El amigo íntimo de Tamara Falcó nos abre su corazón

Enrique Solís: "Se decía de mí que era gay. Tampoco creo que tenga que aclararlo"

¿Y tú qué opinas?

Enrique Solís

17 de octubre de 2014, 12:11

Por LUIS NEMOLATO

 

Es un niño. No es que sea infantil, pero sí que desprende un candor que te lleva inexorablemente a hablarle en diminutivo. Enriquito. Y aunque den ganas de cuidarlo y protegerlo como si fuera Marco de los Apeninos a los Andes, que no te engañe, es parte de su encanto, porque para nada es un niño desvalido. Recién cumplidos los 21 montó su empresa y hoy, tres años después, ya tiene una cadena de hoteles. Enrique Solís es un lince. Estudió en París y Nueva York Bussiness International, pero también se ha arrojado, sin darse mucha cuenta, a los lobos. O quizás sí y los mantiene a raya como Dios le da a entender y no es una frase hecha. Hace un año competía en la IV edición de la Challenge Land Rover, en un discreto segundo plano. En la V, en cambio, era protagonista. A veces, a su pesar. Otras, con la vanidad del niño que ha hecho el dibujo más bonito. En estos 12 meses, abrió hotel en Madrid y apareció en el papel cuché no ya como hijo de Carmen Tello, sino como novio de Tamara Falcó. Él desmiente que tengan una relación sentimental. Dice que son buenos amigos, pero porque no ha surgido la llama, no por nada que tenga que ver con su condición sexual. Es guapo oficial e icono gay, pero de ambas cosas, quiere mantenerse al margen.

 

Enrique, no esté stenso que ya estás hecho a las entrevistas…

Sí, ya llevo un maratón muy bueno…

 

Pero lo llevas bien, ¿no?

Bueno, lo llevo. Me cuesta muchas veces verme ahí (señalando un montón de revistas)

 

¿Por qué?

Porque no soy eso. Básicamente, porque no esperaba que mi vida fuera a ir por ahí, pero debido a diversas circunstancias salió así y tengo que aceptar ese reto que me ofrece la vida, un reto del que tengo que estar orgulloso si es por mis éxitos profesionales…

 

Te conocí hace un año y, de entonces a esta parte, han pasado muchas cosas. Tanto antes como ahora, se sabe poco de ti. ¿Quién es Enrique Solís?

Es una persona que viene de una familia de Sevilla, de una familia conservadora, para el que la vida no iba a tomar este rumbo pero que, por diversos temas y a mis ganas siempre de probar cosas para poder hablar de ellas con propiedad, se convierte en alguien de conocimiento público, aunque todavía le cueste hacerse a la idea. Jo, yo soy una persona muy sencilla, muy natural. Mis virtudes son esas. Si gano es por simpatía, mi empatía y mi cercanía.

 

Hablas del rumbo de tu vida con lo joven que eres… ¿le dabas muchas vueltas a lo que querías ser?

No, no había pensado ni proyectado mi vida, simplemente, quería tener una carrera y trabajar con las cosas que me gustaran.

 

¿Qué estudiaste?

International Bussines entre Madrid, París y Nueva York.

 

Pero el foco de la prensa era algo natural en tu vida. Tu madre es Carmen Tello.

Pensaba más en un segundo plano para mí. En pasar más desapercibido. Lo de mi madre me pillaba de lejos. Sí, lo tenía en casa, pero siempre decía “eso le toca a mi madre, no a mí”. Pero no pasa nada. Intento llevarlo bien, para lo bueno y para lo malo. Si gusto como soy, genial. Aunque cueste creerlo, soy una persona bastante profunda y  sensible.

 

A mí no me cuesta. Leo lo que escribes en tu Instagram

(risas) Es verdad. Es que pienso mucho las cosas. No soy nada frívolo. Mi cabeza ahora está en trabajar mucho y llevar para adelante la empresa para ganarme la vida.

 

Hablabas de tu familia conservadora, ¿esa rectitud la aprendiste en casa?

La educación que me han dado mis padres ha sido muy correcta. Con muchos valores. Personalmente, por lo que he vivido y me han enseñado, soy así, bastante diferente al resto. Me desmarco un poco. Siempre me han dicho que parezco mayor tanto en mentalidad como en apariencia física. Que he crecido antes de tiempo. Yo creo que no tengo una mentalidad correspondiente a mi edad. Supongo que será por quien he tratado, por lo que he viajado solo, porque me eché a la batalla de la calle muy pronto.

 

¿Te dijeron que había que ganarse las habichuelas?

Fue así porque lo dije yo. Quería verme solo ante el mundo. Quería ir de la mano de mí mismo.

 

¿Pesa tu apellido? ¿Tu familia? ¿Tu casa? ¿Sevilla?

Evidentemente tiene sus pros y sus desventajas. Por un lado, tengo que ser un agradecido por la vida que tengo. No me puedo quejar de nada. Y cuando me quejo pienso que soy un gilipollas, sobre todo, cuando hay tanta gente que vive en peores situaciones. Cuando estoy jodido, tengo que pensar en quien no puede cubrir sus necesidades fisiológicas para darme cuenta de todo lo que tengo. Todo eso se lo agradezco a mi familia… Las desventajas están en que mucha gente va a por ti. Y no sabes si te quiere a ti o otra cosa. Y las críticas. Hay quien se cree que vives en un mundo fácil y que todo es 'yupy'. Y no.

 

¿Has vivido situaciones duras?

Duras no. Todo lo que vives son experiencias y todas, de una manera o otra, son formas de aprender. Yo estoy super contento. No puedo decir que haya tenido una vida dura. He tenido decepciones sí, claro. Mis padre se divorciaron cuando era pequeño… Pero eso te hace madurar.

 

¿Tienes buena relación con tu padre?

Buenísima. Tanto como con mi madre. Y también es buena entre los hermanos y entre ellos mismo. Cuando hay respeto y educación…

 

¿Tu educación ha sido muy recta?

Sí. Lo justo y necesario. Creo que tampoco se han pasado.

 

Y con Curro Romero, ¿cómo  ha sido tu relación?

Súper bien. Lo quiero muchísimo. Ha sido como un segundo padre para mí, totalmente. Feliz porque he visto a mi madre muy feliz con él.

 

No obstante, tú has saltado al circo mediático cuando se dijo que eras novio de Tamara Falcó. ¿Qué hay de cierto en todo eso? Habéis jugado al despiste…

(risas) Con Tamara surgió todo de repente. Nos conocimos un día y…

 

¿Os conocisteis en la pasada Challenge de Land Rover?

Realmente fue en Marbella, en Porcelanosa. Nos presentamos y ya. Es verdad que la siguiente vez que la ví fue en la Challenge y congeniamos más. Pero ella hacía su vida y yo la mía. Fue a raíz de la inauguración de mi hotel en Madri. Ella, muy amable, vino, y fue cuando nos empezamos a ver más. Ella se reía mucho conmigo, porque yo soy muy natural, como te digo… Y otro día fue a Sevilla a una conferencia, yo estaba en la boda de mi hermano, también vino y… Por diversas circunstancias, la verdad, es que desde entonces estamos muy unidos. Suena a película ¿a que sí? Hay una amistad muy grande. Yo la tengo mucho cariño y mucho afecto.

 

Pero no tenéis una relación sentimental…

No, una relación sentimental, no.

 

¿Por ahora?

Bueno, yo creo que la posibilidad existe. A día de hoy solo pienso en Tamara como mi amiga porque mi prioridad es el trabajo. Que ojalá encontrara una persona de la que me enamorara y me hiciera feliz…

 

¿Peeeero?

Peeeero (risas) con Tamara vivo al día. Pensamos en que estamos bien juntos, pero solo como amigos. Yo no te digo que no pueda pasar algo, pero no lo sé. A día de hoy yo estoy muy bien con ella. Congeniamos. Tamara encuentra en mí algo que no encuentra en nadie. Somos sinceros, espontáneos. Hay, sobre todo, naturalidad. Quizás porque Tamara tampoco ha tenido cerca de sí mucha naturalidad… Al final, las cosas más sencillas son las que más valoras.

 

¿Tamara te gusta?

A ver… (risas) Evidentemente es guapa. La considero bastante atractiva. Inteligente. Si no me aportara nada y fuera vacía no estaría con ella. Yo creo que nos parecemos, que hemos vivido situaciones parecidos.

 

¿Cómo te gustan las chicas?

(risas) Soy bastante complicado. Exijo mucho y ahora mismo… Quiero que me den mi espacio y que también estén ahí. Eso es complicado. Las mujeres me tienen que saber llevar. Soy bastante sencillo, pido lo básico, pero me tienen que aprender a entender bien.

 

No te van los compromisos…

Qué va. No tengo miedo al compromiso, pero a día de hoy soy joven y voy conociendo y tratando a las mujeres al día. Yo esto bien con una chica un día y si quiero repetir, repito y si quiero volver a repetir es que, al final, hay algo.

 

¿No crees en el amor a primera vista? ¿En esa pasión que arrebata?

Soy pasional. Que te apetezca ver a alguien: eso habla por sí solo. Si yo veo a una niña veinte días seguidos es que no me interesa nadie más y mi prioridad es ella…

 

¿Y eso hoy día no te pasa?

No podría dar a una mujer todo lo que una mujer necesita. Sería egoísta por mi parte. Y yo quiero ser justo. Prometer algo a una niña que sabes que no vas a cumplir y que ella lo pase mal, se ilusione y tú no se lo des, no me parece bien…. Hoy estoy super bien. No sé si pasará algo, pero simplemente…

 

¿Has vuelto a Tamara?

(risas) Sí. El futuro, el tiempo, nos dirá si queda como amistad o si surge algo más.

 

Hay que aprovechar que eres el guapo oficial, ¿no?

(risas) Ah ¿si? Preferiría convertirme en un empresario de éxito oficial.

 

También.

Me queda mucho por recorrer… Pero ¿sabes? Me han nombrado entre los hombres más elegantes del año. Eso me gusta.

 

Y que seas un icono gay, ¿qué? ¿Te hace gracia?

Gracia no me hace, pero, bueno, lo respeto. El desarrollo mental mío me hace respetar todo. Siempre que me respeten a mí, yo respeto.

 

¿Desarrollo mental tuyo?

Esto no se lo he dicho a nadie, pero sabes que cuando surgió lo de Tamara empezó a haber un rumor de que eso no tenía razón de ser, de que era falso, de que era imposible… Porque se decía por ahí que yo era gay.

 

Hombre, te mentiría si te dijera que ese rumor no me había llegado… Y… ¿no?

Tampoco creo que tenga que aclararlo… ¿no? Y tampoco podría ser porque yo tengo un entorno muy conservador, casi casi homófobo… Yo quizás si no hubiera salido nunca de él nunca, a lo mejor, yo también pensaría así, pero no…

 

Sabes que precisamente por eso, por ese entorno, el rumor partía de que tú, siendo hipotéticamente gay, no habrías salido del armario por miedo y que Tamara sería la tapadera. Esa era la hipótesis

No lo había pensando nunca así….

 

¿Pero te incomoda que crean que eres gay?

No. Solo me incomodo cuando algún chico me mira de esa manera con la que algunos hombres miran a las niñas, ¿sabes como te digo?

 

Porque tu no miras así…

Noooo. Mira, me ocurrió el otro día que una niña me entró y me dijo que yo, así de educado, de elegante, de bien vestido… claro, que solo podía ser gay... (risas)

 

Y ¿qué pasó?

Que estuve con ella (risas).

 

Entendido. O sea, ¿que del favor gay prefieres mantenerte al margen?

Totalmente, sí.

 

Que te digan elegante y no icono.

Prefiero elegante (risas).

 

¿Tienes algún referente estético o profesional?

La verdad es que no lo sé. Hay mucha gente que me ha parecido profesionalmente interesante. Steve Jobs, Bill Gates… Gente que con una mínima empresa construye grandes colosos, pero también creo que en las pequeñas personas, todo el mundo te aporta algo. Luego, cada uno es como es. Y estéticamente, tampoco sigo a nadie. Voy adquiriendo el estilo que me gusta. Veo mucho, leo mucho y voy haciéndome mi composición… Ahora he lanzado una línea de corbatas y pajaritas de seda.

 

Y todo con 24 años… ¿Como te ves con 50?

No me veo.

 

¿Y eso?

Yo solo me veo dando un siguiente paso. Que los hoteles estén estables, por ejemplo. Y lo siguiente sería casarme, crear una familia… Pero queda mucho y yo soy muy imprevisible.

 

Hay quien dice que para crecer hay que visualizarse con una meta cumplida.

La mía sería montar un hotel fuera de España e irme a vivir fuera una temporada. Un sueño alcanzable.

 

 

 

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