Tras la misa, todos se marcharon a un restaurante donde continuó el recuerdo

Los amigos de María Pineda se visten de blanco para homenajearla en su funeral

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Emilio González y María no pudieron casarse. La pareja iba a convertirse en matrimonio cuatro días después de la fecha en la que falleció Pineda
La iglesia del Cristo de Medinaceli, del que María era muy devota, se engalanó para su último adiós. Flores blancas y una preciosa foto de ella presidieron el altar
Makoke, una de las amigas íntimas de María, llevó el total look blanco de cabeza a los pies.
Estefanía Luyk estaba muy unida a la modelo. Fue una de las amigas que más ha sentido la marcha de María
Emilio González recibió el cariño de todos
Ángel Nieto, con camisa blanca, a su salida de la iglesia
Raquel Meroño y su marido. Los dos eran grandes amigos de María
Isabel Gemio a su llegada al templo
Arantxa de Benito y Sandra Ibarra, las dos amigas no podían perderse este homenaje hecho con tanto amor a Pineda
Ana Obregón no se quiso perder este atípico pero emocionantísimo funeral
Las hermanas Salazar, a su llegada a la misa destacaron la afinidad que las unía con la granadina
Norma Duval, a la salida de la misa funeral, dijo que María "había sido una luchadora"
Francine Gálvez con una de las flores que llenaron la iglesia

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24 de abril de 2015, 10:14

El funeral por el alma de María Pineda tuvo más de reunión de amigos que quedan para recordar con alegría a una persona que ya no está, que de misa triste por un difunto. Su chico, Emilio González, quería que la modelo fuera homenajeada por sus seres más queridos en lo que sirvió de celebración para rememorar lo especial que fue Pineda. Por eso no hubo lutos rigurosos, sino looks blancos, como era ella, atuendos llenos de luz y energía que trasmitían lo que ella fue en vida.

La cita tuvo lugar en la iglesia del Cristo de Medinaceli, del que ella era devota y al que visitaba siempre que estaba en Madrid. Con el altar presidido por flores blancas y un enorme y precioso retrato de María. Durante la misa ha sonado la salve rociera, como a ella le habría gustado, y su pareja ha recibido decenas de muestras de apoyo.

Tras la liturgia, los amigos de María se trasladaron a un restaurante para seguir con el homenaje a su amiga. Tenía que ser un funeral alegre, como lo era ella, y así han querido honrarla. Disfrutando unos ‘margaritas’, su cóctel favorito, a la salud de la modelo, brindando por haber tenido la suerte de haberla conocido y echándola de menos con la misma valentía y fuerza que ella demostró toda su vida. María no habría deseado que su funeral hubiese sido de otro modo.

Por Conchi Álvarez de Cienfuegos

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