Se han casado en secreto

Cristina Camacho, la nueva (y discretísima) mujer del expiloto Sete Gibernau

La pareja ha pasado por el altar en una boda rodeada de misterio, tanto como el que despierta la desconocida esposa del piloto

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Sete Gibernau Cristina Camacho. Una boda repleta de misterio

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Sete Gibernau Fernando Verdasco. Ni un rostro conocido

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Sete Gibernau. Un romance discreto

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Sete Gibernau Esther Cañadas. Segundo matrimonio

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18 de julio de 2017, 10:52

Parece imposible en los tiempos que corren pero sí, todavía hay famosos que consiguen despistar a la prensa y celebrar sus eventos sin que nadie se entere. Incluso en pleno verano y en zonas repletas de paparazzis. ¡Ellos sí que saben! Este ha sido el caso del expiloto Sete Gibernau, que se ha casado en secreto con su ya flamante esposa, Cristina Camacho. Aunque si de la boda ha trascendido poca cosa, menos sabemos aún de la propia Cristina. Desde luego, cuánto misterio...

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Tal y como informa Vanitatis, la pareja se dio el 'sí, quiero' el pasado lunes en la finca que el piloto tiene en Vulpellac, en el Empordà, ante la presencia de sus familiares y amigos más íntimos. Nada de celebrities ni rostros conocidos, y eso que Gibernau fue, durante mucho tiempo, una presencia más que habitual en la crónica social. Pero eso ocurrió antes de que Cristina Camacho llegase a su vida. Ahora, el piloto ha decidido sentar la cabeza y alejarse de los focos, que tantos quebraderos le han ocasionado en el pasado.

De la joven sabemos muy poca cosa, más allá de que les separan dieciocho años -él tiene 44, ella 26-. Ni siquiera muchos de los amigos del novio, según relata Vanitatis, eran capaces de decir algo de la novia. Todo un cambio de patrón respecto a otras exparejas que le hemos conocido al piloto. Basta echar la vista atrás para recordar el mediático romance que vivió con la modelo Esther Cañadas, con quién llegó a casarse en 2007. Eso sí, el matrimonio duró un año escaso y contó con rumores de distanciamiento casi desde el principio.

Esta boda llega en un momento personal complicado para Gibernau. Sobre la cabeza del piloto pende una acusación por dos delitos fiscales que podrían llevarle a una condena de dos años y medio de cárcel. Según la Abogacía del Estado, podría haber simulado su domicilio en Suiza durante el año 2006 con el objetivo de evadir impuestos -el erario público cifra en 774.000 euros la cuantía que podría haber defraudado-. Con todo, la causa fue archivada en fase de instrucción -y reabierta posteriormente- y la Fiscalía pide la absolución del piloto.

Seguro que la boda ha supuesto un pequeño respiro de felicidad en un año tan complicado. Ojalá todo les vaya estupendamente y disfruten del amor. Ay, ¡cómo nos gustan las bodas! Aunque, lo reconocemos, tanto secretismo nos deja con ganas de más...

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