Tras la misa, todos se marcharon a un restaurante donde continuó el recuerdo

Los amigos de María Pineda se visten de blanco para homenajearla en su funeral

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24 de abril de 2015, 10:14

El funeral por el alma de María Pineda tuvo más de reunión de amigos que quedan para recordar con alegría a una persona que ya no está, que de misa triste por un difunto. Su chico, Emilio González, quería que la modelo fuera homenajeada por sus seres más queridos en lo que sirvió de celebración para rememorar lo especial que fue Pineda. Por eso no hubo lutos rigurosos, sino looks blancos, como era ella, atuendos llenos de luz y energía que trasmitían lo que ella fue en vida.

La cita tuvo lugar en la iglesia del Cristo de Medinaceli, del que ella era devota y al que visitaba siempre que estaba en Madrid. Con el altar presidido por flores blancas y un enorme y precioso retrato de María. Durante la misa ha sonado la salve rociera, como a ella le habría gustado, y su pareja ha recibido decenas de muestras de apoyo.

Tras la liturgia, los amigos de María se trasladaron a un restaurante para seguir con el homenaje a su amiga. Tenía que ser un funeral alegre, como lo era ella, y así han querido honrarla. Disfrutando unos ‘margaritas’, su cóctel favorito, a la salud de la modelo, brindando por haber tenido la suerte de haberla conocido y echándola de menos con la misma valentía y fuerza que ella demostró toda su vida. María no habría deseado que su funeral hubiese sido de otro modo.

Por Conchi Álvarez de Cienfuegos