'Mi casa es la tuya'

Malú confiesa cómo fue la vez que estuvo al borde de la muerte

La cantante acudió a la casa sevillana de Bertín Osborne y confesó uno de los episodios más complicados de su vida

Malú
Malú confiesa cómo fue la vez que estuvo al borde de la muerte

31 de mayo de 2016, 12:21

Era 2008 y Malú estaba en plena gira por toda España. Presentaba ‘Desafío’, y solo tenía tenía 26 años. Se comía el mundo pero una dolencia estuvo a punto de acabar con ella. Se lo contó a Bertín en ‘En mi casa es la tuya’, donde lo visitó en su domicilio sevillano (sí, el que cuenta con la parra más famosa del mundo entero).

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Me reventó la vesícula de sopetón, sin tener un problema de nada. Tenía por delante la tira de conciertos, pero un día amanecí con muchísimo dolor. Me ingresaron en Alicante”. Así arrancaba el episodio que casi le cuesta la vida a la artista, que pasó toda su infancia creyendo que Alejandro Sanz era su primo. Aunque los médicos la sometieron a múltiples exploraciones y pruebas, no daban con el origen de su malestar, “tenía la sensación de que me apagaba”. “Un día vieron que había mucho líquido y se dieron cuenta de que era la vesícula”. La operación era de urgencia. Se la tenían que extirpar cuanto antes, o, efectivamente, su vida podía estar en riesgo sin haber cumplido todavía los 30 años.

Lo que más pena le dio fue que tuvieron que suspender parte de la gira en agosto. El médico le dijo que tardaría unos 50 días para estar recuperada, pero ella, testaruda y profesional, no podía pasarse todos esos días sin actuar. “Trabajamos con un gran equipo, no podía tenerlos parados todo ese tiempo”, así que a los 30 regresó a los escenarios. “Tenía una gran responsabilidad”.

Y precisamente esa sensación de tremenda responsabilidad es lo que la ha convertido en una de las solistas de más éxito. “Vengo de una saga muy exigente y muchas veces no te deja disfrutar de lo que haces. Lo mío es horroroso, me muero antes de subir a un escenario, a mi tío le pasaba igual”. Esa entrega total hace que, a veces, saque su lado más cortante. “Tengo genio, pero solo me enfado con cosas que tiene que ver con mi trabajo, luego soy la más dócil y menos ‘enfadica’ del mundo”, descubrió a Bertín.

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