La actriz estrena ‘Los nuestros’ el lunes 2 a las 22:30

Blanca Suárez: "Soy puñetera a veces. Pero muy tranquila en general"

¿Y tú qué opinas?

blanca suárez
gtres

2 de marzo de 2015, 17:11

Guerrera quizás no mucho, pero un poco “puñetera” sí que es. O eso al menos confiesa Blanca Suárez. It girl, guapa hasta decir basta y la actriz con la estrella más prometedora del cine español, que a quién dice que será la sucesora de Sara Montiel o Penélope Cruz en Hollywood. Antes se está forjando. Casi de forma castrense. Se ha puesto en uniforme militar para ‘Los nuestros’, una miniserie que Telecinco estrena el lunes 2 de marzo y que ha despertado una expectación de esas que parecen los Oscars. Ella ya ha pisado dos veces la alfombra roja de los Spirits Awards, una antesala más a esa hoguera de vanidades, y con aún el jet lag en la cabeza, te confiesa que codearse con Julianne Moore o Jared Letho, tampoco es para tanto. Que las bambalinas del cine, de aquí y de allí, no son tan glamourosas como parecen. Quizás porque pese a ese puñeterismo que dice tener, tiene la cabeza muy sobre los hombros. De hecho, en eso sí podría ser como un militar. En la serie da vida a la primera mujer española que ha formado parte de un cuerpo especial del Ejercito y una de las 40 mejores tiradores de precisión del mundo, una experiencia que le ha hecho descubrir las Fuerzas Armadas, algo que nunca se había planteado. Eso sí, como fashionista que es te dice, “el caqui sí que me gusta, ahora, el traje no es nada favorecedor”. 

 

Blanca Suárez de militar. ¿cómo ha sido eso de convertirte en soldado? Que esa imagen dista mucho de la que tenemos aparentemente de ti…

Mi personaje, Isabel Santana, es una chica que ha sido adiestrada, desde pequeña, para ser lo que ha conseguido ser porque, para salir de misión de guerra, necesitas años y años de entrenamiento. Yo soy actriz. No tengo nada que ver. Por eso, sólo puedo llegar a empalizar con esa persona a través de la parte humana. Estos soldados no son robots, son súper hombres y súper mujeres, sí en cuanto a su profesión se refiere, pero también son humanos. Tienen miedo, se quieren ir a casa, echan de menos a la gente que quieren, y en eso todos somos iguales.

 

De hecho, hasta sufren por amor…

(risas) Claro. Pero en ese tipo de profesiones, tan intensas, muchas veces se sobrepone la profesión a la parte íntima. Pero sufren. Y por desamor también.

 

Imagino que conociste a la soldado que interpretas. ¿Cómo ha sido esa relación?

Desde el respeto máximo. Y la admiración. Quizás no me sabía su currículum de memoria, pero es una mujer que está entre los 40 mejores tiradores de precisión del mundo.

 

Trabajaste mano a mano con ella tu personaje ¿no?

Tanto la parte técnica pura y dura, como las maniobras, las armas… Pero también, por supuesto, hemos charlado. De cómo vas a la misión, de cómo vuelves, de la relación con la familia, de lo que vives en las misiones y cómo te afecta eso y como lo digieres…

 

¿Qué es lo que más te impresiono?

¡Uy!, si hablo me mata (risas). Es algo que se queda ahí. Estos militares han vivido todo tipo de situaciones, tan extremas que no nos entran en la cabeza. Mi personaje está ficcionado en muchas cosas, pero creo que el guión refleja en general cómo es esa vida, otra veces, se queda corto. La realidad siempre supera a la ficción.

 

¿Cómo se te ha dado el manejo de las armas?

Todos los días estaba yo ahí a tope, pero…

 

Uy, eso me suena a que los rifles no son lo tuyo…

(risas) Es que yo no me dedico a eso… Mira, yo puedo llegar en los entrenamientos a un punto. A hacer la croqueta hasta aquí, pero más allá, yo no puedo… No puedo ser de repente un GEO… Ojalá pudiera ser una fuerza especial, y pasar las pruebas, físicas y psicológicas, pero…

 

Vamos, que te has dado muchos golpes

Muchos.

 

Y algún moratón

Más (risas) hemos estado en trabajo de cuartel casi un mes. Con pruebas en descampados, con clases teóricas, físicas…. Hasta con los boinas verdes, comiendo, desayunando con ellos… Pero, chico, iban muy fuerte. Yo, a veces, me plantaba y decía: ‘oye, que me falta el aire (risas) Que mi tope es ir al gimnasio, que ya vale…’ Porque no éramos unos turistas allí.

 

Conviviste con mujeres soldado, claro…

Es que hay muchas mujeres. Cada vez más. Me ha sorprendido mucho. Y para bien. Es alucinante tanta presencia de mujeres.

 

¿No te lo esperabas? ¿El ejercito es como pensabas que era? ¿Tenías alguna idea preconcebida? ¿Tenías una idea que se ha modificado tras la experiencia?

No, la verdad. Antes no tenía ninguna idea clara sobre el ejército. No tenía una gran información sobre nada y yo, de las cosas que desconozco, prefiero e intento no hacer ninguna idea preconcebida. Ahora, tampoco es que tenga un conocimiento profundo, pero sí que lo he conocido de cerca y sí que entiendo muchas cosas, los respeto, más de hecho, lo valoro… Quizás porque mi experiencia del ejército ha sido a nivel personal. He conocido las personas.

 

Siempre te hemos visto en la pantalla divina, viviendo historia de amor… Aquí cambias tu registro por una chica dura, ¿eso fue lo que te movió para hacer el personaje?

Eso sumó, pero no fue determinante. Desde el primer momento en que me hablaron del proyecto supe que era uno de esos papeles que no tenía que valorar mucho. A veces haces una lista de pros y de contras, pero en este caso no hizo falta.

 

Oye, ¿y tú, cambiando de tercio, eres de armas tomar? ¿eres guerrera?

Sí. Soy puñetera a veces. Pero muy tranquila en general. (risas)

 

Eso qué significa

Que tienes que sacar el carácter en algunos momentos de tu vida y que yo lo saco, pero que intento no ponerme ni tampoco encontrarme en esas situaciones para no sacarlo.

 

Pero tú no tienes razones para ser puñetera, ¿O sí? ¿Cómo se hace para reprimirse una y no sacar el genio cuando, por ejemplo, hablamos de tus cosas sentimentales…?

Dándole la importancia justa, creo. Sabiendo cuál es tu profesión, tu día a día, cuál es la gente con la que te mueves… Al final, salir en las revistas, ir a unos premios... son cosas puntuales. No son tu vida.

 

Tú, además, vas a premios muy muy gordos…

Pues también hay que darles su importancia justa. No por ir a unos premios a Los Ángeles se te puede ir la cabeza ¿no? Es una experiencia muy guay, es muy bonito todo, conoces a gente fabulosa pero…

 

¿A quién conociste?

Jolin, a Julianne Moore… A todos. Si todos los que estaban en los Oscars estaban en los Spirits…

 

¿Y entablaste conversación con alguien?

Ay, no. Soy demasiado vergonzosa… Y cuando estoy nerviosa, mi inglés es peor (risas)

 

Cuándo te veremos pasar por esa misma alfombra roja como nominada…

Y como premiada ¿te imaginas? Porque soñémoslo todo.

 

Vale, pero para eso hay que hacer castings y pruebas. ¿Tu las estás haciendo?

Por ahora, siguen siendo visitas. Hasta que haya ningún proyecto en firme hay que dedicarle tiempo…

 

Te veo reticente al sueño americano… ¿No es tan bonito?

Cuando estás allí te das cuenta de que el mundo es más pequeño de lo que pensamos. Todo es más reducido. Si que es muy bonito el sueño americano, pero es como esta profesión: cuando la ves desde dentro, la desmitificas mucho. No todo es tan súper guay, ni tiene tanto glamour, ni lo de allí ni lo de aquí, hay que verlo desde dentro y valorar el trabajo que hay detrás. Mi vida, de momento, está aquí. Y mi 2015 en España. No sé qué pasará en el futuro. Ojalá viaje y trabaje por todo el mundo. Ojalá.

 

 

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