En el estreno de 'Ocho apellidos catalanes' en Barcelona

Dani Rovira: "En este país hay mucho humor pero sobra mucha mala leche"

El actor reconoce que el y Clara se relajaron con sus declaraciones sobre la fama en 'El Hormiguero' pero que no se arrepienten

Dani Rovira en el estreno de 'Ocho apellidos catalanes'.

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Cine español

20 de noviembre de 2015, 15:21

En 2014, Dani Rovira y Clara Lago se convirtieron en la pareja de moda gracias a la película ‘Ocho apellidos vascos', la más taquillera de la historia de nuestro país. Una comedia romántica que les unió también fuera de las pantallas. Ahora, han vuelto con ‘Ocho apellidos catalanes’, la segunda parte de la historia de Rafa y Amaia, que según el protagonista “es todavía más romántica”.

El jueves pasado, Dani (35) y Clara (25) estrenaban la cinta en Barcelona, después de haberlo hecho el miércoles en Madrid. Un estreno en el que también estaban sus compañeros en la película, Karra Elejalde –acompañado por su hija, Ainara- Carmen Machi, Berto Romero y el director Emilio Martínez-Lázaro. Muy sonrientes y con ganas de ver cómo recibían el filme en Cataluña, los actores posaban ante los fotógrafos y, más relajados que en Madrid, a Dani y Clara se les escapaba algún gesto de complicidad.

Para Dani Rovira, ‘Ocho apellidos vascos’ es muy especial pues fue su primera película con la que, además, recibió el reconocimiento del público y de la crítica. Un filme que le ha hecho probar las mieles del éxito, pero también el peor lado de la fama. Esto mismo reconocía junto a Clara Lago en el programa ‘El Hormiguero’, donde aseguraban que era difícil para ellos vivir el día a día con normalidad por lo que habían dejado de hacerse fotografías con los fans que les paraban por la calle. Unas palabras por las que han recibido críticas en las redes sociales. En Barcelona, el actor malagueño habló de este tema, pidiendo que la gente se pusiera un poco en su lugar. También aseguró ser un hombre muy romántico, amante de los pequeños detalles, a quien le gusta sorprender.

Hoy presentáis ‘Ocho apellidos catalanes’ en Barcelona. ¿Qué expectativas tenéis? ¿Va a gustar en Cataluña?
Y yo creo que sí. Porque ‘Ocho apellidos catalanes’ tiene la misma esencia que ‘Ocho apellidos vascos’ solo que ahora el contexto es diferente y han entrado a jugar al campo personajes nuevos, pero va a divertir. Sí, va a gustar.

Y ahora, tal y como está el tema político en Cataluña, ¿os preocupa un poco que la gente pueda malinterpretar algunas bromas?
No, en absoluto. Yo creo que cuando se hace una comedia romántica, naíf, blanca, con buena intención, con buen rollo y cuando no se quiere ofender, no se ofende. Nadie se ha preguntado ni en la primera ni en la segunda si los andaluces nos podríamos ofender y en esta segunda hay una virgen que se cae. Y en Andalucía hay mucha gente que es muy sensible con este tipo de cosas, y quizá para un andaluz es tan importante que una virgen se caiga como para un catalán la independencia. Cada uno tiene su propio sentir, nosotros no nos vamos a meter con eso, nosotros vamos a hacer comedia. Es un bálsamo y seas catalán o seas vasco, esta película lo que va hacer es divertir, y emocionar porque esta segunda es más romántica, más bonita.

¿Te vas a poner romántico en la película?
Sí, es una historia mucho más redonda, se reparte muchísimo la comedia. Es muy bonita, muy romántica.

Y tú Dani, ¿eres romántico?
Yo soy muy romántico. Yo en mi cabeza escucho violines todo el rato, eso me preocupa (ríe).

¿Qué gestos tienes para ser romántico?
El romanticismo lo tengo concebido un poco hacia todo el mundo a quien quiero. Creo que el romanticismo se basa en los pequeños detalles, pero no solo del momento, si no en tener cierta escucha y conocer a una persona lo suficiente como para luego poder sorprenderla. Y que te digan: "¿Pero cómo sabes que me gusta esto?" Y decir: "Porque aquella vez que me taladrabas la cabeza te escuché". Y luego a los dos meses la sorprendes con eso. A mí me gusta eso, los pequeños detalles. Es bonito regalar una cosa muy mínima como una notita en un cajón o debajo de la almohada que diga “Te quiero”. Hay que ser romántico. Odiar gasta mucha energía y amar es mejor, se multiplica todo exponencialmente en positivo.

¿Y cuál es el último detalle romántico que has tenido?
Soy muy de poner mensajitos en el vaho de los espejos. Esas cosas dan vidilla.

Tú eres siempre muy sincero…
Sí, es que mentir cansa, que luego te tienes que acordar de lo que has dicho, así que es mejor decir lo que uno piensa y ya está.

Pero en el caso de vuestra entrevista en ‘El Hormiguero’, os ha pasado factura el haber sido tan sinceros.
Es verdad que después de dos semanas de promoción nos relajamos un poquito justo en el programa de prime time, pero bueno, lo único que pasó es que nos sinceramos. No me siento culpable por decir que realmente ahora muchas veces es un ‘coñazo’ salir a la calle porque es verdad. Yo le tengo mucho cariño a la gente, a los que me han seguido de toda la vida, pero también la gente tiene que entender que esa es mi vida profesional y luego hay una vida personal. Y hay una línea muy delgada que muchas veces no se sabe distinguir. A lo mejor sí que alguna vez he negado una foto pero nunca he negado la palabra a nadie, ni un beso. Creo que se sacan mucho las cosas de quicio. No hubo mala intención. Quizá no usamos las palabras correctas, pero no hemos matado a nadie, lo único que decimos es que es complicado ahora estar en nuestro pellejo en el día a día. Pero somos súper afortunados, claro que sí. No me parece justo que por ser sincero en los medios de comunicación toda tu educación, tus valores, tu recorrido, tu bondad y tu carrera artística se ponga en tela de juicio, me parece un poco triste la verdad.

¿Falta humor en este país?
Hay mucho humor pero sobra mucha mala leche. La gente está muy crispada y eso se nota. En fin, tendremos que ir con más cuidado.

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