Hablamos con Concha Velasco

"He sido todo lo que hay que ser en cada momento"

¿Y tú qué opinas?

Concha Velasco

11 de octubre de 2013, 12:09

Goya de Honor en la pasada edición, Concha Velasco recibió ayer un cálido homenaje en la Barcelona que tanto la quiere y donde ella ha pasado media vida. La actriz vallisoletana recibía el cariño del director de la Filmoteca de Catalunya, Esteve Riambau, y de decenas de admiradores que se acercaron para felicitarla por sus más de 60 años de carrera.

En vísperas de celebrar, orgullosísima, su 74 aniversario, Concha confiesa que es una mujer tremendamente feliz. Superado su divorcio de Paco Marsó y la muerte del que fuera su marido durante casi 30 años, la actriz ni se plantea que entre otro hombre en su vida. Ella solo tiene ojos para Samuel, su único nieto.

Concha, recibes premios a mansalva.

- Sí, pero fíjate que este, que es un premio de acercamiento entre la Academia del Cine de Catalunya y la Academia del Cine de Madrid, a mí me hace muchísima ilusión. Lo han recibido todos los grandes que han recibido el Goya de Honor y yo estoy contentísima. Es un premio importantísimo para mí como persona y como actriz. Porque me he pasado la mitad de mi vida en Barcelona y siento mucho que ahora no venimos tanto a trabajar aquí. Este premio es doblemente agradable para mí.

El próximo 22 de octubre te dan un premio en Valladolid.

- Sí, con Pepe Sacristán, ‘Homenaje al Cine Español’. Yo creo que me dan tantos premios porque los agradezco hasta con vestidos nuevos, peinado nuevo. Yo vengo de estrella, no a pasar desapercibida. Todos los premios son importantes y los tengo puestos en mi casa.

Estás de gira con ‘Hécuba’, que es una madre que llora la muerte de sus hijos. ¿Qué personaje tan difícil, no?

- Me cuesta mucho hacer un personaje tan tremendo como ‘Hécuba’, la obra termina con el cadáver de los dos hijos pequeños muertos. Hécuba tenía once hijos y murieron todos. Solo le queda Casandra, que se va con Agamenón. Por los dos pequeños exige justicia y, al no recibirla, se convierte en la gran vengadora.

Gracias a Dios tú tienes una vida mucho más feliz y te debes de sentir privilegiada.

- Yo creo que soy una mujer privilegiada. Hoy leía en el periódico que cada vez somos menos felices y a mí me da vergüenza decir que yo soy muy feliz en este momento.

¿A pesar de todo lo pasado?

- Sí, porque yo soy una mujer que vive al día. Soy rencorosa, pero lucho. Tengo una disciplina tremenda como actriz y como mujer, y me he dado cuenta que el rencor no conduce a nada. ¡Ya me desahogo yo con mis personajes!

¡Y 60 años de profesión a tus espaldas! Pocos lo pueden decir.

- ¿Solo? Yo creo que me quitan años (ríe). El día 29 de noviembre cumpliré 74 años.

¿Parte de esa felicidad te la genera tu nieto Samuel?

- Samuel es la bomba. El motor de mi vida es, por delante de todo, el presente. Y el presente es Samuel. Le he enseñado una cosa y le grabé en video. Es un kamikaze, pero es muy tímido. Le he enseñado a ser especialista: le doy un “puñetazo” y él se gira, lo hace maravillosamente.

¿Eres la típica abuela consentidora y malcriadora?

-  Sí, yo he sido todo lo que hay que ser en cada momento, soy de libro: hija fantástica, esposa también, a la española (ríe), y ahora soy abuela. Yo he sido siempre de manual, estupenda. Y ahora, como abuela, soy la gran consentidora.

A tu sobrina, Manuela Velasco, le dabas consejos. Ahora que las cosas le van tan bien, ¿le pides consejos tú a ella?

- Mi hermano Manolo y yo vivimos juntos, puerta con puerta. Llamo a la puerta y les hago un monólogo de lo que me ha pasado. Mis hijos viven en la acera de enfrente. Pero hemos llegado a la conclusión de que no nos damos consejos ni vamos a ningún sitio juntos, porque Concha Velasco es muy pesada.

A veces tener a la familia demasiado cerca es complicado.

-  No, no, yo soy muy de familia. Juntos pero no revueltos, cada uno en su casa. El cepillo de dientes no hay que compartirlo.

Como te vean entrar en tu casa con algún maromo…

-  No, de maromos nada. He llegado a vivir tan bien conmigo misma, me lo paso tan bien. No me veo compartiendo la vida con nadie, ¡por Dios, qué horror!

 ¿Por qué?

- Porque los de mi edad son muy viejos. A mí me gusta Brad Pitt. Cada vez que voy a los grandes almacenes a comprar siempre me quedo delante de la foto del anuncio que hizo para Chanel y mi nieto me dice “mira, tu novio, abuelo”. Cada vez que lo ve en una película, dice “es tu novio”.

Tendremos que escribir a ‘Hay una cosa que te quiero decir’.

- Eso, a ver si me lo traen.

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