la futura reina de Holanda y, al hacerlo, se ganó para siempre el cariño de los ciudadanos.

Máxima lució espléndida en su boda, celebrada en Amsterdam el 2 de febrero de 2002, pero tuvo que renunciar a la presencia de su padre, declarada ‘persona non grata’, y también a la de su madre, que se quedó con su marido en Londres, desde donde vieron la boda por televisión. En la ceremonia de la boda sonó un bandoneón que interpretó ‘Adios noninno’, una composición que Astor Piazzola dedicó a su padre. Máxima lloró por la ausencia del suyo, pero desde ese día no ha dejado de sonreír, ganándose el cariño de los holandeses. Su simpatía, su dedicación, su rápido aprendizaje del holandés y su proximidad a la todavía reina, han convertido a la princesa Máxima en la favorita de los holandeses, que ya han olvidado el pecado de su padre.

Amalia, la heredera

La pareja ha tenido tres niñas, Amalia, Alexia y Ariana, con quienes, una vez al año, viajan a Argentina y a quien Máxima les habla en castellano. La presencia de Máxima en las cortes europeas es siempre impactante, con una presencia rotunda. Sus modelos no dejan indiferente pero, aunque en ocasiones es excesiva, no importa. Máxima cae bien, su naturalidad desarma y su alegría contagia. Máxima ya era una reina antes de que su príncipe llegara al trono.

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