Repasamos su vida como abuelo de la Reina en imágenes

Don Francisco Rocasolano, un abuelo entrañable

Su simpatía y cercanía hicieron que fuera muy querido por todos

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00213478 O. Foto oficial con la Familia Real

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00202543 O. Con su familia política

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AG-DSC 0122. En la boda de Felipe y Letizia

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Complicidad con su nieta

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00233579 O. Los abuelos de las reinas también brindan

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00232933 O. Comprando 'el cuponcito de la Once'

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francisco rocasolano. Siempre con una sonrisa

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K-K106855o06. Con su hija, Paloma Rocasolano y su mujer

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Problemas de salud

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00233551 O. Amables con los medios

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TL-PE-0017548. Con su mujer Enriqueta

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TL-PE-0027738. Siempre a su lado

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JJI-FUNERAL001. En el funeral de Érika Ortiz

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PER-PPV 08. Las dos hermanas permanecieron juntas

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JJI-FUNERAL009. La Familia Real les apoyó en todo momento

28 de julio de 2015, 12:13

Fuera cual fuera la pregunta o la circunstancia, era raro no ver a don Francisco Rocasolano atender a los medios con una sonrisa y gran amabilidad. El abuelo de la Reina siempre supo estar en su sitio y comprendió cuál era el lugar de su nieta y, en consecuencia, el que también debía ser el de su familia.

Esa sonrisa se ha apagado. Don Francisco falleció la madrugada del domingo en el Hospital Clínico de Salamanca a los 98 años después de pasar varios días ingresado por problemas respiratorios.

El abuelo materno de la Reina iba a ser trasladado a Madrid en la madrugada del domingo en una UVI móvil pero su estado de salud, bastante precario ya en aquel momento, empeoró sensiblemente y el traslado no se consideró oportuno. Don Francisco no superó la medianoche.

Hoy todo el mundo recuerda a ese taxista entrañable, hijo de un albañil y nacido en el barrio de la Prosperidad de Madrid de buen humor perenne. Combatió en el bando durante la Guerra Civil y se casó con Enriqueta, la abuela de la Reina, en 1950. Ella era viuda y tenía una hija, Otilia. Poco podía imaginar el matrimonio Rocasolano que una de sus hijas daría a luz años después a la futura reina de España.

Como cualquier familia humilde, los Rocasolano trabajaron y en cuanto ahorraron un poco compraron una segunda residencia en Torrevieja para pasar los veranos en familia. Allí veraneron durante años con sus nietas, Letizia, Erika y Telma.

Como el resto de la familia, don Francisco tuvo que lidiar con los medios y la exposición permanente desde que su nieta anunciara el compromiso oficial con el Príncipe Felipe. Desde entonces supo llevarlo mejor que otros miembros del clan, aunque no debió ser nada fácil en momentos de gran tristeza como fue durante la muerte y el entierro de Érika Ortiz, la hermana de Doña Letizia y al fallecer su mujer, Enriqueta, más tarde en 2008 a los 90 años.

No son momentos fáciles para la Reina, pero seguro que en ellos, más que nunca, encontrará el apoyo de una familia que ha aprendido a navegar a la fuerza contra las contrariedades de la vida.

 

 

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