contra la estigmatización

Derribamos todos los prejuicios contra Samanta Villar y su polémica maternidad

La periodista ha concedido una entrevista en la que dice que no es más feliz desde que es madre

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Samanta Villar

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Samanta Villar nos narra cómo fue su doble embarazo. Samanta Villar nos narró cómo fue su doble embarazo

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Derribamos todos los prejuicios contra Samanta Villar y su polémica maternidad. Feminista

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Samanta Villar mostrará su embarazo en un nuevo docureality. Estigmatizada

Conchi Álvarez de Cienfuegos

@conchiacl

2 de febrero de 2017, 14:05

Esta semana, con permiso de Isabel Pantoja, su supuesta entrevista ‘blanca’ con más dardos envenenados que una cerbatana, y la contestación de Jorge Javier, la protagonista de la polémica está siendo Samanta Villar. Las declaraciones que la periodista hizo sobre su maternidad, haciendo balance tras haber dado a luz los mellizos Violeta y Damián el abril pasado parecen haber escocido. Y ahí es donde me preocupo.

Me preocupa que una mujer no pueda expresar libremente cómo se siente. Me preocupa y mucho. Samanta no puede decir que sus hijos la agotan, que, para ella (siempre bajo su punto de vista) tenerlos no ha sido un viaje al país de la piruleta como tantas veces la sociedad le había hecho creer. Que estos primeros meses de maternidad han sido más difíciles que cualquier trabajo y que está deseando regresar al “light” es decir, a retomar su profesión. ¿Dónde veis ahí lo malo?

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Actualmente, la catalana está promocionando su libro ‘Madre hay más que una’ en donde habla sin tapujos de las donaciones de óvulos y esperma en España. El texto denuncia que no haya ningún registro que evite que una misma persona done más de seis veces (lo legalmente permitido para evitar la cosanguinidad), siendo esto un verdadero riesgo para las futuras generaciones. Durante la promoción, ha concedido una entrevista a la agencia Efe que ha sido ampliamente recogida por otros medios. De ella, se han destacado los titulares más polémicos: "Tener hijos es perder calidad de vida", "Yo no soy más feliz ahora de lo que era antes" o “es mejo ser tía”. Pero se pasa por alto declaraciones tan importantes como estas otras: "Abandonemos ya esta idea de que la maternidad es el último escalón en la pirámide de felicidad de una mujer" o “Hay un relato único de la maternidad como un estado idílico, que no coincide con la realidad y estigmatiza a las mujeres", y esta frase final contiene la clave para explicar por qué existe polémica en sus palabras.

Estigmatizar lo hacemos casi sin darnos cuenta, como quien critica y se dispensa diciendo que solo está 'comentando la situación'. En redes he leído toda clase de opiniones acusándola de que es una egoísta, que solo piensa ella o que no tiene la madurez suficiente para traer un hijo al mundo. Bueno, dos hijos para ser más exacta (el doble de trabajo para todo aquel que lo haya olvidado), que se pasa por alto en los comentarios. Con estas críticas solo conseguimos volver a hacer sentir culpable a la mujer porque no se adecua al estereotipo impuesto desde hace siglos por la sociedad: la fémina dulce, solícita, sensible y entregada a su familia. ¿Por qué quedarnos con un prototipo cuando es mucho mejor la diversidad? ¿Por qué solo puede ser válida una forma de pensamiento? Penalizar los sentimientos de Samanta no es mejor que el que señala con el dedo a esos dos hombres que van de la mano o tuerce el gesto si ve a dos chicas besándose en el metro. ¿Y qué me decís del peso? ¡Ahí he dado en hueso! Se nos llena la boca a la hora de hablar de belleza en todos los tamaños, lanzaremos una mirada inquisidora a quien ose criticar el peso de nuestro amigo, apoyaremos mil campañas 'body positive'... Si no existe un único patrón de belleza, ¿cómo va a existir un único patrón para los sentimientos?

Me parece una falta de respeto absoluta no dejar que Villar se exprese libremente. Criticar lo que siente en estos momentos. Condenarla por expresarse, por aportar lo que a ella le ha parecido esta experiencia. Y muchos dirán que para hablar de lo duro que es ser madre no hacía falta un libro, pero las estanterías están llenas de ellos. Y también escritos por padres. El periodista Frank Blanco tiene dos sobre esto, ‘Cómo ser padre primerizo y no morir en el intento’, y volvió de nuevo sobre el tema con ‘Padre con un par: ¿Cómo sobrevivir al segundo hijo?’. Jamás leí nada criticándole sus quejas. Y no nos desviemos del tema, pues el texto de Samanta versa, sobre todo, de las donaciones de óvulos y esperma, ya que ella ha podido ser madre gracias a los óvulos de otra mujer, de ahí el título. Pero esto ha sido pasado por alto.

Samanta habló de estigmatización y no tenía ni idea de la polvareda que iban a levantar sus palabras, pero no se equivocaba. Sus declaraciones han servido para reforzar lo que ya sospechaba: que, por mucho que digan, a la mujer todavía le queda un largo camino para poder opinar con libertad.

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