En sus memorias

Lluís Homar confiesa que fue "un infierno" rodar con Almodóvar

Se une a la larga lista de damnificados por el director manchego

Pedro Almodóvar
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Lluis Homar. Lluis Homar: "Fue un infierno rodar con Almodóvar"

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Carmen Maura y Almodóvar. Carmen Maura, una musa al borde de un ataque de nervios

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Victoria Abril y Almodóvar. Victoria Abril, de 'Átame' a 'Contrátame'

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Jorge Sanz. Jorge Sanz: "No divertí lo suficiente a Pedro"

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Gael Garcia Bernal. Gael Garcia Bernal: valió la pena

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Emma Suarez Adrian Ugarte Almodovar. Emma Suarez, por el favor de un director

1 de junio de 2017, 13:15

¿Quien no ha querido ser alguna vez una chica –o chico– Almodóvar? Muchos lo han deseado pero pocos lo han conseguido, porque trabajar con nuestro director más internacional es un sueño que solo está al alcance de unos pocos.

Compartir créditos con Pedro, sin embargo, tiene un precio que, según se ha confirmado a lo largo de sus más de veinte películas, a veces se paga caro. El nivel de exigencia del director que en ocasiones sobrepasa lo obsesivo, es algo que no todos los actores están preparados para sobrellevar y superar y, en muchas ocasiones, los deseos y órdenes de Almodóvar han provocado que sus musas y musos pasen de tocar el cielo a sollozar en el infierno, como fue el caso de Carmen Maura, Victoria Abril, Jorge Sanz o Emma Suárez.

La última víctima de nuestro Pedro ha sido Lluís Homar, que ha dedicado un extenso capítulo en sus memorias a su trabajo con el oscarizado director de ‘Volver’. Homar se puso a las órdenes de Pedro en dos ocasiones: en ‘La mala educación’ y en ‘Los abrazos rotos’. Si bien durante el rodaje de la primera el actor reconoce haber vivido una relación “idílica” con el director –Almodóvar llegó a hacer campaña para que Homar ganara el Goya ese año– según relata en ‘Ahora empieza a todo’, la cosa se torció hasta niveles insospechados con su papel de protagonista en ‘Los abrazos rotos’.

En la película Lluís Homar daba vida a Mateo Blanco, un escritor invidente. Un papel que se empezó a preparar cuatro meses antes de que empezara el rodaje. "Tenía mucho miedo de no estar a la altura y cuando comenzó el rodaje, todo se fue complicando. Yo me sentía cohibido, paralizado, sin saber por dónde tirar. Todo era no", recuerda el actor en su libro, que confiesa haber acabado llorando abrazado al director y suplicándole que le ayudara a dar al personaje el tono que Almodóvar le exigía.

La situación se volvió tan insostenible para Homar que confiesa que tenía que tomar Váliums para superar la ansiedad que le provocaba poner un pie en el set y enfrentarse a Pedro. El trauma que le ha quedado es tal, que aun hoy, cuando escucha el grito de “¡Acción!” empieza a sudar frío. La cuerda entre el director y el actor se tensó tanto que Homar asegura que Pedro le hizo el vacío durante la promoción de la película, llegando a no incluirlo entre el cásting de actores cuando empezó la rueda de preguntas durante una rueda de prensa.

El actor asegura que ha llegado a perdonarle: “Ahora lo que quiero es dejar espacio a la pena, porque todo fue como fue y no de otra manera, y mi relación con Almodóvar es la que es. Estos batacazos te hacen crecer. Sólo supe hacer una cosa, sufrir, pero en vez de recordar los malos momentos en los que la personalidad avasalladora de algunas personas me atrapó y me convirtió en un ser dependiente, ahora le puedo dar la vuelta y ser yo quien apueste por mí mismo”.

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