"Me veo más mona que hace cuatro meses"

Caritina Goyanes asegura que ha perdido 20 kilos con la hipnosis

¿Y tú qué opinas?

Caritina Goyanes
Pedro Pernía

29 de mayo de 2014, 10:11

La primera sesión de hipnosis la recibió hace cuatro meses y Caritina Goyanes asegura que ya ha adelgazado 20 kilos. Está en perder otros 20 porque asegura que cuando se está en un determinado peso, para que se note, hay que perder. Ha probado 7000 dietas, pero ésta, la de la hipnobanda, es la primera con la que ha perdido las ganas de comer. De hecho, con ella se rompe el concepto de las cinco comidas al día. Ella, como máximo máximo, come dos y porque bueno, tiene que comer porque ganas, dice sorprendida, no le vienen. Lo hace por salud, por miedo a que le ocurra algo y Pedrito y Cari se queden solitos. Reconoce que está muy obsesionada, muy loca con ese tema, de hecho, sus hijos van a todas partes con ella o no duermen en casa de su abuela Lapique no sea que les pase algo y ella no esté a su lado. Madraza hasta la médula, sí. De hecho, ya está pensando en tener un tercero, pero primero hay que convencer a su marido. “Matos dice que con otro, que con él no hay posibilidad”.

¿Cuándo comenzaste con las sesiones?

La primera fue en febrero para preinstalación de la hipnobanda, así que llevo tres meses y medio y estoy muy contenta.

¿En qué consiste eso de la hipnobanda?

Hay muchos sistemas de hipnosis para adelgazar, para dejar de fumar… Este es un método traído de Estados Unidos que sólo ha llegado a la clínica Sbelt y es super revolucionario. Consiste en ponerte una banda gástrica virtual. Es lo mismo que si te operaran, te redujeran el estómago o te pusieran un globo gástrico pero...

¿Imaginario?

Eso es. Imaginario… Bueno, que está en tu subsconciente.

Pero por hipnosis…

Sí, por hipnosis, yo tampoco me había hecho nunca nada de esto y también lo tenía un poco mitificado.

¡Como de película!

Sí, de líos de péndulos y tal.

¿Y?

Y no. No te duermen. Bueno, yo me he dormido alguna vez pero por cansancio de día de curro, pero lo que se consigue es entrar en un proceso muscular y mental de relajación absoluta. Que si lo fuerzas, obviamente puedes subir un brazo pero si te fuerzas, porque estás ahí, como si tuvieras el cuerpo tan relajado que parece dormido, pero tu cabeza consciente todo el rato.

¿También tienes que escuchar unos mantras por la noche?

Sí, son unos audios específicos para seguir con el proceso de hipnosis.

¿De sonidos?

No, te hablan. Yo te prometo que aquí sí que los he tenido que escuchar de día para saber perfectamente qué me dicen porque me dormía (risas) pero no pasa nada, porque se queda ahí, en el subconsciente.

Háblame de efectos...

El primero fue que se me quitó la ansiedad. Y una cosa muy rara, no tenía hambre. Escribía a la gente de la clínica y les decía: "Oye, que no tengo hambre". "Bueno eso es normal". "No, no, es que llevo 9 horas sin comer y sin hambre. No he desayunado, no he comido y no tengo hambre". Y ellos me decían que comiera cuando me apeteciera…

¿No hay que hacer nadas más?

Seguir unas pautas. Apunta: comer lo que te apetezca.

¿Lo que te apetezca?

Lo que te apetezca. Es que no tiene nada que ver con ninguna dieta.

¿Pero cualquier cosa?

Sí, un donnut, pizza… Comer cuando tengas hambre, dejar de comer cuando ya no tengas hambre y disfrutar de la comida.

Fácil, ¿no?

No te creas. A mí me pasaba que comía por ansiedad, por nervios, por aburrimiento, delante de la tele, no me centraba en lo que comía, ni lo saboreaba siquiera. Ahora, no tengo esa ansiedad. Como más o menos una vez al día. Como máximo máximo dos y reduciendo las cantidades. Antes pensaba que si una cosa no engordaba daba igual la cantidad, pero no no, si te atiborras de pollo a la plancha al final tampoco pierdes.

¿Y qué es lo que más te ha costado?

Comer o cenar con gente, aunque no tuviera hambre, que no la tengo. Al final, me sentaba y comía algo.

¿Y en tu trabajo eso no te afecta?

Vamos a ver, que tampoco es una magia. Que no consiste en ver una bandeja de minihamburguesas y decir "¡uff qué asco!" (risas). Una cosa es apetecerte y otra tener hambre de verdad. Te conduce a ese punto en el que ves comida y no comes porque dices no tengo hambre y no me lo voy a comer. Es el autocontrol que no he tenido nunca en mi vida. Yo me he puesto a dieta y la he hecho perfecta pero controlándome mucho y sufriendo. Con la hipnobanda no hay sufrimiento porque no tienes hambre.

Pero eso de comer una única vez al día cuando dicen que hay que comer cinco, ¿es bueno?

Yo pensaba lo mismo. A ver si me va a doler la cabeza y me decían de la clínica: "Hay gente que lleva 15 días sin comer". Y ahora me veo y pienso que puedo estar dos… Supongo que cuando tienes un exceso de calorías tan grande como yo, tu cuerpo al final es inteligente y tira de eso. Eso sí, me dicen que me hidrate mucho, que beba mucho agua. Algún zumo. Yo agua bebo, zumo no, y Coca Cola. Ese vicio aún no me lo he quitado.

O sea que es romper con todos los mitos...

Sí. Yo antes tenía las costumbres que nos establecen desde pequeño, que te levantas y desayunas, comes, meriendas, cenas… Pues esto es romper con todo. Es difícil pero lo vas cogiendo poco a poco. Yo con Pedrito hacía lo mismo, ahora, mira, que coma cuando quiera.

¿Y te sientes bien?

Yo me siento muy bien y me hago análisis y estoy fenomenal.

Tú de dietas sabes. ¿Cuántas llevas ya?

7000 (risas). Las dietas funcionan. Funcionan mientras las haces. Hice otras y me funcionaron fenomenal. Adelgacé un montón y en muy poco tiempo, pero el problema es que cuando tú no tienes fuerza de voluntad y orden, vuelves a engordar. Es un principio fundamental: para hacer una dieta tienes que tener una vida super ordenada. Yo veo a mi madre que desayuna, se lleva su fruta para media mañana, come y cena equilibrado. Se va a Italia tres días y se toma un pescado a la plancha en vez de un plato de pasta. Tiene la fuerza y el orden. A ella todas las dietas le funcionan. Y si engorda un poquito, en nada vuelve al redil. Yo, no.

¿Te gustaría estar como ella?

Eso es inviable. Y como te digo las dietan me funcionan pero me cambian la vida. Yo era incapaz de salir a cenar y pedirme un pescadito a la plancha.

Pero a ti además los kilos no son un tema que te acomplejen...

No. En absoluto. Cuando tuve a Pedrito fue cuando me lo tomé más en serio y me puse a dieta porque al final llega un punto en que te preocupas por tu salud, con lo loca que estoy que no puedo dejar a Pedrito y a Cari en otro tren con mis padres por si les pasa algo y yo no estoy, pensar en que me pueda ocurrir algo más grave me da pánico. Y también por el día a dia. Voy a esquiar y me meto un guantazo por ejemplo. Si estoy más en forma seguro que no me caigo y si lo hago, no me rompo todos los ligamentos que me he llegado a romper. O que jugando con Cari y Pedrito acaba agotada a la media hora. O trabajando todo el día de pie. Y carga peso. Y recoge. Son muchos kilos y termino con las piernas supercargadas, la columna hecha polvo… El problema no es cómo me veo. Que me veo monísima así. Es lo otro. Aunque no te voy a engañar, ahora me veo más mona que hace cuatro meses. Me visto y me digo: "estás mejor, hija". Y si pierdo otros veinte, estaré aún mejor.

Has perdido…

20 y la idea es otros 20 más. Ahora se me nota un poco en la cara, pero cuando te sobra tanto, para que se te note hay que perder muchos más.

Y que pierdes y te da ánimos para seguir, ¿no?

Bueno, y que si un día como bastante, o sea, como comía antes, he llegado a… vomitar. Como si mi cuerpo ya no lo tolerara. Como si tuviera un rechazo absoluto a una determinada cantidad de comida.

Porque lo del globo gástrico no virtual, ¿no lo has pensado nunca?

Hace tiempo lo fui a ver, pero sinceramente, entrar en un quirófano me da miedo. Soy muy miedosa. Mira, unos días antes de dar a luz a Cari que iba a ser por cesárea, me hice un seguro de vida (risas). Mi madre dice que cómo puedo estar tan loca y luego estar como estoy de peso y fumar como fumo.

Porque dejar de fumar…

(risas) Vamos paso a paso. Ahora es adelgazar. Pero fíjate que he conseguido sentarme en una mesa y no comer, pero mientras que otros comen, yo me fumo media cajetilla.

Pues ahí Cari vamos mal…

Ya, pero de momento, estoy en un nivel, luego planearé el otro (risas).

Carla dijo que tras Carlitos también seguiría tu método de hipnobanda...

Carla es supermetódica. Yo soy más caótica.

¿La echas de menos?

Mucho. Me da un poco de pena pero sobre todo, por los niños. Hablamos más de 20 veces a la semana. A veces una hora, otras cinco minutos, otro día no hablamos, el siguiente, cuatro veces. Es como si estuviera a tres metros de casa, pero que los primos no crezcan juntos me da más pena.

Ellos se recuerdan, ¿se reconocen?

Pedrito obviamente, y hasta Cari ya también reconoce a Carlitos. Carlitos no ve más alla de Pedito. Le adora. Se pelean que se matan también porque Pedrito tiene ese punto de celos que no tiene con su hermana pero con Carlitos se desata. Normal, fue quien rompió el monopolio del cariño de casa. El tenía a mis padres, a mi abuela, a mis tíos, a Carla que era como su madre y de repente Carla forma su familia, mis padres como ven menos a Carlitos, se vuelcan… Y son dos niños que eso también influye. Con Cari, en cambio, es muy cariñoso. Todo el día le da besos, quiere dormir con ella, que es inviable, porque no duerme ninguno de los dos…

Carla espera otro bebé. ¿No te animas tú?

A mi me encantarían tres. Pero Matos dice que lo tenga con otros, así, directamente. Que me busque a otro que con él no tengo ni media posiblidad.

¿Por?

A parte del tema económico, con dos niños te cambia la vida, pero la logística es casi la misma que con uno. Con tres, ya nos han dicho: "no se tienen tres manos". A mí me encantaría… Creo que voy a tener que convencerlo. No este año desde luego, que Pedrito y Cari se llevan unos años y pude disfrutar de él. Ahora, con Cari quiero lo mismo. Disfrutar de ella, que cuando llega el siguiente, el mayor se hace mucho más mayor. Cuando estaba embarazada de Cari, el día antes de ir al hospital, bañaba a Pedrito, le secaba, le cortaba el filete… Dos semans después, con su hermana en casa, él se tenía que bañar, que secar, que comer solito… Porque yo no tenía más manos. Eso me da pena poque se tiene que hacer grande. Así que me gustaria disfrutar a Cari igual. Luego, me pondré a matar con Matos.

¿Y por qué esa perra con tres niños?

Porque dos… Es que si fueran dos niños o dos niñas… Pero niño y niña están como descolgados. Tres es lo perfecto. Aunque ahora da igual. Tengo que pensar en convencer al marido y tardaré.

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